¡Qué buena respuesta ha dado Keila González Báez a la pregunta de que por qué es una mujer que no se rinde! “No es fácil tener y sacar adelante una empresa editorial en un país donde la gente dice que no lee, y en una época en la que la virtualidad toma protagonismo”. Es lo que cuenta para dejar por sentado que detrás de su éxito nacional e internacional, hay un gran sacrificio.
Ella sabía desde niña que quería ser escritora y que su mundo estaba entre los libros. “Pero siempre me decían que no, que eso no daba dinero. Fui firme con lo que me gustaba y me gusta”. Hoy no sólo vive de los libros, sino que enseña a otros a través de ellos.
A la tenacidad le endosó la responsabilidad de conducirla hacia el éxito con una iniciativa propia. “Al principio no gané ni un centavo, pero me mantuve firme por cuatro años sin ganar dinero. No había ganancia, pero tampoco pérdidas. Ocho años después de iniciado su proyecto, la editorial comenzó a dar frutos”. En lo que el negocio arrancaba, ella se iba formando como escritora.

Kaila crecía en consonancia con su iniciativa. No se daba por vencida. La determinación también se convirtió en su mejor aliada hasta conseguir visibilidad y, al mismo tiempo, lograr aportar a otras personas para que conocieran la magia de este mundo intelectual. Hoy día, es estratega de legado intelectual, escritora de ‘best seller’ y Ceo de Bienetre Editorial.
Ha sabido esperar
Otra clave que le ha dado resultado a esta dominicana nacida en Sabaneta, Santiago Rodríguez, es la paciencia y la perseverancia. “La muestra es que duré casi un año para que me dieran una entrevista con la doctora Ana María Polo”. No desmayó y al final la consiguió.

Otro testimonio que tiene para justificar su capacidad de espera, es cuando quiso entrevistar a Félix Sánchez. “Sucede que cuando estaba en las diligencias para hacerlo, él ganó ‘Oro‘, y me dijeron que no, pero yo le busqué la forma y terminé entrevistándolo y hasta entré al Palacio Nacional cuando vinieron todos los jugadores”. Accedió con un carnet que imprimió en su casa.

Su valentía, y el no dejarse vencer por las negativas en el camino, es que le han permitido ser una digna representante de República Dominicana en otros países a través de lo que hace. Se ha destacado en los últimos años dentro y fuera del país, por sus ponencias sobre la economía naranja, que es el nuevo ‘superpoder’ de los escritores.
Ha ofrecido conferencias en Universidad UNAM, de México; la Universidad del Bosque, en Colombia y la Universidad APEC. Es autora y coautora de nueve libros, ocho de ellos galardonados como ‘best sellers’ de Amazon. Ha podido presentar algunas de sus obras en las instalaciones del periódico The New York Times.
Keila no se duerme en sus laureles. Trabaja en su crecimiento y en el de los demás. Por ello, conociendo lo que se mueve en el mundo en lo que a su área respecta, tiene como objetivo que los que ejercen trabajos creativos, especialmente escritores y autores potenciales, puedan entender cómo se mueve el mercado de la economía naranja y, que de esta forma tengan la posibilidad de sacar provecho a sus activos intelectuales sin dejarse vencer por el miedo.
“En vez de quejarme me dedico a crear en medio de las limitaciones”
El lugar que hoy ocupa Keila González Báez en el mundo de la literatura, tanto en el país como fuera de él, se lo ha ganado a pulso. Ya dijo la razón más fuerte por la que es una mujer que no se deja vencer, y ahora sorprende al comentar que, cuando se le presenta una traba en el trayecto: “En vez de quejarme me dedicó a crear en medio de las limitaciones”. También tiene claro que sin constancia, difícilmente se consiguen resultados valiosos.
Ella sabe que lo que le funciona a ella puede ser útil para otros. Su experiencia la comparte con la juventud. “Hay que mantener el foco en lo que se desea y encontrar la forma mantener el entusiasmo, ¿cómo?, hablando de ese sueño con otros, dando pasos adelante siempre, por pequeños que sean, y recordando que todos somos seres creativos. Si lo tenemos presente usaremos con mucho cuidado ese superpoder y crearemos lo que sí queremos, en vez de lo contrario”. Así se expresa la mujer que, en sus padres Ángel González y Adelayda Báez de González encontró el ejemplo de la superación.

No pierde tiempo en destacar lo que ellos fueron para ella y sus hermanos. “Fueron siempre personas enfocadas en que estudiáramos y progresáramos. Siempre nos apoyaron”. Se siente muy orgullosa de la crianza recibida. Precisamente, es ésta la que la impulsa a recomendarle a los jóvenes que es importante conservar esos valores del hogar.
Fue durante su formación en el seno familiar que desarrolló su pasión por la lectura. “Mi hermana Zebida González leía muchísimo y los libros que dejaba sobre la mesa, yo los leía, por eso con 12 años ya leía ‘Cien años de Soledad’ y ‘La Casa de los Espíritus’. A esa influencia se sumó la de mi tío Ricardo, que es escritor y gran ejemplo para mí, y la de mi tía Fernanda, quien me regaló mi primer libro y siempre me motivó”. Así se expresa la escritora que en su infancia ya coqueteaba con la creatividad. Tenía un amigo imaginario que se llamaba Pinky.

A los 13 años escribió su primer guión
Además de leer, Keila escribía. «Como a los 13 años escribí un guion para una película que comenzamos a filmar con una de esas cámaras grandes que había antes. Como a los 15 o 16 escribí una obra de teatro que presentamos en otros planteles escolares». Tenía poca edad, pero sobrado talento. De hecho, entró a la universidad con 16 años a estudiar arte publicitario en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Luego se cambió para la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra donde se cambió a la carrera de ‘marketing’.
Desde los 24 años comenzó a trabajar en el sector editorial. Laboró como vendedora de una revista, y luego pasó a ser redactora. Así daba sus primeros pasos profesionales en el mundo de la escritura que tanto ama.
«Trabajé cinco meses en una revista que no me pagaban porque no había dinero. Ahí gané experiencia porque podía hacer de todo, pues no había casi personal». Eso la ayudó a aprender cómo funciona todo en un editorial, en una revista y, sin darse cuenta, esta experiencia la preparó para que a los 26 años fundara su propia empresa editorial con una revista llamada Bienetre.
Grandes exclusivas
Aunque había trabas en el trayecto, el tiempo jugaba a su favor. No tenía celular ni computadora, llamaba a los clientes de teléfonos públicos y era muy difícil. Tuvo que tomar prestado e incurrir y hasta sufrir decepciones que nunca imaginó. No se daba por vencida. El impacto que tuvo su proyecto, pagó el sacrificio y las luchas presentadas en el camino.
«A través de nuestro producto editorial pudimos tener exclusivas con personalidades como Gloria Estefan, Isabel Allende, Rigoberta Menchú, entre otras. La dejamos de imprimir en el año 2020 por el tema de la pandemia, y nos enfocamos en publicar libros, que ya lo hacíamos desde antes, pues en el año 2017 trabajábamos en digital, pero después del Covid lo hicimos de manera exclusiva». Hacían libros con el programa 90D que ya tiene 33 ediciones de autores que lo han hecho.
Actualmente, esta dominicana que reside en Santiago, se dedica a dirigir su empresa editorial Bienetre, la cual en este 2026 cumple 16 años. También se dedica a ayudar a otros a compartir su mensaje a través de los libros y a dejar su legado por escrito. En lo que a ella respecta, trabaja la meta de sus sueños: «Conocer todos los países del mundo». Está en proceso, ya lleva más de un 10 por ciento.
sus inicios
«En esa época de mi vida yo había salido de una relación muy nociva y me quedé sin nada. en vez de quejarme me dediqué a crear en medio de las limitaciones», dice al contar de sus inicios. Otro de los obstáculos fue cuando se quedó sin socio, porque inició con uno.
«No había dinero para imprimir la revista, que en ese tiempo eran como 200 mil pesos. Pedí un crédito en la imprenta, me dieron 10 mil pesos y para mí fue como una burla, y fue duro porque la secretaria de la empresa, que éramos muy cercanas, me dijo que ese crédito me lo dieron para no decirme que no, porque ella dijo que yo no era hija de nadie», recuerda.
Agrega que debido a esa situación lloró muchísimo, pero como siempre fue muy responsable mucha gente laayudó. Su padre, un ex novio y un ex jefe, le prestaron el dinero.
A Keila también le tocó criar a su hijo sola, porque su papá murió cuando tenía 7 años. Su padre y su madre la ayudaron mucho.

-Ángeles en el camino. Hay alguien a quién le agradece estar en este punto?

«Ángel, mi papá, que así mismo se llama. También mi mentor Bruno Rosalio Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua ha sido una persona de mucha influencia y me ha dado mucho ánimo, también Don Luis Sánchez Noble y doña Mildred de Sánchez Noble», han sido sus mentores a nivel empresarial y le han ayudado muchísimo a llegar a donde está.