En 1996, la sociedad pequeña y conservadora dominicana no acostumbraba a vivir una tragedia donde un niño de clase media alta era hallado asesinado de 34 puñaladas por su pariente.
Luis Miguel Pereyra, el abogado que defendió a la familia del niño José Rafael Llenas Aybar, revisita el caso 30 años después a propósito de la salida de prisión de Mario Redondo Llenas, el principal responsable del crimen.
Aquel escándalo y conmoción social dio pie a teorías de brujería, satanismo y a la vinculación de la familia Palmas Meccía, diplomáticos argentinos acreditados en el país, lo que consiguió que el crimen tuviera un impacto significativo en la sociedad.
“Ahora hay mucha gente que quiere… una narrativa nueva, al margen de lo que fue la verdad establecida en un juicio. Quieren alimentar la teoría de que fueron los Palmas y de los rituales satánicos. Eso carece de evidencia sustentable, jurídicamente huérfano, eso no es cierto, absolutamente no tiene nada de cierto”, explica Pereyra.
El jurista explicó que luego del crimen surgieron diversas teorías sin sustento ni evidencias, “llamadas a crear una humareda para diluir la responsabilidad del acusado principal”.
Haciendo mención a la suposición del rito satánico y un supuesto mensaje a un beeper con el código 666, que habría sido enviado a Mario Redondo Llenas como señal de que algo había salido mal y debían terminar con la vida de José Rafael, Pereyra argumentó que es una leyenda urbana que se construyó en su momento, cosa que relata nunca existió y nunca se encontró evidencia al respecto.
El abogado señaló que tampoco se encontraron pruebas serias o indicios que involucraran la participación de la familia Palmas en el crimen. “No hubo forma, ningún testigo ubicó en el lugar de los hechos a nadie más que no fuera a (Juan) Moliné (Rodríguez) y a Mario Redondo Llenas”, señaló.
“Yo me baso en las evidencias, yo no me baso en especulaciones, (ni en lo que) la gente diga o quiera. Esas fueron teorías que venían de un litoral de la defensa que trataba de disminuir de alguna parte la responsabilidad de los entonces acusados, pero eso en el expediente carece de sustento”, detalló el abogado.

¿Quién era Mario Redondo antes del crimen?
Explicó que a Mario Redondo Llenas le fue realizado un peritaje forense dirigido por los doctores Carlos de los Ángeles, Máximo Beras Goico y Humberto Bogaert, quienes catalogaron al homicida con una afectación de conducta caracterizada por problemas en el manejo de la culpa y en no sentir arrepentimiento.
“Básicamente un psicópata primario se le llama hoy, y se entendía que bajo esas características, él caía bajo esa denominación. Era frío, participó en toda la búsqueda de una manera que era difícil no prever que él estuviese involucrado. Durante el trayecto nunca pidió perdón, cuando hablaba, si hablaba, tú lo notabas distante, y ellos lo catalogaron como tal”, indica.
De acuerdo con el abogado, la afección con los años baja la parte de la violencia, “aparentemente es una afectación que hoy en día se dice que se resiste a la terapia”, señaló.
Asimismo, supone que tanto Moliné como Mario fueron estudiados por los especialistas, pero que según recuerda, solo a Mario Redondo se le diagnosticó.
Según explica Pereyra, Mario Redondo Llenas tenía una vocación empresarial, así como también ambiciones económicas legítimas probablemente mal conducidas. Esta sería la razón por la que decide secuestrar al niño, pues pensaba pedir un rescate de 10 millones de pesos. “Luego, el plan aborta, se trastorna y entonces él queda atrapado”, precisó.
“Según los testimonios de compañeros de colegios y demás, Mario tenía vocación, era un microempresario, él prestaba dinero, y trataba siempre de ver la parte económica… el problema es que se desbordó, tratando de conseguir posiblemente de una manera rápida emolumentos cuantiosos, quizás bajo influencias mal entendidas, de lo que era la necesidad de acumular patrimonio y de desarrollarse económicamente”, señaló Pereyra.
Pereyra entiende que esta situación deja un mensaje importante a la sociedad, pues las ambiciones desbordadas en jóvenes pueden ser un detonante peligroso y mortal en cuanto a la integridad y la supervivencia de las personas que no se esfuerzan en el camino.
¿Por qué se fueron Los Palmas del país?
Ante la cuestionante por la salida de la familia Palmas Meccía tras hacerse pública la declaración de Mario Redondo Llenas, el defensor de la familia Llenas Aybar expuso que desconoce las razones diplomáticas del gobierno para retirarlos. Sin embargo, indica que se conocía que Luis Palmas, esposo de la embajadora de Argentina, Teresa Meccía, andaba en negocios de “poca monta”.
Aseguró que Mario Redondo y el hijo de Luis Palma y Teresa Meccía, Martín Palma, eran amigos. “Pero no había ninguna evidencia de que Martín Palma, ni el padre, hubiese participado en eso” dijo.
De igual forma, sostuvo que los abogados de Mario se encargaron de implicar a Los Palmas en el expediente. “Ellos salieron del país, hubiese sido interesante que estuvieran ahí. Hubiesen salido descargados porque, ¿sobre cuál evidencia se iba a mantener el juicio? Una pena que hayan salido, pero se fueron”, señala. Afirma que intentaron lograr una extradición pero Argentina no daba extradiciones por temas de legislación interna.
Relación familias Palmas Meccía y Llenas Aybar
Del mismo modo, Luis Pereyra, desmintió un supuesto “problema” entre José Rafael Llenas Menicucci, padre del menor José Rafael Llenas Aybar, y Luis Palmas de la Calzada, argumentando que estos nunca se trataron y que mantenían vidas diferentes.
“Lo que intentó hacer Mario Redondo, sí, era tratar de presionar a Palma, porque él creía que Palma tenía la ascendencia para resolverle el problema en el que él se encontraba”, señala.
Además, indicó que los padres del occiso no eran una familia rica, sino más bien de clase media. El abogado aclara que Llenas Menicucci se dedicaba a la mecánica y que Ileana, la madre del niño, era una mujer de clase media que vivía de su trabajo al igual que su esposo.
La familia Llenas Aybar
Luis Miguel Pereyra comenta que la familia quedó devastada, pero que a día de hoy ha tratado de sobrevivir. Precisó que tienen a su hija Karla Llenas Aybar, nietos, y que permanecen intentando llevar la vida hacia adelante.
“Pero yo te puedo decir, porque los conozco a ambos, que superar eso es muy difícil. Tratan de sobrevivir conforme la providencia les ayuda, son personas creyentes y han tratado de resignarse”, dijo Pereyra.
No obstante, comentó que Ileana se comunicó con él días antes de la liberación de Mario Redondo, y mencionó que para la madre del menor, salir en estos momentos, es revivir la tragedia. “Eso es muy difícil, muy doloroso e innecesario además porque ya fue condenado”.
“Travesía emocional, profesional y humana”
Pereyra explica durante el conversatorio que no conocía a Ileana Aybar de Llenas, pero que tuvo la dicha de conocerla en circunstancias trágicas mediante un amigo que le pidió asistir a la familia Llenas Aybar.
“A partir de ese momento empecé una travesía emocional, profesional y humana. Interesante, pero también dolorosa. Yo viví todo de la mano de ella, de su esposo y de la familia extendida Llenas Aybar”, indicó.
Destacando que tanto en la búsqueda del menor como en el caso, no solo la familia del niño se vieron involucrados, sino que también se involucró el grupo de apoyo que se generó en la sociedad y amigos relacionados.
Según el abogado, luego del niño ser encontrado el juicio se hizo muy popular y la gente se solidarizó con la tragedia. “Un fenómeno sin precedentes para esta sociedad, porque muertes de ese tipo en esta ciudad no había” señaló.
“Ese caso, en mi opinión, cerró esta sociedad, a un mundo estañado y no cubierta. Mostró que la violencia y la perversión no tenía clases sociales, que podía permear en cualquier lugar”, dijo.
El abogado expuso que ese caso no cambiará a la sociedad, pero que, antes había la percepción de que nadie era condenado.
“El caso Llenas Aybar es un ejemplo de que se persigue, se condena y que la justicia tarda, pero llega”, señala.
Argumentó que fue un caso que se intentó boicotear de diversas formas. “Yo creo que es uno de los principales valores. Creo también que demostró que la sociedad dominicana tiene reservas importantes, morales, y que en el tren judicial y en el sistema de administración de justicia aparecía y apareció gente valiosa y gente con carácter y con temple”, comentó.
El abogado aclaró que participó en el caso por pro bono, interesado en que se hiciera justicia y que tanto el abuso como la tragedia no quedaran sin sanción.
“Viene en la parte de cómo me tocó vivir esa tragedia al lado de la familia, al lado de una madre destrozada. Entender cosas de esta sociedad que no se entienden mientras usted no puede estar dentro en la crisis misma”, señala.