Muchas personas del medio han sido testigos de cómo a Henry Rijo le gusta reconocer los lauros de otros. Hasta en una simple conversación con él, sin notarlo, termina abogando por quienes realizan una labor que beneficia a la sociedad a través de las áreas que desempeñan. No se da cuenta que, mientras ha ido contribuyendo al éxito de ellos, ha ido construyendo el suyo sin mayores pretensiones.
¡Qué se puede esperar de un ser humano que fundamenta su soporte en los valores familiares! Esta cita lo delata. “Mi mamá, mi hermana y mi sobrina Valery son una parte fundamental de mi vida y de las razones por las que cada día sigo trabajando para alcanzar mis sueños”. No quiere fallarles.
Este joven nacido en La Romana, República Dominicana, ha encontrado un nicho para visibilizar sus habilidades como comunicador. Desarrolla proyectos enfocados en reconocer y promover el talento dominicano, tanto dentro como fuera del país. Pasa por alto que él también es uno de ellos. Es el creador de Premios La Flor.
En las siguientes comillas, lo deja saber textualmente. “Entre mis grandes pasiones están la Comunicación, la producción y la creación de espacios donde otras personas puedan tener oportunidades y mostrar su talento”. Cree en que los sueños se cumplen, en la reinvención, en que es válido comenzar de cero las veces que sea necesario, y más que todo, en que con fe, disciplina y perseverancia se llega a donde se quiere.
Un compromiso, varias acciones
La vida profesional de este hombre que no se rinde, lo ha llevado a estar de manera intermitente en Santo Domingo y Estados Unidos. Eso no lo hace perder la conexión. Al contrario, complementa el formato de proyectos que realiza en favor de la comunidad dominicana dentro y fuera del país.
“En Estados Unidos he tenido la oportunidad de desarrollar propuestas, conocer nuevas personas y representar con orgullo el talento dominicano. Cada experiencia, cada proyecto y cada persona que conocemos también se convierte en una escuela”. Tiene claro que nunca se deja de aprender.
Pero el espíritu solidario de Henry no nació de la noche a la mañana. Durante su etapa escolar fue descubriendo poco a poco que quería dedicarse a algo que le permitiera conectar con las personas y contar historias. “Mi formación académica también ha sido importante en ese proceso. He procurado prepararme, estudiar y adquirir conocimientos en diferentes áreas que me permitan crecer tanto profesional como personalmente”. Lo ha logrado con la firme convicción de que el éxito no siempre consiste en llegar primero, sino en lograrlo pese a las caídas.
“Desde muy joven siempre tuve inquietudes, sueños y una gran pasión por la comunicación, los medios y todo lo relacionado con el mundo artístico y de los eventos”. Está convencido de que su infancia fue una etapa que marcó profundamente quién es hoy: un comunicador, productor y creador de proyectos que trabaja en televisión, radio, plataformas digitales y producción de eventos.
“El camino no ha sido fácil. Detrás de cada proyecto que hoy la gente ve, hay muchas noches sin dormir, sacrificios, puertas que se cerraron, personas que dijeron que no, decepciones y momentos en los que incluso yo mismo tuve que preguntarme si valía la pena continuar”. Aún así, nunca se rindió.
Para este comunicador dominicano que trabaja para reconocer la labor de sus paisanos, es necesario tener la valentía de seguir caminando cuando otros ya se dieron por vencidos. Esta filosofía, no sólo la aplica en su vida. Henry la infunde en quienes van en búsqueda de concretar en sueños. Apoyarlos y motivarlos a no tirar la toalla es el compromiso que asume con cada acción proyectada.
“Si algún día creo que lo logré todo, ese día dejo de soñar”
Al contactarlo para que contara su historia, Henry Rijo no lo podía creer. Está acostumbrado a hacer que otros brillen. De hecho, hasta cuando comparte una nota de algún dominicano, la “saborea” como si fuera suya. “Mira, esta persona se está destacando en esto o aquello, ojalá puedan darle una mano con la publicación”. Hoy, que le ha tocado a él, dio brega conseguir que respondiera a tiempo porque andaba muy afanado ocupándose de destacar lo que hacen otros.
Ante el llamado de atención para que respondiera las preguntas, con su singular carisma, asumió el compromiso. “Hoy las tienes ahí”. Finalmente se logró, y vaya sorpresa: es más sensible de lo que se cree. Bastó leer su respuesta a la pregunta de qué le cambiaría al mundo en el que hoy vive. “Cambiaría la falta de oportunidades. Me gustaría vivir en un mundo donde el talento no dependa de cuánto dinero tengas, de a quién conozcas o de dónde vengas”. Cree en que hay quienes sólo necesitan creer y que crean en ellos.
Pero su parecer no se queda sólo en lo que le gustaría hacer para transformar el mundo en uno mejor. Él acciona en consecuencia para aportar a su pretensión. “Por eso me gusta utilizar mis plataformas y mis proyectos para reconocer, impulsar y visibilizar talentos. Si puedo ayudar a que una persona encuentre una oportunidad que cambie su vida, lo hago, y siento que estoy haciendo algo que realmente vale la pena”. Para él, es importante la primera oportunidad.
Otra señal de que no sólo sueña, sino que ejecuta, es la labor que realiza para seguir desarrollando proyectos que beneficien a la juventud dominicana. “Crear espacios donde nuestros talentos puedan ser reconocidos, también es parte de lo que estamos haciendo”. Espera que otras personas se sumen a este tipo de acciones.
Metas por cumplir
Henry ha logrado muchos sueños, y continúa trabajando para concretar muchos otros. Es fiel creyente de que siempre hay que tener una meta por lograr. “El día que sienta que ya lo logré todo, ese día dejaría de soñar”. Trabaja para continuar creciendo en los medios de Comunicación, llevar sus proyectos a otros países, fortalecer su marcas y crear eventos cada vez más importantes.
Pero más que todo esto, este joven de La Romana tiene una meta que considera fundamental: “Que cuando alguien escuche el nombre de Henry Rijo, pueda asociarlo con trabajo, perseverancia, oportunidades y amor por mi país”. Quiere seguir siendo un orgullo para su familia y su amada República Dominicana. Cómo no serlo si no se detiene en su afán por resaltar lo de otro. Acaba de realizar la primera edición de ‘Dominicanos de Excelencia’, una iniciativa nacida desde la propia comunidad criolla para reconocer y visibilizar a una nueva generación de hombres y mujeres que está dejando huellas importantes en Estados Unidos.
Otro de sus grandes deseos es seguir llevando sus proyectos a nuevos escenarios internacionales, fortalecer su plataforma de comunicación y crear oportunidades para más jóvenes dominicanos. Sabe que para lograrlo debe continuar batallando en un mundo convulso, pero no da su brazo a torcer. “Hay metas que todavía no he alcanzado, pero no las veo como fracasos. Las veo como sueños que todavía están en proceso”. Para él rendirse no es una opción, y más si se está trabajando por algo que realmente ama.
“Puedo cansarme, puedo equivocarme, puedo llorar, puedo detenerme un momento para tomar fuerzas pero siempre vuelvo a levantarme. He aprendido que los obstáculos no siempre llegan para detenerte; muchas veces llegan para prepararte”. Ha aceptado también que no todas las personas que comienzan contigo necesariamente estarán al final del camino.
Ha tenido que comenzar de cero en diferentes ocasiones, reinventarse y continuar aun cuando las circunstancias no han sido las mejores. Y precisamente esas experiencias le han hecho valorar mucho más cada logro. Por supuesto, Henry ha encontrado ángeles en el camino. No es mezquino. Nombra algunos: Ángela Polanco, Lorenny Solano y Francisca Harding.
“También agradezco profundamente a mi familia, a mis amigos, a colegas y a todas las personas que han confiado en mis proyectos. Cada uno ha aportado un granito de arena en mi trayectoria, y forma parte de esta historia”. Siempre ha puesto a Dios en primer lugar.