La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) afirmó que la jornada escolar extendida corre peligro, esto ante la falta de maestros que impartan docencia en su área de estudio y el deterioro del desayuno y almuerzo escolar.
Durante su participación en el Desayuno de Listín Diario, el presidente de la ADP, Eduardo Hidalgo, dijo que la carga horaria de la jornada es completada con mayor cantidad de tiempo dedicado a una asignatura y falta de dinamismo en el desarrollo de la enseñanza.
Estimó que esto contribuye a una mayor cantidad de horas en las escuelas sin la cantidad de docentes necesarios.
La ADP explicó que la ampliación de la jornada no se ha traducido necesariamente en una mayor diversidad de actividades educativas, sino que, en algunos casos, las horas adicionales han sido destinadas a incrementar el tiempo de determinadas asignaturas.
La situación, según la ADP, provoca que los estudiantes permanezcan más tiempo en los planteles sin contar con la cantidad suficiente de profesores para cubrir las distintas áreas de formación.
El gremio plantea que las horas adicionales deben aprovecharse en talleres y actividades que permitan a los alumnos desarrollar otras habilidades, con docentes capacitados y especializados en las áreas correspondientes.
Más horas, los mismos maestros
El secretario de Investigación y Estadística de la ADP, Ángel Cuello, sostuvo que uno de los principales problemas de la jornada extendida es que la ampliación de la carga horaria no ha estado acompañada de la incorporación de suficientes docentes.
“Hoy seguimos con una escuela en la que lo que se hizo fue aumentar la carga horaria, pero ¿en dónde están los talleristas? ¿Dónde está ese maestro de arte? ¿Dónde está el maestro de deporte en la hora de la tarde?”, cuestionó.
Cuello señaló que, en lugar de incorporar profesores para cubrir esas áreas, se han agregado horas a asignaturas como Matemáticas y Ciencias Sociales.
Ante la falta de docentes, dijo que su suma es cuidar de los alumnos en horarios de descanso estudiantil, entre los recreos y la hora de almuerzo, violentando el artículo 157 del Código del Trabajador, el cual establece que la jornada debe ser interrumpida por un período intermedio de descanso, el cual no puede ser menor de una hora, después de cuatro horas consecutivas de trabajo, y de hora y media después de cinco.
Al comparar el sistema educativo dominicano con el de Puerto Rico, planteó la posibilidad de que padres residentes en el entorno de los centros educativos puedan colaborar durante el horario de almuerzo, de manera que los docentes tengan la oportunidad de descansar y alimentarse.
El secretario de Investigación y Estadística de la ADP agregó que el 48.9% de los docentes utiliza diariamente parte de su tiempo personal para realizar labores de planificación y corrección, mientras que el 34.9% lo hace varias veces a la semana.
Déficit de profesores de idiomas
Según el informe de la ADP sobre las condiciones de finalización del año escolar, existe una deficiencia de maestros de idiomas de 45%, situación que, de acuerdo con el gremio, incide en el desempeño de los estudiantes.
La entidad advierte que alumnos de 12 años culminan el nivel primario con bajos niveles de rendimiento en inglés y francés, lo que evidencia las dificultades para garantizar una formación adecuada en esas áreas.
Deterioro de la alimentación
A las dificultades relacionadas con la docencia se suma la preocupación por la alimentación que reciben los estudiantes durante la jornada extendida.

La ADP reconoció que se han producido avances en materia de cobertura con relación al año anterior, pero cuestionó la calidad de los alimentos que llegan a los centros educativos.
“¿Ustedes creen que es posible que todos los días los niños nuestros reciban un pan y un cuartillo de leche o, en algunos casos, suero saborizado? No leche”, dijo.
El secretario de Investigación y Estadística señaló que las provincias fronterizas reciben un desayuno reforzado, como parte del esquema establecido para esas zonas.
También cuestionó el sistema de distribución de alimentos mediante suplidores externos y sostuvo que los centros que cuentan con condiciones para preparar los alimentos deberían recibir los recursos para hacerlo.
“Las escuelas que cocinan, mejor devuelven dinero, pero se mantiene un esquema de tener suplidores”, expresó.
Cuello también llamó la atención sobre el tiempo que puede transcurrir entre la preparación de los alimentos y su llegada a las escuelas, al considerar que esto puede comprometer su calidad e inocuidad.