Para el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), César Dargam, la opinión de reducir jornada de trabajo puede ser popular y simpática, pero el verdadero reto que tiene República Dominicana es aumentar la productividad.
“Países desarrollados que deben de servir de referencia para el nuestro, han vinculado la reducción de jornada con indicadores de productividad, por eso hemos sido coherentes procurando reformas verdaderamente modernas que permitan adecuar nuestra normativa a las tendencias globales, pero con una visión clara de nuestra realidad”, dijo Dargam.
¿Hay algún indicador que permita decisiones empíricas y no teóricas? Se preguntó el representante del organismo cúpula del empresariado dominicano, respecto al planteamiento del ministro de Trabajo, Eddy Olivares.
Entiende que el debate no puede ser solo cuántas horas trabajamos, sino cómo trabajamos y qué tan productivos somos, procurando el equilibrio con el bienestar de los trabajadores. Pero si no hay mejoras en productividad, una reducción de horas puede generar más costos y menos empleo.
Copardom llama a un debate
La Confederación Patronal de la República Dominicana (Copardom) considera que el debate en torno a una eventual reducción de la jornada laboral responde a transformaciones reales en el mundo del trabajo y a la legítima aspiración de mejorar la calidad de vida de los trabajadores dominicanos.
No obstante, la organización advierte que se trata de un tema que debe abordarse con rigurosidad técnica, visión de país y pleno conocimiento de la realidad económica y productiva nacional. La jornada laboral, señala, no es una variable aislada, sino que guarda una relación directa con la productividad, los costos laborales, la formalidad del empleo y la sostenibilidad de las empresas, especialmente de las micro, pequeñas y medianas.
En el contexto económico actual, Copardom entiende que, aunque una jornada laboral reducida podría resultar viable en determinados sectores específicos, para la mayoría de las actividades productivas su implementación sería altamente compleja. Esto, debido al impacto que tendría sobre el gasto real en salarios y la carga laboral asociada, sin que necesariamente se produzca un aumento proporcional en los niveles de productividad.
La experiencia internacional, recuerda la entidad, demuestra que las reducciones de jornada solo generan resultados positivos cuando van acompañadas de mejoras sustanciales en la productividad, una reorganización eficiente del trabajo, la capacitación del talento humano y la incorporación de tecnología. De lo contrario, advierte, pueden traducirse en mayores costos operativos, afectar el empleo formal y aumentar los riesgos de informalidad.
Copardom reconoce la importancia del bienestar laboral y la necesidad de avanzar hacia modelos de trabajo más modernos y equilibrados. Sin embargo, reitera que cualquier modificación a la jornada laboral debe aplicarse de manera gradual y flexible, sustentada en estudios de impacto sectoriales que permitan esquemas diferenciados según el tamaño de las empresas y la naturaleza de cada actividad económica.
La confederación reafirmó su disposición de participar en un diálogo social responsable, basado en evidencia, junto al Gobierno y las organizaciones sindicales, con el objetivo de construir consensos que fortalezcan tanto el bienestar de los trabajadores como la competitividad del aparato productivo nacional. A su juicio, el verdadero desafío no radica en trabajar menos horas, sino en trabajar mejor, con mayor productividad y mayor valor agregado.
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Menos tiempo, más calidad
El ministro de Trabajo, Eddy Olivares, dijo en el programa “Entre Periodistas”, transmitido por Telesistema, canal 11, que se procura reducir al mínimo la jornada laboral, de forma que ambos sectores: el empleador y el trabajador, resulten beneficiados.
La meta es que los trabajadores realicen en cuatro ó cinco horas lo que antes hacían en ocho y puedan ir a sus casas a realizar sus proyectos personales.
Según explicó durante su comparecencia, hay en el mundo cuatro prioridades que resolver en el ambiente de trabajo, que ya de hecho se están incorporando, y República Dominicana se está montando en ese tren de modernidad para dar respuestas a las necesidades actuales.
Estos temas son: La economía de plataforma, que simplifica el trabajo con el uso de tecnologías; el trabajo verde, que exige formación en medio ambiente; el laboral azul, en el que las fuentes marinas son explotadas de forma científica; la formalización del trabajo a distancia, y el cambio radical del reloj laboral.
“La lucha por la reducción de la jornada laboral, a finales del siglo XIX y comienzos de siglo XX, en Estados Unidos con los “Mártires de Chicago” es un precedente. Ahora, con la modernidad, serán los empleadores quienes minimizarán el tiempo de sus empleados en el área de trabajo, porque reducirán los costos operativos”, enfatizó.