En 2009, junto a un grupo de empresarios, José Miguel Bonetti formó parte de la directiva que adquirió a los Leones del Escogido, equipo de la Liga Invernal de Béisbol Profesional (Lidom) que se encontraba en medio de una sequía de 18 sin campeonatos.
Unos 17 años, y seis coronas después, José Miguel aún permanece inmiscuido dentro de las operaciones del equipo rojo desempeñándose como el vicepresidente ejecutivo del conjunto y como la persona que tiene “la última palabra” en las operaciones de béisbol.
Bonetti participo de invitado en el Café Deportivo de Listin Diario y, entre otros temas, habló de su involucramiento personal y lo que ha significado en el mercado de sus actividades empresariales. ,
En favor de que el ejecutivo de béisbol pueda funcionar a capacidad, por casi dos décadas su accionar como empresario, padre y hombre de familia se ha visto afectado, principalmente entre inicios de octubre y febrero de todos los años, aunque “no se arrepiente de nada”.
“La experiencia que uno vive en esto es muy buena, tanto cuando uno gana como cuando uno pierde por las amistades que uno no hace. Yo no me arrepiento de absolutamente nada. Que me ha quitado muchísimo, sí; o sea, yo trabajo en mi empresa y a las 6 de la tarde salgo para el play y gracias a Dios ahora los juegos son más cortos, pero antes cuando los juegos no eran cortos, yo me acotaba a las 1 y pico, 2 de la mañana, porque en esos juegos que duraban 5 horas y pico y a las 8 yo tenía que estar en empresa otra vez”, expresó el ejecutivo de los actuales bicampeones nacionales.
El mismo explicó que parte de los sacrificados han sido sus hijos y su esposa. Sobre sus hijos, Bonetti exclama que los cuatro “sangran por el Escogido”.
“Mis hijos, óyeme, sangran por el Escogido y ellos saben lo que representa el Escogido para mí. Ya mi hijo José Miguel ya está involucrado en el equipo. Mi hijo Marco, que no vive aquí, pero también ve los juegos y mi hija que fue hasta madrina del equipo, mis dos hijas fueron madrinas, también siguen los juegos tan pendientes y ellos son hasta más escogiditas que yo”, señaló el ejecutivo, quien agrega que todo a pesar de que su esposa le ha reclamado que no tomar vacaciones de “fin de año” ya que siempre tiene que estar en el país en el 31 de diciembre por motivos de la temporada.
*¿Piensa en el retiro?*
El ejecutivo de los Leones indicó que con el pasar de los años, ha ido reduciendo la carga laboral; ya no viaja con el equipo a los pueblos, se “mete de lleno” unas semanas antes de que inicie la temporada pero sigue yendo al Estadio Quisqueya y sentándose en el mismo palco que lo hacía hace 17 años.
Sin embargo, a pesar de que aún le genera pasión ser parte activa de la directiva, Bonetti tiene claro que no quiere verse con 70 años trabajando dentro del béisbol.
“Esta es una de las experiencias más me han llenado, me gusta, el día que no me guste, yo lo dejo. Ya tengo a mi hijo José Miguel conmigo ahí, que está viendo y aprendiendo. También Carlos Peña (el gerente general) es una persona joven que va a durar mucho con la oficina y con el Escogido y todo el equipo de operaciones son muchachos jóvenes. De la misma Eduardo (Najri) y demás son muchachos jóvenes”, indicó el empresario.
Su meta principal es que en el futuro cercano, tanto su hijo como sus sobrinos que se mantienen interesados en la franquicia, sean los que comiencen a encargarse del día a día de los Leones, mientras que él tomaría un rol “de consejero”.
“Mi idea es que ya en uno o dos años, dependiendo cómo se den los torneos, es que ya, digamos, tanto mi hijo como la generación joven de muchachos que vienen por ahí, mis sobrinos que tengo que también les gustaría, tengan la oportunidad. Lo que nunca se puede perder es la esencia de lo que nosotros somos”, apuntó Bonetti.