El Ministerio de Agricultura informó que valora la preocupación expresada por el periódico Listín Diario en su editorial “Así se salvarían los arroceros”, pero precisó que las licencias de importación y el financiamiento son instrumentos distintos.
En ese contexto, dice, el Ministerio valora y comparte su planteamiento esencial: fortalecer la producción nacional de arroz constituye una prioridad para la seguridad alimentaria, el empleo rural y la estabilidad económica de miles de familias dominicanas.
“El fortalecimiento de la producción nacional también es uno de los ejes centrales de esta gestión, tanto para el arroz como para los demás rubros agropecuarios. Por eso, desde nuestra llegada al Ministerio hemos abierto las puertas para escuchar a todos los sectores, conocer sus necesidades y construir soluciones mediante el diálogo y el trabajo conjunto”, afirmó el ministro, Oliverio Espaillat.
“Como Ministerio, nos acogemos a lo establecido en el Decreto 554-22, que regula los procedimientos para la administración de licencias de importación de productos agropecuarios y define las responsabilidades de la Comisión para las Importaciones Agropecuarias y de esta institución. Nuestras actuaciones se desarrollan dentro de ese marco, con transparencia y respeto a los compromisos internacionales del país”, dice.
El Decreto 554-22 regula los procedimientos administrativos para tramitar y emitir las licencias; no establece una prohibición de financiamiento público a las importaciones. Por tanto, la propuesta del editorial sobre ese financiamiento requiere una evaluación específica por las instancias competentes, conforme al marco jurídico y financiero aplicable.
La posición del Ministerio es firme: acompañar a los productores dominicanos y trabajar para que el arroz nacional fortalezca su capacidad de competir. Esa responsabilidad exige combinar el cumplimiento del ordenamiento jurídico con acciones dirigidas a mejorar la productividad, reducir costos y respaldar la sostenibilidad de la actividad arrocera.
“Coincidimos con el editorial en la necesidad de impulsar mejoras en la producción, la cosecha y la comercialización. La mecanización, la asistencia técnica y el uso eficiente de los recursos ocupan un lugar central en esa agenda, junto con el acceso a instrumentos que contribuyan a elevar la competitividad del productor”, señala.
Destaca la confianza que existe entre los actores del sector en que la actividad arrocera mantendrá su fortaleza. Esa confianza se sustenta en la unidad de sus representantes, el acompañamiento institucional y las expectativas depositadas en las renegociaciones que desarrolla el Gobierno dominicano.
Indica que los representantes del sector acordaron de manera unánime respaldar esas gestiones, reconociendo que el presidente Luis Abinader ha demostrado ser un gran aliado de la producción agropecuaria nacional y ha mantenido disposición para escuchar y atender los desafíos de los productores.
La producción nacional
El Ministerio de Agricultura está terminando de cerrar los detalles para la próxima reunión con el sector arrocero, en cumplimiento de uno de los puntos acordados durante el encuentro sostenido el pasado 18 de octubre en el Club Cerro Alto de La Vega. Esta acción forma parte del diálogo y el seguimiento permanente que mantiene la institución con los productores para atender sus necesidades y fortalecer la producción nacional.
Con ese propósito, el Ministerio y los representantes del sector se mantienen en sesión permanente, dando seguimiento a la evolución del mercado, las condiciones de producción y las renegociaciones que lleva a cabo el Gobierno. Este espacio de coordinación permite escuchar a los distintos actores, evaluar alternativas y construir posiciones comunes en defensa de la producción nacional.
Respaldo de arroceros
Ayer también productores arroceros de la Línea Noroeste respaldaron el editorial “Así se salvarían los arroceros”, publicado por Listín Diario en su edición de este lunes, en el que se reclama al Gobierno adoptar medidas para proteger la producción nacional frente a la competencia del arroz importado desde Estados Unidos.
El editorial advierte que, durante los próximos cinco años, sería difícil que el arroz dominicano compita en precios con el estadounidense, debido a los mayores costos de producción y a las limitaciones locales en asistencia técnica, financiamiento e infraestructura.
Rubén Sosa, representante de la Asociación de Productores de Arroz de la provincia Montecristi, afirmó que la situación del sector es más delicada de lo que parece, debido a su incidencia en la economía de numerosas provincias y actividades comerciales.
Advirtió que una eventual crisis arrocera podría afectar en cadena a otros renglones agrícolas, como el banano, además de pequeños comercios, tiendas de electrodomésticos y negocios vinculados al movimiento económico generado por el campo.
Sosa sostuvo que la discusión trasciende el financiamiento agrícola y debe centrarse también en la seguridad alimentaria, al considerar que el país necesita preservar su capacidad de producir los alimentos básicos que consume su población.
El productor planteó que se garantice el mercado dominicano para la cosecha nacional y que las importaciones se limiten a cubrir las necesidades reales de abastecimiento. “Capacidad de competir no tenemos; capacidad de producir sí”, expresó, al reclamar condiciones que permitan sostener la actividad arrocera.
Además consideró necesario fortalecer las políticas de apoyo al campo y pidió que las negociaciones bilaterales entre República Dominicana y Estados Unidos tomen en cuenta la protección de los productores nacionales y los posibles efectos de los acuerdos comerciales.
Mientras Miguel Estévez Peña, productor arrocero de Valverde, coincidió con los planteamientos del editorial y señaló que los países deben procurar que sus decisiones comerciales no comprometan la seguridad alimentaria ni debiliten su capacidad productiva.
Peña cuestionó la percepción de que el arroz estadounidense siempre resulta más barato que el dominicano y explicó que los precios varían según la calidad del cereal y las condiciones de comercialización.
Indicó que algunos productos pueden venderse a precios inferiores cuando corresponden a inventarios almacenados o a variedades de menor calidad, por lo que consideró necesario evaluar las condiciones reales de competencia antes de tomar decisiones que afecten al sector.
El productor advirtió que debilitar la producción nacional podría generar consecuencias durante períodos de crisis, cuando el abastecimiento local resulta fundamental para garantizar la estabilidad alimentaria de la población.
También exhortó a los medios de comunicación a mantener el tema en la agenda pública y contribuir a que las autoridades comprendan la relación entre la producción agrícola, el bienestar ciudadano y la seguridad alimentaria.
El objetivo del decreto 544-22
En 2022, el presidente Luis Abinader emitió el decreto 544-22, con el objetivo de facilitar, transparentar y armonizar la gestión de la producción agropecuaria, acorte a los convenios internacionales, la promoción de la seguridad alimentaria y la simplificación de trámites mediante plataformas digitales.
El referido decreto regula la emisión y gestión de licencias de importación que están bajo la responsabilidad de la Comisión para las Importaciones Agropecuarias, “aplicables a los productos agropecuarios de todos los orígenes”.
En su artículo 4 contempla el Registro de Importadores de Productos Agropecuarios (RIMPA), donde los interesados en importar productos agropecuarios con fines de comercialización nacional, deberán estar inscritos.
Las solicitudes de licencias se realizan mediante laVentanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), para lo cual deberán tener una firma digital del Sistema Integrado de Gestión Aduanera (SIGA), expedida por la Dirección General de Aduanas (DGA).