Por segundo día consecutivo, denunciaron sus precarias condiciones de vida en albergues donde algunas familias llevan casi dos años refugiadas, tras huir de Solino y Delmas 24.
Los manifestantes exigen el pago de la ayuda de 100,000 gourdes prometida por las autoridades a cada familia, así como apoyo para acceder a una vivienda digna.
La protesta continuó este martes en la avenida principal de Delmas 33, donde las personas desplazadas expresaron su descontento por la persistente precariedad de sus condiciones de vida.
Obligadas a abandonar sus hogares bajo la amenaza de grupos armados, estas familias afirman no haber recibido ninguna solución definitiva.
En sus albergues, sufren hacinamiento, condiciones insalubres y numerosas dificultades diarias, mientras que su desplazamiento se prolonga ya por casi dos años.
El eje central de sus demandas es el desembolso de la ayuda económica prometida de 100,000 gourdes para cada familia desplazada.
Los manifestantes instan a las autoridades a cumplir este compromiso para que puedan atender sus necesidades más urgentes. Para estas familias, privadas de sus hogares y pertenencias, esta ayuda es un apoyo esencial ante la precaria situación que han vivido durante varios meses.
Sin embargo, las demandas de las personas desplazadas no se limitan a la ayuda financiera. También exigen medidas concretas y duraderas para salir de esta situación, incluyendo apoyo para facilitar su acceso a una vivienda digna.
Este segundo día de protestas en Delmas 33 pone de manifiesto la angustia que sufren las familias obligadas a huir de sus barrios debido a la violencia de las pandillas armadas.
Asimismo, subraya la urgente necesidad de que las autoridades atiendan las necesidades de estas comunidades, que siguen esperando medidas que mejoren de forma duradera sus condiciones de vida.
Evitar emboscada
EE. UU. alerta.
La embajada de Estados Unidos en Haití emitió este lunes una alerta para sus ciudadanos en el país, a los que recomendó evitar una zona de la periferia de Puerto Príncipe donde la víspera fue emboscado un vehículo que transportaba a cuatro salvadoreños miembros de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), cuyo paradero se desconoce.
El ataque tuvo lugar en la zona de Santo, perteneciente a Croix-des-Bouquets, una comuna a 12 kilómetros de la capital haitiana, «lo que desencadenó un intercambio de disparos en el que el personal de la GSF respondió con apoyo de helicópteros.
«Se han registrado enfrentamientos intensos y continuos entre pandillas y fuerzas de seguridad en las inmediaciones de Santo, en Croix-des-Bouquets. Es posible que las carreteras estén bloqueadas o sean intransitables. Se recomienda a los ciudadanos estadounidenses que extremen las precauciones y eviten la zona», señaló la embajada en Puerto Príncipe.
El Gobierno de El Salvador confirmó que cuatro de sus militares «aerotécnicos» que forman parte de la GSF se encuentran en paradero desconocido tras la emboscada del domingo contra el vehículo blindado en que viajaban.
Según la información, otros salvadoreños miembros de la Fuerza de Tarea Libertad II «continúan trabajando de manera conjunta con el mando de la Fuerza de Supresión de Pandillas y las fuerzas internacionales para establecer contacto y determinar la ubicación de los militares».
Silencio sobre el paradero de los militares
La GSF, que en la noche del domingo informó del ataque, ejecutado por presuntos miembros de las bandas armadas que controlan la mayor parte de Puerto Príncipe, no mencionó la desaparición de los militares salvadoreños ni se ha vuelto a pronunciar sobre la emboscada.
El Gobierno haitiano, encabezado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, tampoco se ha manifestado sobre el ataque, con lo cual la suerte de los salvadoreños sigue siendo incierta más de 24 horas después de la emboscada.
La GSF fue creada hace un año por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para combatir a las bandas armadas y ayudar a la estabilización de Haití, y su mandato fue renovado por seis meses el pasado 29 de septiembre.