La familia Rizek, junto a miembros de sus empresas y la Universidad Católica Nordestana (UCNE), celebró ayer una misa en memoria del empresario Héctor José Rizek Llabaly, en la Catedral Santa Ana de San Francisco de Macoris.
La eucaristía fue presidida por monseñor Ramón Alfredo de la Cruz Baldera, obispo de la diócesis de San Francisco de Macorís y Gran Canciller de la UCNE, y concelebrada por los obispos eméritos monseñor Jesús María de Jesús Moya y monseñor Fausto Ramón Mejía Vallejo, junto al padre Isaac García de la Cruz, rector de la UCNE.
Durante la ceremonia, se destacó la trayectoria de Rizek Llabaly como empresario, productor y exportador de cacao, así como su contribución al posicionamiento del cacao dominicano en los mercados internacionales. Su labor fue reconocida en múltiples ocasiones, incluyendo el título de Agroempresario del Año en 2022 y el galardón al Mérito Industrial.
Asimismo, se resaltó su papel en el desarrollo educativo de la región, especialmente su vinculación con la UCNE, donde se desempeñó por más de 20 años como presidente de la Fundación Universitaria Nordestana, impulsando el crecimiento académico y fortaleciendo la misión educativa de la institución.
En su discurso, monseñor Jesús María de Jesús Moya, definió a Rizek Llabaly como un “benefactor, amigo inseparable y trabajador incansable”, destacando su compromiso con la Iglesia, la educación y el desarrollo social.
Recordó su apoyo a proyectos educativos, donaciones al obispado y su impulso a la orientación católica de la universidad en el año 2001.
También destacó su faceta humana, describiéndolo como un amigo fiel que brindaba apoyo en momentos de dificultad y promovía una actitud positiva ante los retos de la vida.
metáfora del cacao
De igual manera, en la homilía, monseñor De la Cruz Baldera, evocó una enseñanza de Rizek Llabaly a través de la metáfora del cacao, al que definía como “la planta más solidaria de la creación”, por su capacidad de dar fruto sin importar la grandeza de quien crezca a su lado.
El prelado destacó que esa visión reflejaba su forma de vida, caracterizada por el trabajo, la fe y el compromiso con su comunidad. Se resaltó además su aporte al desarrollo regional mediante la construcción de infraestructuras como carreteras y puentes, así como su apoyo a estudiantes de escasos recursos, facilitando su acceso a la educación superior en distintas instituciones.
Por su parte, Héctor José, hijo de don Héctor Rizek, habló en nombre de la familia expresando el peso que significa para ellos sobre todo para los nietos, el gran legado que le ha entregado su padre.
Durante la actividad, se recordó que el legado de Héctor José Rizek Llabaly permanece vivo en sus obras, en el impacto generado en la región y en el ejemplo que deja a las futuras generaciones. Fue presidente de Rizek Cacao S.A.S., uno de los grupos exportadores más importantes del país, que maneja un alto porcentaje de la producción cacaotera.
Al desarrollo
Héctor José Rizek Llabaly, quien falleció este sábado a los 95 años, era mundialmente conocido como el “señor cacao”, por sus aportes al desarrollo de ese sector durante más de 55 años, desde su natal San Francisco de Macorís.