Unidos en oración, cánticos y solemnidad, en la Catedral Primada de América, se celebró una misa, en el marco de la Jornada Mundial del Enfermo, bajo el lema elegido por el papa León XVI «La compasión del samaritano: amar llevando el dolor del otro”.
La celebración inició a las 9 de la mañana y fue presidida por el arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán.
Al momento de dar inicio a la misa por los enfermos, el monseñor Morel Diplán invitó a orar por los enfermos y por los que se dedican al oficio de la salud.
De igual forma, dedicó un momento de oración por el alma del padre Benito Cruz, sacerdote de la arquidiócesis de Santiago, quien falleció el día de ayer.
«Nos reunimos para orar por todos los enfermos y enfermas que tenemos en nuestros centros de salud, en los hogares, pero también oramos, por los que se dedican a atender a los enfermos, a cuidar su salud, su vida, dedicándole la atención necesaria» expresó.
Durante la homilía, el arzobispo destacó que se está viviendo en tiempos destacados por la inmediatez y lo rápido, impidiendo que paremos a ofrecer ayuda a las personas a nuestro alrededor.
«Hoy, vivimos inmersos en la cultura de lo rápido, de lo inmediato, de la prisa, así como también del descarte y la indiferencia que nos impide acercarnos y detenernos en el camino para ayudar a las necesidades y los sufrimientos a nuestro alrededor. Nosotros podríamos ser uno de estos que pasa de largo sin importar los sufrimientos y el dolor de los demás» dijo.

Además, al reflexionar sobre la lectura del Santo Evangelio, indicó que hoy día «en este mundo ansioso» que vivimos nos cuesta brindar de nuestro tiempo a quien lo necesita.
«Es humano en nuestra cultura, andamos rápido, no miramos y pasamos de largo. El que está ahí a la espera, o el que está ahí en una sala, o el que está ahí en una cama, quizás pasamos de largo y ni cuenta a los demás de que estamos ahí. Debemos detenernos, porque el otro es importante».
Además, resaltó que el cuidado de la salud es un tema importante, es la forma de demostrar «el amor cristiano en acción». Aseguró que «no hay mejor manera de servir a los demás que asegurar que disfruten de lo mejor de su salud para vivir una vida dignidad».
«La salud es un don de Dios, un bien común y no un bien de consumo o un producto del mercado» agregó. Morel Diplán destacó que los servicios médicos del país han de ser de acceso para cada ciudadano con el fin de garantizar un trato íntegro.
La atención médica debe ser garantizada para todos los ciudadanos, fortaleciendo cada vez más nuestro sistema de salud para que cada persona sin importar su condición laboral, ingreso, situaciones socioeconómicas puedan tener acceso al cuidado de su salud para vivir una vida más digna» aseveró Diplán.
Asimismo, enfermos que hicieron acto de presencia en la ceremonia, recibieron el sacramento de la uncion de los enfermos. Al recibir este sacramento, el arzobispo aclaró que aunque se cree que es solo para quienes se encuentran graves de salud, este sacramento es para todos y «es un sacramento de vida».
A la eucaristía asistieron personalidades como: el ministro de Salud Pública y Asistencia Social, el doctor Víctor Atallah; el director general de la Policía Nacional, Ramón Antonio Peralta y el obispo auxiliar emérito de la arquidiócesis de Santo Domingo, Benito Ángeles.