Cuando hablamos de igualdad como derecho establecido en el artículo 39 de la Constitución Dominicana, no solo nos referimos a un principio fundamental y a un valor supremo del Estado, expresado incluso en el preámbulo constitucional. También se trata de un derecho humano esencial, por lo que la desigualdad resulta incompatible con el orden constitucional.
Recientemente vimos la inauguración de los Juegos de la Mujer, y de inmediato surgió una reflexión necesaria: ¿no es el deporte una de las actividades humanas donde más se promueven los valores de equidad e igualdad? Todos los deportes contemplan categorías masculinas y femeninas. Entonces, ¿qué se busca al organizar unos juegos exclusivamente para un género? Para algunos teóricos, esto constituye lo que se denomina discriminación positiva.
Lo cierto es que las autoridades reconocen la problemática de la mujer en el deporte, pero no comprenden su abordaje.
La accesibilidad: el verdadero desafío
En nuestro país existe un enorme reto con la accesibilidad al deporte. Cuando hablamos de actividad física, nos referimos a su dimensión recreativa, participativa y formativa; aquella que promueve valores, inclusión social, movilidad social, entusiasmo y, sobre todo, cohesión dentro del sistema educativo como parte de la calidad de la educación.
El deporte impulsa la motivación y sitúa al niño en su entorno, contribuye a combatir los déficits de atención y la deserción escolar. Sin embargo, nuestra nación no comprende el rol del Estado respecto al deporte. En consecuencia, nuestra niñez carece de esta herramienta indispensable para su desarrollo psicoemocional y físico.
En el caso particular de las niñas dominicanas, el único espacio que los padres y tutores permiten con confianza, por razones de seguridad y fragilidad percibida, es la escuela. Por lo tanto, nuestros niños son los más vulnerables: sufren directamente la ausencia de la escuela como centro de las políticas públicas y la falta de un deporte escolar que juegue un rol fundamental.
La escuela debe contar con las herramientas necesarias no solo para el desarrollo de la mujer, sino para el desarrollo integral de toda la niñez. Por consiguiente, organizar unos juegos exclusivos para la mujer no representa un paliativo para la comunidad socioeducativa y deportiva dominicana.
El desafío consiste en garantizar accesibilidad al deporte, promover espacios físicos adecuados y asegurar la actividad física indispensable para todo el ciclo de vida.
La falta de accesibilidad al deporte constituye una forma de discriminación y vulnera no solo el derecho a la igualdad, sino también una serie de derechos fundamentales, afectando sensiblemente la paz social.
La misión del Estado con el deporte
Cuando hablamos del rol del Estado en el deporte, nos referimos a su responsabilidad de promover el desarrollo humano a través de la actividad física.
Como ha señalado el doctor José Joaquín Puello Herrera, el deporte es una ciencia para el desarrollo humano. Esto implica comprender que el Estado no está para formar atletas profesionales ni de alto rendimiento ni sustentar ligas profesionales. Su rol, a través de la escuela, como lo define Don Persio Maldonado es formar ciudadanos en el respeto, la cortesía, la convivencia y la paz social, contribuyendo a una educación integral.
Los desafíos estructurales
En pleno siglo XXI, nuestro país enfrenta un desafío crítico: la carencia de universidades que formen entrenadores deportivos, como ocurre en muchos países del mundo. En la escuela, todo es ciencia; por lo tanto, quienes trabajan dentro del recinto educativo deben contar con competencias pedagógicas y metodológicas para formar a los futuros ciudadanos.
Actualmente, salvo raras excepciones, no contamos con entrenadores deportivos formados. Muy por el contrario, se confunde al profesor de educación física con el entrenador deportivo, lo cual representa un gran atraso al momento de aplicar políticas públicas, tal como establece el artículo 65 de la Constitución Dominicana: el deporte es una política pública de educación y salud desde los recintos educativos.
Para la Asociación Dominicana del Derecho Deportivo (ADODEP), solo existe un paradigma para promover un Estado de igualdad: que el deporte sea un recurso vital para la escuela, y de esta manera se convierta en instrumento para el desarrollo nacional.