En los últimos años, la llegada masiva de sargazo a las costas dominicanas preocupa no solo a los hoteleros y a quienes residen las zonas costeras por su imagen de catástrofe ecológica y la amenaza latente al disfrute de la actividad turística.
En 2025, las autoridades ambientales reportaron la llegada de más de un millón de toneladas de estas algas, una cifra sin precedentes y aunque no se sabe a ciencia cierta qué cantidad llegará este año se proyecta que será mucho mayor, lo que pone al país ante la amenaza de enfrentar una temporada de alta intensidad.
“Los principales observatorios internacionales, como la Universidad del Sur de Florida (USF) y Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), coinciden en que 2026 será uno de los años más intensos registrados para el sargazo en el Atlántico tropical y el Caribe. Según datos satelitales, 2025 ya fue un año récord, alcanzando aproximadamente 37,5 millones de toneladas de sargazo flotando en el Atlántico y Caribe durante mayo, la cifra más alta desde que comenzaron los registros en 2011; y 2026 está ya mostrando niveles iguales e incluso superiores en algunas regiones a los observados el año pasado”, explicó al Listín Diario, Elena Martínez Martínez, directora de tecnología y cofundadora de SOS Biotech y de SOS Carbón, empresas que trabajan para convertir la llegada de estas algas marinas en oportunidad para la industria local..
De acuerdo con los datos que maneja las zonas que recibirán mayor impacto son las expuestas al Atlántico y al Canal de la Mona, como: Bavaro-Punta Cana, Uvero Alto, Cabeza de Toro, Bayahibe, La Romana, Miches, algunas zonas de Samaná.
“La intensidad variara considerablemente dependiendo de los vientos, corrientes y eventos meteorológicos, debido a las condiciones tan cambiantes del Mar y a la variabilidad tan rápida es complejo muchas veces poder estimar exactamente donde serán las zonas de máxima acumulación”, apunta Elena.
Refiere que las estimaciones internacionales indican que las algas invasoras generan pérdidas de aproximadamente mil quinientos millones de dólares anualmente, principalmente asociados a Limpieza y gestión de playas, Reducción de la calidad turística de los destinos afectados, Afectación a actividades pesqueras y Costos logísticos y operativos para hoteles y municipios.
Expone que aunque una parte importante del impacto sigue sin cuantificarse adecuadamente, existen numerosos costes indirectos u ocultos que son difíciles de medir, pero que pueden ser igual o incluso más significativos a largo plazo, como la erosión costera, la pérdida de biodiversidad, la degradación de ecosistemas marinos, la disminución de los servicios ecosistémicos y los impactos acumulativos sobre las comunidades costeras.
Para Elena, uno de los grandes desafíos en la actualidad lo constituye la falta de sistemas que permitan medir y cuantificar de forma integral estos impactos. “Sin datos sólidos sobre los costes ambientales, sociales y sanitarios, es probable que estemos subestimando significativamente el verdadero impacto económico que el sargazo tiene sobre el país”, sostiene y refiere que trabajan de forma integral en toda la cadena de gestión y valorización del sargazo a través de SOS Carbon, SOS Biotech y la Fundación Terra y Mar.
“Nuestro principal objetivo es evitar que el sargazo llegue a las costas y genere impactos ambientales, económicos y sanitarios. Para ello desarrollamos operaciones de recolección temprana utilizando nuestra tecnología patentada de recolección litoral, que permite transformar embarcaciones pesqueras locales en sistemas de captura de alta capacidad. Este modelo nos permite retirar grandes volúmenes de sargazo antes de que se acumulen en las playas, al tiempo que genera empleo e ingresos para las comunidades pesqueras locales”.
Explica que una vez recolectada la biomasa, entra en acción SOS Biotech, donde aplican procesos de biorrefinería para transformar el sargazo en productos de valor añadido y a partir de esta biomasa se desarrolla bioestimulantes agrícolas, fertilizantes orgánicos, extractos y otros ingredientes destinados a diferentes industrias. Indica que el objetivo es convertir un problema ambiental en materia prima capaz de generar valor económico y apoyar la transición hacia una economía circular y sostenible, mientras la Fundación investiga, educa, capacita y genera conocimiento. “Colaboramos con universidades, centros de investigación, comunidades costeras, pescadores y agricultores para desarrollar nuevas soluciones, evaluar impactos ambientales y promover una gestión sostenible del sargazo.
Mas allá de la limpieza de playa
Elena expone que el desafío del sargazo no puede resolverse únicamente mediante la limpieza de playas. Afirma que es necesario actuar antes de que las algas lleguen a la costa, involucrando a las comunidades locales y desarrollando mecanismos de aprovechamiento que permitan transformar una amenaza ambiental en una oportunidad de desarrollo económico. Sostiene que el Grupo BlueGea ha logrado permitido recolectar más de 30 millones de kilogramos de sargazo en el Caribe.