En “Zona cero”, el director surcoreano Yeon Sang-ho retoma su poética de la infección con la finalidad, supongo, de volver a mostrar las realidades biológicas del contagio como metáforas de la transformación social y el horror de la condición humana.
Trata de presentarla como un híbrido de otras películas de su filmografía como “Estación Seúl” (2016), “Estación Zombie: Tren a Busan” (2016) y “Psychokinesis” (2018). Y tiene a mi juicio algunos momentos como thriller de terror, pero, en general, la narrativa de Yeon frecuenta demasiados lugares comunes que debilitan el asunto sobre el enjambre colectivo de zombis en la sociedad de consumidores.
La trama sigue a un grupo de individuos —la profesora desempleada Kwon Se-jeong y su exmarido Han Gyu-sung, el guardia de seguridad Choi Hyun-seok y su hermana discapacitada Hyun-hee, el jefe del escuadrón antiterrorista Lee Bong-seok, entre otros— que intenta sobrevivir en un centro comercial a una horda de infectados que son capaces de aprender, comunicarse y actuar como una colonia luego de un brote provocado por el científico psicopático Seo Young-chul.
Esta premisa, en un principio, tiene un arranque que me resulta original por la manera en que Yeon consigue mezclar las fórmulas del thriller de venganza y el cine de terror de zombis, donde varias personas tratan de sobrevivir a los infectados que deambulan por los espacios confinados, pero intercambiando a los muertos vivientes por criaturas mutadas que evolucionan colectivamente por el creador que los manipula como armas biológicas a través de la telequinesis.
El problema fundamental, sin embargo, es que el guion no se toma la molestia de ampliar el desarrollo de los personajes más allá de los marcos descriptivos que justifican sus motivaciones y, a menudo, opta por colocarlos en una serie de situaciones previsibles que giran en torno a diálogos rebuscados y facilismos expositivos.
En este sentido, las acciones de los personajes quedan subordinadas a los clichés de arquetipos funcionales para impulsar el horror efectista.
La película no logra equilibrar del todo sus ambiciones porque, por añadidura, todo el conflicto se solventa de una forma facilona sin profundizar en los personajes fuera de algunos flashbacks.
El ritmo tenso en la primera mitad se vuelve algo reiterativo en la segunda, con secuencias de confrontación que pierden el impacto por el exceso de repetición que hay detrás del gore, las muertes, la psicoquinesis y la histeria.
La síntesis discursiva de Yeon, en esta ocasión, es particularmente interesante porque invierte la lógica de la crítica sociopolítica que se suele ver en sus películas pasadas al emplear a los personajes como figuras automatizadas para cuestionar los peligros del autoritarismo y la mentalidad colectivista, entendida como la disolución del individuo en un enjambre que prioriza la supervivencia del grupo sobre cualquier autonomía para convertir la inteligencia compartida en una fuerza ciega y potencialmente destructiva para la misma sociedad.
Esto es específicamente cierto porque los personajes cooperan juntos, pero piensan por sí mismos para escapar de los zombis manipulados. Los zombis aquí metaforizan la peligrosidad del sectarismo o el pensamiento único de masas. Y el individuo libre simboliza ese ciudadano con juicio crítico que se resiste a ser silenciado por pensar diferente frente a las «verdades colectivas».
A nivel subtextual, también dialoga con el consumismo, el intercambio masivo de información, el egoísmo humano y la pérdida del individualismo.
En términos generales, la dirección de Yeon es eficaz para construir el laberinto claustrofóbico en una puesta en escena que mantiene la autenticidad en el diseño de producción de interiores—pasillos, laboratorios, tiendas, salas—, el trabajo de maquillaje, los efectos prácticos y digitales, y una labor fotográfica de Byun Bong-sun, que evoca las atmósferas opresivas con el uso de la iluminación y el encuadre móvil.
También permite que se escuche la banda sonora de Chai Min-Joo. Estos elementos, en última instancia, le conceden a su película algo de solidez formal, pero, desafortunadamente, no evitan que tropiece con las irregularidades del terror de zombis.
FICHA TÉCNICA
Título original: Colony (Gunche)
Año: 2026
Duración: 2 hr. 03 min.
País: Corea del Sur
Director: Yeon Sang-ho
Guion: Kyu-Seok Choi, Yeon Sang-ho
Música: Chai Min-Joo
Fotografía: Byun Bong-sun
Reparto: Jun Ji-hyun, Koo Kyo-hwan, Ji Chang-wook, Shin Hyun-bin, Kim Shin-rok
Calificación: 6/10.