Citando a (2 Timoteo 4:7): “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. Así comienza Vitinia Ferreras Tejeda a contar el porqué no se ha rendido en la vida. Para ella, el objetivo trazado siempre debe ser más fuerte que los obstáculos que buscan impedirte lograr tus metas.
Pero no fundamenta su superación, sólo en las escrituras. Tiene su propio lema: “No te rindas cuando el proceso te esté formando. Lo que hoy te pesa, mañana será la base de tu fortaleza”. Demasiado contundente como para no imitarlo.
Razón tiene de sobra esta periodista y estudiante de término de Derecho para poseer este nivel de conciencia. Como caso raro, sólo se crio con su padre José de los Santos Ferreras Dotel, pastor de la Iglesia Pentecostal (fallecido), y con sus cinco hermanos.
En Daisy Meraris, Keila, Maurelin, José Ezequiel (fallecido), y Mandeline encontró ese soporte y complicidad que alivianan la carga. Su madre, Daisy Milquella Tejeda no estuvo presente en su formación.

“Cuando yo era apenas una bebé, mi madre se fue a Estados Unidos. El único recuerdo que tengo con ella es cuando regresó al país y yo tenía alrededor de seis años. Después de eso no volví a convivir con ella. Crecí sin su presencia, sin vínculo constante y sin la oportunidad de construir una relación madre-hija”. Justo el día que ella cumplió sus 15 años, trajeron el cadáver de su mamá, quien falleció allá.
En ese hogar donde creció, tal vez faltaba ese amor materno que todo lo transforma para bien, pero en él abundaba la fe, la disciplina y sobre todo, el compromiso para hacer frente a los retos fuertes que se presentaban a diario.
“Pero fue ahí donde aprendí que, rendirme no era una opción cuando tenía un propósito claro y una historia que honrar”. En momentos de cansancio, seguía estudiando, trabajando y creando.
Lo que ha logrado
El resultado de las barreras derribadas por esta mujer que no se ha dejado vencer por los obstáculos, hoy tiene un nombre y beneficia a muchas personas. Se llama ‘Vitinia Ferreras Consulting’, una firma dedicada a la orientación y gestión de procesos migratorios y consulares.

En esta tarea, combina sus dos carreras: la Comunicación Social y el Derecho. Para ponerlo en práctica pondera la capacitación. “Cuento con certificación en asesoría migratoria, así como preparación especializada en procesos consulares y migratorios, áreas en las que desarrollo mi ejercicio profesional y, a través de la cual doy soluciones”. El don del servicio también es una virtud que la define y que le ha permitido ganarse la confianza y la admiración de la gente.
Las dificultades nunca la han detenido. Además, de esta firma, ella es la fundadora de Come Rico Gourmet, un proyecto gastronómico de base familiar, del cual se desprende Come Rico Chicharrón, otra propuesta gastronómica recién inaugurada el 13 de diciembre de 2025. Está enfocada en la comida tradicional con identidad y organización empresarial.
Vale la pregunta de cómo mezcla el trabajo de asesoría migratoria con el área gastronómica. La respuesta es simple: “Me gusta todo lo que integra la comunicación, el servicio y el emprendimiento. Eso sí, todo lo hago siempre con una visión humana, responsable y orientada al crecimiento sostenible”. Además, Vitinia trabaja en el sector público, desempeña su rol de madre y saca tiempo para viajar y disfrutar la vida.
El haber sido víctima de un proceso migratorio trunco la llevó a dedicarse a este tipo de casos
Esa experiencia de vivir sin su madre, así como la poca orientación que tenían respecto a la petición que ésta había hecho para llevárselos a Estados Unidos y que quedó a medio camino al ella fallecer marcó a Vitinia Ferreras Tejeda y a toda su familia.

“En ese momento no contábamos con un familiar ni con un auspiciador solvente que pudiera continuar el proceso. Vi a mi padre depositar mucha energía y esperanza en lograr que pudiéramos partir a Estados Unidos, que era el sueño y el deseo de mi madre. Pero surgieron muchas dificultades que finalmente lo impidieron. Esa frustración, vivida desde muy joven, me permitió entender cuán determinante puede ser la falta de información y de orientación adecuada en los procesos migratorios”. Con el tiempo entendió que muchas veces el problema no es la ley, sino no saber cómo proceder.
Ya con una experiencia vivida, y conociendo cuáles opciones existen y cómo estructurar correctamente un proceso, la mujer que nunca se rinde, decidió adentrarse en el mundo migratorio, y formarse en esta área con la intención de entender los procesos y evitar que otras personas se queden detenidas por las mismas limitantes que su familia enfrentó.
En términos generales, esta mujer de firme convicción de que para la superación no se le debe temer a los obstáculos, no pasa por alto su capacidad de resiliencia.
“Esa forma de crecer, asumir responsabilidades y enfrentar situaciones difíciles marcó quién soy hoy. Todo lo que he logrado ha sido paso a paso, con constancia, formación y sin fallarle a mis valores”. La vida la enseñó a avanzar sin detenerse a mirar hacia atrás.
Las pérdidas la han marcado
“Yo tenía apenas nueve años cuando mi hermano, de 13 años, falleció producto de un accidente con un arma de fuego. Ocurrió en un colmado del sector, donde otro joven manipuló el arma de manera irresponsable y se produjo el disparo que le causó la muerte de forma inmediata”. Su pérdida fue devastadora para mí y para toda mi familia.
Eran hermanos muy unidos, prácticamente inseparables, y a esa edad no se está preparado para enfrentar una tragedia de esa magnitud.
“La ausencia de mi único hermano varón por parte de mi madre dejó un vacío profundo en mi vida. Ese hecho marcó de manera definitiva mi infancia y a todo nuestro núcleo familiar. Fue un dolor muy fuerte, especialmente para mi madre, que se encontraba en Estados Unidos, y para nosotros como hermanos, que tuvimos que enfrentar una pérdida tan grande siendo aún muy jóvenes”. Seis años después, Vitinia afrontó la partida de su madre.
Hay otro momento que ha debilitado la fortaleza de esta mujer. Se trata del fallecimiento de su padre en el año 2019. “Fue la única vez en la que de verdad, me vi a punto de tirar la toalla”. Todavía hablar del tema la conmueve. En ese entonces, cursaba la carrera de Comunicación Social.
“Su pérdida fue un golpe emocional profundo, ya que había sido mi principal figura de crianza y un pilar en mi vida. Durante ese proceso sentí que el dolor podía detenerme y hacerme abandonar lo que había construido. Sin embargo, la responsabilidad de ser madre y saber que mi hija dependía de mí fue determinante para sostenerme y seguir adelante, aun en medio del duelo”. Ha aprendido a vivir con el dolor, pero ese amor incondicional sigue vivo en su corazón.
Sus sueños
“Hoy día, están orientados a dejarle a mi hija un ejemplo de dignidad y perseverancia, a seguir construyendo con sentido, consolidar mis proyectos y crecer de manera sostenida, tanto a nivel profesional como personal”. Aspira a generar impacto positivo desde el trabajo bien hecho y desde emprendimientos que aporten valor real.
Mensaje de regocijo
No haberse vencido le deja una profunda gratitud y paz interior. «Me regocija saber que, aun en medio de las pruebas, seguí adelante sin perder mis valores ni mi fe. Hoy puedo mirar atrás con serenidad y decir que cada paso valió la pena, porque me condujo a una vida más consciente, más firme y más alineada con mi propósito». Sólo Dios la detiene.