Para el arzobispo coadjutor de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, los sacerdotes son uno de los puntos fundamentales del trabajo en la iglesia.
“Sin un buen clero no podemos hacer un buen trabajo”, expresó al participar del Desayuno de Listín Diario. El prelado considera que la función de los sacerdotes es acompañar y si estos no están preparados, formados y equilibrados emocional y espiritualmente, “¿a quién va a acompañar y cómo podrá acompañar?”.
Por ello, quiere dedicar esfuerzos como arzobispo coadjutor al acompañamiento cercano de los presbíteros, con formación y asistencia, para evitar que caigan en desequilibrio “porque la tensión es constante” al desempeñar su rol de pastores.
La Arquidiócesis de Santo Domingo cuenta con 160 parroquias en cuatro vicarías territoriales y más de 200 sacerdotes, ante la imposibilidad de reunirse con todos simultáneamente, monseñor Morel Diplán les da seguimiento con reuniones por zonas.
“A mí me gusta escucharlos a todos”, dijo antes de asegurar que también se preocupa mucho por cómo están, ese interés lo ha llevado a nombrar a un sacerdote para que dé seguimiento directo al resto y un acompañamiento personalizado.
No obstante, quien por años se ha dedicado a la instrucción de futuros sacerdotes y la docencia universitaria, también está comprometido con que este acompañamiento esté desde el seminario y que allí sea fortalecida la formación de los seminaristas.
Evangelización digital
Además de continuar con el trabajo que han realizado los arzobispos predecesores, Morel Diplán sueña con seguir impulsando la evangelización en la primada de América.
El prelado considera que los medios tecnológicos son fundamentales hoy en día para lograr ese objetivo. Incluso mencionó que hay que aprovechar la inteligencia artificial en la evangelización.

No obstante, sobre la presencia de sacerdotes en las redes sociales como creadores de contenido manifestó que existe el riesgo de crear una adicción a ellas.
“El sacerdote debe ocupar su espacio; tú puedes ser influencer, puedes entrar (a las redes sociales), pero no es para buscar fama, tu servicio no es ese”, argumentó monseñor Morel antes de invitar a aprovechar la influencia en plataformas digitales para dar a conocer a Cristo, “no para que me conozcan a mí”.
Una iglesia cercana
Previo a su nombramiento como arzobispo coadjutor, monseñor Morel Diplán ejercía como obispo de la Diócesis de La Vega, una de las tres primeras de América. Allí se distinguió por su cercanía pastoral, su impulso a la evangelización y su compromiso con la formación de comunidades vivas y solidarias desde que asumió el cargo el 18 de octubre de 2024. Estos rasgos siguen latentes luego de su traslado a Santo Domingo.
Al visitar parroquias, el prelado dedica mucho tiempo a la escucha, dice interesarse por cómo están tanto los sacerdotes como los fieles, a quienes considera como lo primordial de la comunidad.
Entre 2021 y 2024, la Iglesia católica estuvo desarrollando el Sínodo de la Sinodalidad, un proceso global que concluyó proponiendo una Iglesia más abierta, participativa y cercana. Sin embargo, la iglesia católica dominicana, desde el punto de vista de Morel Diplán, hace años que vive la sinodalidad y da participación a todos, desde niños y adolescentes hasta los jóvenes.
“Incluso las mujeres son las que tienen más participación, lo único que no celebran es la misa, pero ya tenemos mujeres que son ministros de la comunión y que celebran la palabra”, afirmó con una amplia sonrisa.
El arzobispo coadjutor, quien ha ejercido su ministerio sacerdotal en varias ciudades del país y se formó en Roma, ve este rasgo como una riqueza: “es como la identidad del pueblo dominicano, la esencia nuestra”.
Arzobispo coadjutor.
Monseñor Carlos Tomás Morel Diplán asumió la responsabilidad como arzobispo coadjutor de Santo Domingo el pasado 10 de noviembre de 2025, luego de su nombramiento por el Papa León XIV en octubre de ese mismo año.
La designación responde a una solicitud del actual titular de la Arquidiócesis de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria Acosta, de que se le asignara una persona para compartir responsabilidades.