“Hablar del Mauricio Báez para mí es hablar de mi vida porque llegué aquí siendo un niño. Soy mauriciano y lo llevo en la sangre”, expresó José -Boyón- Domínguez al pronunciar su discurso de agradecimiento durante el tradicional desayuno aniversario en el que la familia mauriciana celebró los 63 años de fundación de la entidad.
En el acto, celebrado bajo el lema ¡Principios sin fin! en la barriada de Villa Juana y con la dedicatoria especial a su persona, el homenajeado agregó que el Mauricio Báez es más que un espacio para practicar deportes, ya que se ha convertido en un lugar para convivir y formar valores.
Para la directiva mauriciana no fue ningún tipo de dificultad reconocer a Domínguez, ya que conocen muy a fondo su persona y entrega a la entidad.
“La labor y entrega de Boyón ha sido desinteresada. Desde haber sido jugador, se ha convertido en una de las máximas figuras de este club, sirviendo como asesor, mentor, entrenador y guía de muchos jóvenes y personas que hoy se han convertido en grandes profesionales”, expresó el asesor y fundador del club, don Leo Corporán, quien valoró la asistencia de distintas personalidades que han contribuido con el desarrollo de la entidad, señalando además que convertir al Mauricio Báez en lo que es hoy “no ha sido tarea fácil”, aunque el trabajo en conjunto y la entrega sin medida han dado sus buenos resultados.
Por su parte, César Amaury Heredia Guerra, miembro de la directiva, destacó el compromiso que ha tenido la institución a lo largo de sus 63 años de labor e indicó: “Llegar a 63 años es importante, pero lograrlo sin renunciar a nuestros principios es mucho más importante”.
Heredia Guerra enfatizó la responsabilidad existente con la barriada de Villa Juana y con la sociedad dominicana, añadiendo que “nosotros no podemos perder el rumbo, podrán cambiar los tiempos, podrán cambiar las generaciones, podrán cambiar las circunstancias, pero nuestros principios no pueden cambiar”.
La distinción al inmortal del deporte, Boyón Domínguez, constituye un reconocimiento a 56 años de vida siendo mauriciano, primero como jugador infantil, juvenil y superior, y luego como formador y dirigente, hasta convertirse hoy en presidente y referente del club.
Para la barriada de Villa Juana, la figura del otrora armador y dirigente de la selección dominicana de baloncesto ha sido más que deporte, ya que niños, jóvenes y ancianos lo ven como un vivo ejemplo de superación y uno de los primeros frutos de lo que se propusieron los fundadores en 1963.