La sonrisa, el dinamismo y cariño que contagiaba Ruth Elisa Seija Jerez se esfumaron en la tragedia que ocurrió el 8 de abril del año pasado en la discoteca Jet Set, y que, aún después de diez meses, mantiene registros de daños irreparables en la vida de decenas de personas.
«Mi esposa era una persona alegre, una persona simpática, una madre ejemplar. Siempre fue mi complemento. Ella a veces saltaba con cosas y les daba mucha risa a las amigas”, reveló Brian Saldaña esposo Seija Jerez.
Ellas era ejecutiva de un banco, un lugar donde dejó un impacto importante para la vida de otras personas que no asimilaron observar su cubículo vacío después de su partida.
«Tenía una mente para reconocer el trabajo. Ella trabajaba en una entidad bancaria y ella sabía muchísimas cosas de datos, tenía muy buena retención en el asunto del trabajo”, explicó Saldaña.
Ruth Elisa Seija Jerez tenía 39 años cuando la sorprendió el desplome del techo en el centro de diversión. Era una persona de familia, alguien con una forma de ser que sorprendía por su capacidad para aportar en el trabajo y en la vida de los demás.
jet set
Ocurrió el 8 de abril de 2025. Brian Saldaña estaba en su cama y por alguna razón no podía conciliar el sueño. Un presentimiento distinto le aquejaba y por eso se mantenía despierto durante la madrugada de aquella fecha.
Horas antes, todo marchaba normal. Su esposa tenía una salida planeada con una amiga y por eso portaba un vestido rojo y una linda sonrisa, una que solía distinguirla de los demás.
No obstante, Saldaña se percató que su amada compañera realizó una acción poco común: se despidió dos veces de su hijo y también de él con un beso. Algo extraño, debido a que Seija Jerez no desarrollaba estos actos con frecuencia.
El vestido rojo fue la última imagen que observó de aquella mujer con la que mantuvo una unión matrimonial de 16 años.
Después de la despedida, Seija Jerez se dirigió en su vehículo al centro nocturno Jet Set con la idea de disfrutar las canciones de uno de sus artistas preferidos: Rubby Pérez.
Saldaña, acostado en su cama, seguía con preocupación y por eso se levantó, tomó el celular y observó una publicación que le hizo saber de un repentino desplome del techo del centro de bailes que le arrebató la vida a Seija Jerez y a 235 personas más.
El hombre se dirigió al lugar y contempló una escena devastadora.
«Cuando yo llegué estaban llegando las grúas para poder mover los escombros y yo lo que atinó es a buscar el vehículo de ella y lo encontré. Cuando encontré el vehículo ya yo pienso lo peor, porque si el vehículo está ahí es porque ella estaba ahí dentro. Eso me derrumbó realmente», expresó.

Brian se arrodilló frente al transporte de su cónyuge y las lágrimas fluyeron en ese momento.
Un rayo de esperanza volvió a él cuando escuchó un rescatista mencionar el nombre completo de su esposa; sin embargo, solamente le indicaron que se encontraba en el Hospital doctor Salvador Bienvenido Gautier.
Minutos después, Saldaña se encontró con una prima de Seija Jerez que había asistido al lugar después de la catástrofe y junto a ella inició un trayecto para poder acudir al centro hospitalario.
«Cuando llegamos al hospital es que nos encontramos con la noticia de que ella había fallecido», aseveró Saldaña con voz entrecortada mientras recordaba el fatídico hecho.
El cuerpo de Ruth Elisa Seija Jerez fue entregado el 9 de abril de 2025, un día después de la tragedia.
Dos veces un mismo dolor
No obstante, el dolor que causó el desplome en la vida de Saldaña y los allegados a Seija Jerez no culminó, todo lo contrario, se extendió.
Ruth Elisa no figuraba en la lista de víctimas mortales de la discoteca Jet Set presentada por el Instituto Nacional de Patología Forense.
«No hubo nadie del hospital y del Inacif que dijera: ‘no, esperen, ese cuerpo es de la tragedia del Jet Set y hay que llevarlo al Inacif para hacerle una autopsia’ y por eso es que mi esposa no aparecía en el listado, porque el listado era del Inacif. Todo el que no pasó por el Inacif no aparece en el listado», dijo Saldaña.
Esa dificultad provocó que Saldaña se mantuviera distante de los temas ocurridos dentro del hospital y de los funerarios. Empero, semanas después se percató de «varios errores» que ocurrieron en el proceso y de por qué el nombre de su esposa no figuraba en la lista de fallecidos.
«Me enteré con mis abogados de todo eso. En eso comienza a sonar el nombre de mi esposa por unas noticias que habían salido mías y entonces es ahí donde yo recibo la llamada de Yeni Berenice (procuradora general) explicándole el problema», indicó.
Yeni Berenice Reynoso le explicó a Saldaña que los procedimientos requeridos no fueron llevados a cabo con su esposa y por eso era necesaria una exhumación al cadáver para poder figurar entre los demandantes contra los hermanos Maribel y Antonio Espaillat.
Parecía que sería un procedimiento rápido, pero fue algo que se tardó tres meses para llevarse a cabo.
«Yo pensé que eso iba a ser de una vez. Lo que sucedió no fue así, sucedió tres meses después. Tuve que sacar fuerzas de donde no tengo, sufrí doblemente. Primer proceso y segundo proceso por un simple error», aseguró.