No vio defectos, no vio apocalipsis ni tampoco teorías conspirativas, no se detuvo en la forma ni en el estilo, Danny Rivera observó que uno de sus compatriotas haya podido extender lo que son los latinos, en la nación más poderosa del mundo. Así percibió el legendario artista la actuación del exponente de música urbana Bad Bunny ,en el medio tiempo del Super Bowl.
“Sí, me sentí representado”, dijo al referirse a lo que vio en la puesta en escena el pasado domingo. Agregó: “Porque cuando veo a un artista que busca trascender y traer algún tipo de mensaje independiente, sin importar la forma y el estilo que tenga me representa. Me sentí identificado porque somos parte de un proceso, nacimos en la misma colonia y uno se siente orgulloso que un hijo de la tierra donde uno nació llegue tan lejos y haga trascender la identidad de lo que somos y de lo que es Latinoamérica en Estados Unidos, y sobre todo, en un momento tan crucial de tanto debate polìtico”, expuso el artista cerrando un debate en donde las posiciones a favor y encontra provocaron todo un tsunami de opiniones.
La presencia del artista puertorriqueño no es casual, independientemente sea tan dominicano como el que más, Danny no podía faltar cantarle a los enamorados, este sábado 14 de febrero y lo hará en el Teatro La Fiesta del hotel Jaragua “Danny Rivera Inovidable”, en una producción de VP Prodctions del empresario artístico Billy Hasbún.
A sus 81 tiene el privilegio de cantar con la misma tesitura, logrando que cada canción interpretada el público la reciba como el primer día, esto, según entiende, le ha permitido tener una genuina empatía con el público que al final de cada concierto los espectadores terminan sintiéndose renovado; así que en esta ocasión el artista puertorriqueño interpretará sus viejos éxitos, específicamente las canciones de los años 70, los que serán parte de esta etapa.

SU PENSAR
“La vida de los que estamos en el escenario y usamos la música y las artes como manera de expresión, todos los artistas vuelven a repetir lo mismo toda la vida, desde que empezaron los artistas desde siglos atrás. El arte es una repetición de una conciencia continua, y si no se repiten las cosas no van a poderse perpetuar en el tiempo”, reflexionó.
A pesar de contar las mismas historias en cada canción, explica que cada interpretación siempre se trata de un momento diferente, aunque se trate de una labor cotidiana que le ha permitido el sustento de toda su familia.
“Uno tiene el sentido de la búsqueda de la armonía y de transmitir la interpretación como si fuera el primer día desde que la canté, eso presenta una empatía con el público, porque si me siento cansado porque estoy repitiendo las misma canciones, entonces no se da esa espiritualidad en escena y el público no lo percibe”.
Este 27 de febrero, día del nacimiento de nuestra república, Danny estará festejando sus 81 años, lleno de filosofía, felicidad, paz y plenitud. Con un vasto cancionero de amor y aquellas que compromete al ser humano con la vida no tiene favoritas. “El repertorio es una canción en sí”, afirmó.
Luego agregó: «Siempre uso la metáfora de un amigo que dice que yo soy mi propia canción, y a mí me gusta eso; el repertorio completo soy yo en esa diversidad de sentimientos y estados anímicos; y una canción y otra canción reflejan los ánimos, las escenas, las vivencias de la memoria de todos. Eso forma muchas, es algo que no es tangible, se siente en la mira y en la reacción de la gente”.
Cuando sube a un escenario Danny confiesa que llega a un encuentro con sus amigos, porque así lo siente y ve que el público que ha construido su historia escuchando y cantando sus canciones terminan siendo familia.
A su edad, que la lleva bastante bien, continúa aprendiendo, ejercitando su vida y buscando armonía del balance para no irse a los extremos. “Además de pagar deuda, y que todo lo que estamos viviendo no nos lleva la cordura, citando el buen vivir, he lo que siempre he hecho”.
Danny se refiere a la vida de este tiempo a la que define como tumultuosa, “y siempre crea estridencia las cosas que pasan, uno no es ajeno a lo que está sucediendo en el mundo”. Observa cómo se ha ido transformando la vida, con nuevos códigos que van cambiando todos los días.
Sin embargo el artista dice vivir a su ritmo y con sus códigos, tratando de entender los nuevos tiempos.
En medio de tantas reflexiones Danny se define como un ser humano feliz, que le gusta la vida, trabajar y buscar la manera de encontrar en los demás lo que no posee.