Hace tres años, la periodista Elena Cabrera recibió un correo electrónico con información sobre abusos laborales y sexuales a trabajadoras del servicio doméstico de una mansión en Punta Cana cometidos por “alguien poderoso, alguien con dinero”.
Sin más detalles en ese momento, lo que inició como un simple indicio hoy es una investigación periodística que ha derivado en más de cuatro publicaciones, una colaboración internacional y una denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional, de España, en contra del cantante Julio Iglesias.
Periodistas de Listín Diario tuvieron la oportunidad de conversar con Cabrera, quien además de liderar esta investigación es la redactora jefa de la sección Cultura en el periódico español elDiario.es.
No fue hasta un encuentro con la fuente inicial que obtuvo la identidad del intérprete de “Me olvidé de vivir”. El relato, según Cabrera, parecía verídico, pero no había suficientes pruebas que lo corroboraran.
Entre documentos y contactos sin éxito con posibles trabajadoras del cantante, Elena Cabrera tuvo un primer año de investigación “poco fructuoso”, enfocado en conocer cómo funcionaban las casas de Julio Iglesias. Aunque parecía que no llegaría a ningún sitio, su intuición le decía que la historia era real.
“Y es a partir del segundo año cuando algo se desbloquea y conseguimos entrevistar por primera vez a una mujer que había trabajado en la casa y que tenía una historia donde ella relataba abusos sexuales y laborales trabajando para él”, narra esta profesional, con más de tres décadas en el periodismo, y que coordinó al equipo responsable de esta investigación.

Fueron entrevistadas unas 15 personas, tanto hombres como mujeres, que han trabajado en las casas de Julio Iglesias y las cuales ayudaron a entender mejor cómo funcionan. Con estos detalles, el equipo pudo “dibujar este sistema de control autoritario sumamente jerárquico” bajo el que se desenvolvían los empleados.
Además, recopilaron pruebas documentales, chats de WhatsApp, grabaciones que permiten dar fe de que laboraban con Julio Iglesias y de cómo era el trabajo en sus casas. También entrevistaron al psicólogo que trató a una de las jóvenes y a la amiga de otra a la que confesaba diariamente lo que vivía en su lugar de trabajo. Así pudieron contrastar los testimonios y notar que no existían contradicciones.
“Hemos publicado aquello que podíamos corroborar, por eso tres años de investigación, porque no se puede contar todo lo que te llega, sino solo aquello que hayas podido corroborar”, agrega Cabrera.

De los 15 testimonios, solo dos accedieron a que sus historias fueran públicas: Laura y Rebeca, nombres con los que se omite la verdadera identidad de estas jóvenes.
“Tengo intuiciones sobre que estos testimonios que hemos publicado, los de Rebeca y de Laura, podrían no ser los únicos”, dice la periodista, “y creo que hay mucho miedo, hay temor a las represalias, a lo que pueda venir tanto del entorno de la casa, del propio Julio Iglesias, como también el estigma que te puede crear si algún día se sabe que tú has contado una historia como esta”.
Normalización del abuso
Para Cabrera, Laura y Rebeca han abierto un camino hacia la libertad y la justicia, que puede hacer que sea más fácil de transitar para otras mujeres. Especialmente en un país como República Dominicana, cuya regulación en cuanto al trabajo doméstico es limitada.
“Algunas de las mujeres con las que pude hablar me contaban unas situaciones laborales de explotación y asociadas a otras posibilidades de abusos sexuales, pero no lo acaban de ver como un abuso”, manifiesta Cabrera.
Esto llevó a que en la investigación también hubiera un proceso de sensibilización para que estas jóvenes entendieran que las experiencias que habían tenido eran maltrato laboral y no algo normal.
Retos
Además de las diferencias horarias, culturales y la distancia, en el proceso se presentaron dos retos importantes: mantener la privacidad de estas mujeres y obtener más testimonios para dotar de mayor credibilidad la historia; esto último fue incluso solicitado por una de las chicas.

Sobre la privacidad, Cabrera cita que “este era un reto importante porque impide hacer ciertas comprobaciones o impide contar ciertos detalles que te gustaría poder contar, pero no lo haces para mantener esa privacidad y que no se reconozca su identidad”.
Por esa razón se doblaron las voces de las entrevistadas en los vídeos que complementan el trabajo escrito.
“En este caso, lo que hicimos a petición de ellas mismas y de sus abogadas fue encargar a unas especialistas en doblaje que hicieran una reproducción exacta de la misma pista de audio que habíamos grabado en la entrevista”, argumenta Cabrera. Las actrices de doblaje contratadas tuvieron que firmar un acuerdo de confidencialidad para este trabajo y los periodistas a cargo de la investigación se aseguraron de que cada segundo permaneciera fiel al original en contenido, acento y entonación.
Pero las precauciones no las tomaron solo con el personal externo, sino también entre el resto de periodistas de la redacción, quienes incluso fueron enviados a trabajar desde casa bajo la excusa de “un corte de agua” para realizar algunas de las grabaciones del trabajo periodístico.
Credibilidad en juego
Otra de las medidas de seguridad ha sido comprobar cada dato, ya que elDiario.es es un medio de comunicación digital joven y que “vive de su prestigio”, en palabras de Cabrera. Lo más valioso que tienen fue puesto en juego con esta publicación.
“Si nosotros publicamos algo que no es real, hundimos nuestro prestigio y eso puede acabar con el periódico; por eso hemos tardado tres años en publicar; por eso no hemos contado nada que no estuviéramos 100% seguras de que era así como lo estamos contando”, afirma Cabrera de forma reiterativa.

Para aquellos que se preguntan por qué esta historia no fue contada antes, Cabrera responde: “es que ellas lo contaron hace mucho tiempo, pero nosotras no estábamos preparadas para publicarlo todavía”.
Y añade: “por eso hemos tardado todo este tiempo, porque si hubiéramos hecho el periodismo de otra manera, habríamos hecho una entrevista y al día siguiente habría estado publicada”.
Versión de Iglesias
Por otro lado, el cantante Julio Iglesias fue consultado con tiempo y por diversas vías de contacto sobre estas denuncias, pero elDiario.es solo recibió silencio como respuesta.
“Él podía saber sobre qué cosa concreta tenía que defenderse y fue una desilusión que no lo hiciera, porque su respuesta fue el silencio. Ni siquiera ‘es falso, no tengo comentarios…’ Hizo más bien una maniobra que yo he entendido como de desprecio al periodismo, desprecio al trabajo que estábamos haciendo”, expresa Cabrera.

Tras la publicación de la serie de reportajes, el artista negó “haber abusado, coaccionado o faltado el respeto a ninguna mujer» mediante un comunicado difundido en su cuenta de Instagram. “Estas acusaciones son absolutamente falsas y me causan una gran tristeza”, agregó.
A través de esa misma red social, Iglesias divulgó el pasado miércoles varios mensajes que supuestamente recibió por WhatsApp de las trabajadoras que le han denunciado.
Impacto
Más de una semana después de la publicación de esta investigación, a Cabrera le preocupa si la sociedad cree en los testimonios de estas chicas, “porque uno de los objetivos que tienen Rebeca y Laura, como han contado en las entrevistas, es hacer esto por ellas, por sus compañeras y por su país”.
“Ellas sienten que en República Dominicana hay cosas que todavía tienen que contar, sienten que hay mucho machismo, sienten que las trabajadoras domésticas, sobre todo las que están en régimen interno, pueden ser sometidas a muchos tipos de abuso y pueden creer que es algo normal, es algo que hay que aguantar”, dice Elena Cabrera y esto es lo que las víctimas quieren cambiar tras dar a conocer su historia.
“Yo creo que esto es una historia abierta, una historia que hemos empezado a publicar y que vamos contando, poco a poco, aquellas cosas que tenemos contrastadas y que sabemos que son 100% así”, puntualiza la periodista española.
Elena Cabrera invita a que si alguien tiene más pruebas o denuncias de estos abusos, se contacte con el equipo de elDiario.es enviando un mensaje de texto o de voz vía Whatsapp al número +34 646 35 35 34 o escribiendo un correo a pistas@eldiario.es. Cabrera asegura de que su testimonio será tratado de forma confidencial y bajo anonimato, como lo han hecho con los casos de Laura, Rebeca y de otras personas a los que entrevistaron para el trabajo periodístico sobre Julio Iglesias.
Colaboración
La investigación fue en colaboración con Univisión Noticias y participaron 10 periodistas.
Además de Elena Cabrera, quien la lideró, estuvieron Ana Requena Aguilar, Federica Narancio, Esther Poveda, María Ramírez, Raquel Ejerique, Izaskun Pérez, Natalia Chientaroli y Gerardo Reyes, entre otros.