Los partidos Fuerza del Pueblo (FP) y de la Liberación Dominicana (PLD) escenifican una intensa ofensiva por asumir el liderazgo de la oposición, un fenómeno que erosionaría eventuales alianzas para enfrentar con éxito al gobernante Partido Revolucionario Moderno (PRM) en las elecciones de 2028.

Sus dos principales líderes políticos, los expresidentes Leonel Fernández y Danilo Medina, mantienen un radical antagonismo desde el Big Bang del PLD en 2019, que dejó como resultado el surgimiento de Fuerza del Pueblo y el desprendimiento de catorce partidos aliados.
Desde entonces el PLD, que había gobernado el país durante 20 años, 16 de ellos de manera consecutiva, y la Fuerza del Pueblo, se han desgarrado las vestiduras cayendo derrotados en las elecciones de 2020 y 2024, y facilitado un amplio triunfo en primera vuelta del PRM y su candidato presidencial Luis Abinader.
Las contradicciones entre Fernández y Medina se energizaron otra vez al iniciar este año, tras la renuncia de decenas de dirigentes peledeístas encabezados por el exsenador José del Castillo, para inscribirse en Fuerza del Pueblo. Un trago amargo que apura el desamor de ambos líderes en los últimos siete años.
En la dirigencia del partido de la bandera morada con la estrella amarilla prevalece la certeza de que siguen siendo la organización política mejor estructurada del país. Esta motivación llevó a su presidente Medina a afirmar que no apoyarán a nadie y quien quiera alianza tendría que sumarse a ellos, en una evidente indirecta al partido verde.

la trayectoria del pld
El PLD fue fundado en 1973 por el expresidente Juan Bosch, en medio los nefastos doce años del presidente Joaquín Balaguer y las frustratorias cadenas de derrotas sufridas por su mentor, desde el golpe de Estado en 1963, la Guerra de Abril de 1965, su derrota electoral ante Balaguer en 1966 como candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), y sus radicales contradicciones con dirigentes perredeístas.
Desde 1978 al 1994 Bosch fue el candidato presidencial del PLD. No triunfó en ninguna de las elecciones. O sea, en 1978 obtuvo un 1.1%, cuando el PRD y su candidato Antonio Guzmán ganaron a Balaguer. En 1982 recibió el 9.8% de los votos, cuando el PRD volvió a ganar a Balaguer con su candidato Salvador Jorge Blanco.
Bosch y el PLD remontaron en 1986 al registrar el 17.9% de los votos, cuando Balaguer volvió al poder tras derrotar al PRD y su candidato Jacobo Majluta. El momento de mayor gloria del PLD la obtuvo en 1990, cuando Bosch obtuvo el 33.8% logrando un empate técnico con Balaguer, que finalmente retuvo el poder con los votos de los partidos aliados.
La frustración fue tan determinante en esta etapa histórica, que Bosch y el PLD volvieron a caer a un 13.1% de los votos en 1994, unos comicios que desataron grave crisis política, cuando el PRD y su candidato José Francisco Peña Gómez alegaron un fraude colosal. Al final Balaguer retuvo el poder acortando el período a dos años y el Congreso prohibiendo la reelección.
El monto de gloria peledeista inició en 1996 cuando Leonel Fernández triunfo por primera vez en las elecciones de ese año, impulsado en la segunda vuelta electoral por el Frente Patriótico formado con el apoyo de presidente Balaguer, para vencer a Peña Gómez y el PRD, con el 51.2% de los sufragios.
Este éxito se desvaneció en los comicios del 2000 cuando volvieron a probar el polvo de la derrota a manos de Hipólito Mejía y el PRD, con Medina como su candidato presidencial que obtuvo un 24.3% en medio de la críticas tras bastidores que apuntaban a la inercia del presidente Fernández.
Precisamente Fernández recuperó la presidencia en 2004 con un 57.1%, frustrando los intentos reeleccionista de Mejía. Pero la crisis en el PLD volvió a asomar su cabeza en el congreso elector de 2007, cuando Fernández optó por la candidatura a la reelección. Derrotó a Medina y a su consigna ¡Ahora es…ahora es! Al final el perdedor dejó revoloteando la lapidaria frase: “Me venció el Estado”.
Tras la victoria electoral del tercer mandato del PLD se caldearon los ánimos a grado extremo, cuando los seguidores de Medina volvieron a advertir escaramuzas de seguidores de Fernández para un nuevo intento reeleccionista en los comicios de 2012. Se desataron los demonios, pero la sangre no llegó al río porque finalmente Medina ganó la candidatura.
el calvario de leonel
Después del triunfo de Medina en las elecciones de 2012, derrotando a Hipólito Mejía-PRD, con 51.2% y un apoyo descomunal del gobierno, inició el calvario de Fernández en el PLD, que lo ha mantenido alejado de la Presidencia de la República en los últimos 14 años.
Medina dimensionó el camino desde un principio. Cuando tomó posesión el 16 de agosto de 2012 dejó boquiabiertos a los leonelistas, que escucharon incrédulos cuando el nuevo mandatario recurrió a una fábula para sugerir que lo que había encontrado en el gobierno era un maletín lleno de facturas por pagar.
Los seguidores de Leonel volvieron a sufrir un trauma cuando en 2014 el comité político aprobó reformar la Constitución para posibilitar la reelección de Medina, cuando abrigaban la idea de que su líder y presidente del partido volvería a agotar otro período. Luego todos los acuerdos fueron desconocidos por los danilistas.
La reelección se impuso y Medina ganó con 61.74% al nuevo PRM de Abinader, 34.98%. Pero todo no concluye aquí, los danilistas abrigaron la idea de una nueva reforma constitucional para seguir en 2020 y toda la oposición se lanzó a las calles a protestar. Incluyendo Fernández, a la sazón presidente del PLD.
Cuando finalmente fracasaron los aprestos reeleccionistas, el PLD convocó primarias internas con padrón abierto en octubre de 2019, para elegir a su candidato presidencial. Entonces toda la atención volvió a concentrarse en Fernández como el triunfador indiscutible en esta contienda.
No obstante, el presidente Medina sacó debajo de la manga como precandidato al desconocido empresario Gonzalo Castillo. Los resultados fueron de espanto: Fernández, 884,630 votos (47.29%); Gonzalo 911,923 votos (48.29%). Estos resultados decretaron la ruptura de Fernández, que denunció fraude y decidió marcharse para fundar Fuerza del Pueblo, cuando ni la Junta Central Electoral le hizo caso.
una batalla desigual
Desde la división en 2019, el PLD y Fuerza del Pueblo han participado separados en las elecciones del 2020 y 2024, con unos resultados que dejan muy mal parada a la oposición dividida. Veamos: en 2020, en las elecciones celebradas el 5 de julio debido a la pandemia, el PLD con Gonzalo Castillo obtuvo 1,537,078, para una caída a 37.46% con relación al 2016. De estos votos 184,236 (4.48%) fueron aportados por ocho fuerzas políticas aliadas en el denominado Bloque Progresista.
Mientras el nuevo partido fundado por Fernández, se vio obligado a pactar con el Partido Refomista Social Cristiano (PRSC), que encabezó la alianza junto a otras cuatro fuerzas políticas minoritarias, que integraron la Gran Alianza Nacional Renovadora. Fuerza del Pueblo obtuvo un 8.90% de los votos, logrando así situarse entre los partidos mayoritarios. Pero tanto el PLD como Fuerza del Pueblo cayeron derrotados en primera vuelta por el PRM y Abinader, que lograron un 52.52% junto a la alianza Unidos por el Cambio.
En las elecciones del 2024 el PLD se sumergió en un abismo junto a su candidato presidencial Abel Martínez, al obtener apenas 453,468 sufragio, un pírrico 10.8% sin lograr concertar ninguna alianza. En cambio Fuerza del Pueblo con Fernández encabezando la alianza Juntos Podemos, ascendió al segundo lugar, con 1, 259, 427 votos (28.84%).
Pero también en esa ocasión fueron superados ampliamente por el PRM y Abinader, co, 2,507,287 votos (57.45%), logrando concentrar la alianza República Dominicana Avanza, con más de 20 partidos.