La relación de Julio Iglesias con República Dominicana, construida durante casi tres décadas, ha vuelto al centro del debate público tras la publicación de un reportaje del periódico español elDiario.es, que recoge su historia con el país caribeño, denuncias de varias exempleadas del cantante por presuntos abusos y tratos denigrantes durante su tiempo de trabajo en una de sus residencias en Punta Cana.
Estas denuncias ya habían sido publicadas en un amplio reportaje en colaboración con el medio estadounidense Univisión el pasado 13 de enero.
Según recuerda elDiario.es, Iglesias ha mantenido una presencia constante en el país desde principios de los años 2000. En 2003, el artista acudió a una oficina gubernamental dominicana para recoger su identificación como residente, momento que generó gran atención mediática.
En ese contexto, el cantante elogió públicamente al país como un destino ideal para la inversión, el turismo y los servicios, llegando a definirlo como “el futuro Mediterráneo del mundo occidental”.
El medio español señala que esas declaraciones no fueron casuales. Para entonces, Iglesias ya había invertido en el Grupo Punta Cana, un conglomerado empresarial clave en el desarrollo turístico de la zona, que incluye proyectos inmobiliarios y el Aeropuerto Internacional de Punta Cana.
Años más tarde, el cantante fijó su residencia habitual en el complejo Corales 5, donde pasa largas temporadas.
En 2007, el Senado dominicano le otorgó un reconocimiento oficial por su aporte al turismo y por haber elegido al país como lugar de residencia, calificando a la República Dominicana como su “segunda patria”, según recoge elDiario.es.
Sin embargo, ese historial de cercanía contrasta con los testimonios recogidos ahora por el periódico español. Tres exempleadas aseguran que Iglesias mantenía una actitud despectiva hacia los dominicanos, a quienes, según sus relatos, se refería con términos ofensivos relacionados con la limpieza y el comportamiento.
Dos de ellas, identificadas con nombres ficticios para proteger su identidad, denunciaron al artista ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional en España por varios delitos.
De acuerdo con elDiario.es, las denunciantes describen un ambiente laboral marcado por jerarquías rígidas, comentarios prejuiciosos y un trato diferenciado hacia las trabajadoras dominicanas, quienes, según relatan, ocupaban los puestos de menor rango dentro de la casa.
También denuncian gritos, insultos, presión constante y, en uno de los casos, encuentros sexuales no deseados.
El cantante ha negado públicamente las acusaciones. En un comunicado citado por elDiario.es, Julio Iglesias aseguró no haber abusado, coaccionado ni faltado el respeto a ninguna mujer, y calificó las denuncias como “absolutamente falsas”.
El reportaje también recoge testimonios sobre el desprecio del artista por la comida local y su preferencia por importar alimentos desde el extranjero.
En ese contexto, elDiario.es recuerda un incidente ocurrido en 2024, cuando autoridades dominicanas decomisaron 42 kilos de frutas y verduras que Iglesias intentaba introducir de forma irregular desde Bahamas, en medio de un operativo sanitario contra la mosca mediterránea.
Según las exempleadas citadas por el diario, la introducción de alimentos desde otros países era una práctica habitual y, en ocasiones, ellas mismas eran obligadas a ocultar productos en su equipaje para evadir controles aeroportuarios.
A pesar de estas denuncias, elDiario.es señala que en amplios sectores de la población dominicana el cantante mantiene una imagen positiva, asociada a la generación de empleo y al desarrollo turístico de Punta Cana.
En comunidades como Verón y Bávaro, donde residen muchos trabajadores del sector turístico, su figura sigue siendo vista como parte de la historia económica de la zona.