El cuerpo de editores de Listín Diario está compuesto por hombres y mujeres que cada día dedican horas a revisar, analizar, editar y verificar que las historias que saldrán en el impreso y el digital tenga criterio, sentido humano y valor periodístico.
Entre esos editores hablaremos en esta ocasión de dos mujeres que su trayectoria ha ido muy de la mano con el crecimiento del medio y el de ellas de manera profesional.

Del área de salud a jefa de editores y cierre
Doris Pantaleón se caracteriza por la paz que transmite, la cordialidad y un saludo afectuoso que siempre adorna con una sonrisa.
A pesar de que había ejercido su carrera como periodista en otros medios, su entrada al decano de la prensa siempre lo vio como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.
“Llegué al periódico Listín Diario siendo una periodista novel, aunque venía con la experiencia de haberme formado en la escuela que representaba el periódico El Caribe y de tener cerca de un año laborando en el periódico El Siglo, donde ejercía, cuando recibí la propuesta de ingresar a Listín Diario me sentí muy emocionada porque era el medio al que todo periodista aspiraba llegar”.
Al ingresar empezó a cubrir el área de salud, espacio donde se desarrolló y aprendió más que redactar una noticia, a contar historias humanas que llegaran a tocar las fibras de la sociedad y mover conciencia de las autoridades.
Para ella el periodismo es su pasión. Es la manera de acercarse a las personas, escucharlas y transmitir a otros el sentir de aquellos que sufren, que están necesitados, que padecen sufrimiento y de alguna forma levantar la voz de ellos.
“El periodismo es una de las profesiones más humanas que existen y de las que te ofrecen mayores satisfacciones. Esta carrera te permite contribuir a cambiar la vida de otras personas, aunque no las conozcas, y aunque nunca recibas un gracias; te permite hacer visible las inequidades y males que afectan especialmente a los más vulnerables, y contribuir en la búsqueda de soluciones, sobre todo en un área de cobertura tan sensible como es la salud, que es en la que más he ejercido”.
“Es mi pasión. Es la profesión que volvería a elegir, sin ninguna duda”.

El fruto de su trabajo
Sus años como periodista la hicieron merecedora de premios y galardones, como el Premio de Periodismo Rafael Herrera en 2016, entre otros.
Pero su trabajo tesonero fue la prueba fiel de que su justo ascenso como jefe de editores y cierre, un logro que todos sus compañeros celebraron.
“Llegué a esta posición de jefe de editores y cierre, fruto del esfuerzo y el trabajo que desempeñé durante años como periodista especializada en cobertura de temas de salud”.
A pesar de ser la líder de los editores, entiende que el trato con sus compañeros es clave para que el producto final salga conforme a lo esperado.
“La forma que utilizo para liderar es la única que entiendo puede ser posible: con trato afable y respetuoso, además, tengo la suerte, de que todos en el equipo son periodistas que tienen más experiencia que yo, así que soy yo quien termina aprendiendo cada día”.
Si tuviera que contar un momento difícil entre sus compañeros de trabajo, Doris no puede resaltar ninguno, ya que entre ellos siempre ha reinado el respeto y el apoyo.
“En el ejercicio en sentido general, no puedo decir cuál es el momento más difícil, porque ejercer un periodismo responsable, no es fácil, ni debe serlo, lo que sí te puedo decir es lo que más me hace sentir frustrada, que es ver como problemas sociales que denunciamos muchos años atrás, se sigan publicando nuevamente, debido a que siguen vigentes, sin haber tenido ninguna solución”.

“El Listín ha sido mi escuela profesional”
Todas las damas de la redacción brillan con luz propia, sin embargo mencionar el nombre de Celeste es como si su nombre hubiese sido elegido ya conociendo en el ser de luz en que se convertiría.
La editora de Sociales, Celeste Pérez, sobre sale por su elegancia, su delicadeza y su tono de voz afable para con todos.
Su amor por el periodismo nació desde pequeña, pues le gustaba contar historias entre sus familiares.
“Disfrutaba relatar las conversaciones familiares. Creo que lo aprendí de mi abuelo. Tenía una gracia especial para contar lo vivido y convertir cualquier suceso sencillo en una historia memorable. Hoy le llaman storytelling; entonces era simplemente sentarse a compartir lo que había pasado”.
Al transcurrir el tiempo descubrió que el periodismo le permitía mantener viva aquella fascinación que tenía de niña, pero acompañada de responsabilidad, pues “acercarse a la vida de una persona o a un acontecimiento exige escuchar, verificar y escoger con cuidado las palabras, porque lo que publicamos también será la memoria de quienes no estuvieron allí”.
Su entrada al decano
Era el año 2000 cuando ella entró al Listín Diario, venía de un trabajo con el que se sentía cómoda y realizar un cambio de trabajo no la hizo sentir muy entusiasmada, pero debido a un cambio gerencial asumió el puesto de Relacionista Público, que fue el que le abrió las puertas en este medio.
“Confieso que al principio no recibí el cambio con mucho entusiasmo. Llevaba cinco años trabajando en el banco, me sentía cómoda y pensaba que mi paso por el diario sería temporal. Todavía recuerdo aquella primera mañana, cuando abrí un poco tímida la puerta del edificio, sin imaginar cuánto iba a transformar mi vida”.
26 años después Listín Diario se ha convertido en su escuela profesional y un espacio donde ha aprendido, crecido y “asumido desafíos que aquella joven recién llegada nunca habría imaginado”.
Como parte de sus funciones desde las Relaciones Públicas daba seguimiento a coberturas de ciertos eventos, canalizaba las notas de prensa y redactaba las páginas de La Hora del Té, poco a poco esas asignaciones rindieron sus frutos.
Gracias al trabajo que realizaba conocía la dinámica del equipo de Sociales y el cuidado que exigía cada publicación, así que cuando en 2015 se abrió la vacante para editora de esta sección fue designada, pero sin dejar sus funciones como encargada de Relaciones Públicas.
“Era periodista, pero no tenía experiencia como editora, así que asumí el reto con entusiasmo y con la certeza de que debía prepararme mucho más. Regresé a la universidad para cursar una maestría y luego iniciar un doctorado, cuya tesis desarrollo actualmente. También profundicé conocimientos en imagen, protocolo, moda, gastronomía, turismo y estilo de vida”.
Un contenido más allá de elogios
La sección de Sociales se encarga de cubrir los eventos de marcas, de la alta clase del país y de personalidades.
“Comprendí que editar Sociales no era solo revisar textos, era conocer el universo que reflejan sus páginas y saber cómo contarlo”.

Como editora, Celeste trabaja y dirige a su equipo para que tengan plena conciencia del impacto que puede tener una publicación la percepción de una persona, una marca o una institución.
“Procuro respetar la esencia de cada historia, reconocer sus aportes y encontrar un enfoque justo, sin convertir el contenido en un elogio vacío.