El presidente de la Asociación Dominicana de Líneas Aéreas (ADLA), Omar Chahin, declaró que la aviación comercial dominicana está pasando por una compleja situación tras las alzas sostenidas en los precios del combustible de aviación (Avtur), y dijo que su incremento constante ha obligado a las compañías que operan en el país a replantear estrategias, revisar estructuras y adoptar medidas de eficiencia para poder seguir operando.
Chahin destacó que la atraviesa una etapa de tensión silenciosa, una de esas coyunturas que no siempre se reflejan en titulares estridentes, pero que se sienten en cada operación, en cada despegue calculado al milímetro y en cada ruta evaluada con lupa.
Indicó que en el centro de esta realidad se encuentra un factor determinante: el alza sostenida en los precios del combustible de aviación (Avtur), un componente que por sí solo puede definir la rentabilidad, o la pérdida de un vuelo.
“La presión se traslada así a toda la cadena operativa, afectando desde la planificación de rutas hasta la frecuencia de los vuelos”, aseguró el empresario aeronáutico, quien además es propietario de la línea aérea Dominicana Air Century.
Contrario a lo que podría suponerse, el panorama no apunta a una retirada masiva ni a recortes indiscriminados, añadió Chahin, sino dijo que lo que se está produciendo es un proceso más complejo y técnico con esta crisis que afecta al sector.
Refirió que las aerolíneas analizan con rigurosidad quirúrgica la rentabilidad de cada trayecto, la eficiencia de sus flotas y el nivel de ocupación de sus aeronaves. “En ese ejercicio constante, algunas rutas pueden verse reducidas o modificadas, pero estas decisiones responden a criterios estratégicos”, sostuvo.
Expuso que aún así, el verdadero desafío trasciende las decisiones internas de las aerolíneas. El entorno operativo en la República Dominicana continúa siendo más costoso en comparación con otros destinos del Caribe y América Latina.
A los elevados precios del combustible se suman tasas aeroportuarias y cargos asociados que encarecen significativamente la operación aérea. Esta combinación limita la competitividad del país en un momento en que la conectividad aérea se ha convertido en un factor clave para el desarrollo económico y turístico.
La aspiración de consolidar a la República Dominicana como un hub regional ,una meta reiterada en discursos y planes estratégicos enfrenta precisamente este obstáculo.
Lograrlo no depende únicamente de la infraestructura o de la ubicación geográfica privilegiada, sino también de la creación de condiciones favorables que incentiven a las aerolíneas a operar, crecer y establecer bases en el país.
La coordinación entre el sector público y el privado deja de ser una opción para convertirse en una necesidad urgente.
A esta realidad se suma un elemento histórico que hoy cobra mayor relevancia: la falta de incentivos sostenidos para la industria aérea nacional.
A diferencia de otros sectores vinculados al turismo, como el hotelero o el aeroportuario, la aviación comercial no ha contado con un marco legal robusto que le permita enfrentar momentos de crisis o volat