Fue en el mismo Instagram de Juliana Rojas Abril que Tonny vio el gran desenvolvimiento que tiene esta mujer en el área de la plomería. “¡Mira que interesante lo que hace esta muchacha! Se enfrenta a esos casos fuertes como plomera”. Estaba admirado. Verla hacer este tipo de trabajo, dejó claro que es una persona que no se rinde.
No es que la mujer no sea capaz de realizar éste y otros oficios casi exclusivos para hombres, pero llama poderosamente la atención, la destreza con que esta colombiana da soluciones a problemas de esta índole.
En vez de sacarle provecho a su belleza y porte, quizás como modelo, prefirió buscar un medio de subsistencia que le garantizara cubrir sus necesidades.

No es un trabajo con el que soñó, pero sí la forma que le ha ayudado a salir adelante en un país que no es el suyo. “Emigré a Estados Unidos y empecé desde cero”. No ha sido fácil para esta mujer nacida en Bogotá, Colombia, y criada en Florián, Santander.
‘Juli la Plomera’, como la conocen en Nueva York y otros lugares, probó otras opciones al llegar allí. Pero fue en la plomería que encontró ese empuje económico que necesitaba para sobrevivir como inmigrante.
Prueba y error
“Entré a la construcción, aprendí el oficio trabajando, observando, equivocándome y formándome en el proceso”. Cada día la apasionaba más este trabajo tan delicado y comprometedor.

No viene de una formación universitaria tradicional. “Mi preparación ha sido principalmente técnica, aprendiendo en obra, con práctica real, certificaciones y experiencia directa en campo”. Se siente orgullosa de sus esfuerzos.
Esta mujer que no se dio por vencida ante los errores cometidos, se deja seducir por la plomería y, en la capacitación encontró la solución para poder desempeñar este oficio con calidad, entrega y compromiso.
Tanto ha crecido en el área, que su trabajo es el que habla por ella al punto de que ha despertado la admiración de muchos, que hoy siguen lo que hace. “Con el tiempo decidí mostrar mi realidad en redes de manera honesta y sin personajes”. Esa autenticidad también le ha dado un valor agregado.
Hoy día, ‘Juli la Plomera’ trabaja en Nueva York, en proyectos de construcción y mantenimiento de sistemas. “Actualmente, me estoy formando para obtener mi licencia de ‘master plumber’ porque hay que superarse”. No desmaya en la búsqueda de su bienestar y el de su familia.
“La constancia vale más que el talento, y el verdadero éxito es no abandonarte a ti misma”

“No te rindas en el capítulo donde todo se está formando”. Con esta frase, Juliana Rojas Abril, conocida como de ‘Juli la Plomera’ quiere aportar a que los jóvenes, sobre todo, los que emigran, sepan que sí se puede, que sí hay que decir: “Lo puedo lograr” no importa en donde se encuentren.
Para esta colombiana radicada en Nueva York, las cosas no han sido color de rosa. “Ser migrante, empezar sin contactos, aprender en otro idioma, abrirme camino en un sector exigente, y sostenerme emocionalmente en largo procesos, no ha sido fácil”. Desde su experiencia, hoy puede decir que, no hay nada que las personas no puedan alcanzar cuando se comprometen y trabajan por sus sueños.

La entereza de esta joven que no se rinde, no es casualidad. Ella creció en una familia grande y muy unida, con mujeres fuertes que marcaron profundamente su carácter y le enseñaron la importancia de la independencia, la disciplina y el amor por el trabajo. Es dueña de una admirable belleza física, pero la verdadera hermosura la tiene en su capacidad de no dejarse vencer.
¿Por qué se puede decir que no te rindes?
A esta interrogante le dio una contundente respuesta. “Rendirme nunca fue una opción, sólo había un camino: seguir y superarme”. Es reiterativa en que pese a su fortaleza, ha tenido que reconstruirse varias veces, pero ello no le ha impedido seguir abriéndose paso en la vida.
Hay una clave que a lo largo de todo este proceso que a ella le ha funcionado muy bien. “La constancia vale más que el talento, y el verdadero éxito es no abandonarte a ti misma”. No sólo la asume, sino que la comparte con la juventud.
Sueños y luchas
El sueño de ‘Juli la Plomera’ es crecer profesionalmente, obtener su licencia y construir su propia empresa. A través de su proyecto, quiere educar a más personas, mostrando que los oficios no tienen género y que cualquier persona, con disciplina y persistencia puede aprender y vivir dignamente de su trabajo. “Mi lucha ha sido contra el miedo, la inseguridad y los límites mentales que una misma se impone”. Ha puesto de su parte ha vencido muchas de estas limitaciones.

Que si ha habido obstáculos en la vida de ‘Juli la Plomera’, claro. Muchos. Pero ella no se ha detenido a ver las barreras que se le han presentado para impedirle avanzar en el camino. Contrario a esto, esta colombiana de armas tomar, mira hacia delante y, entre tubería, agua, gas o lo que se le presente en su oficio ve una oportunidad de aprendizaje y de superación.
Pensó tirar la toalla en varias ocasiones. Se entiende. “Pero siempre volvía la misma idea: si ya llegué hasta aquí, no me puedo traicionar ahora”.
Convencida de que es ella misma la dueña de su destino, ha continuado su caminar en un trabajo, tal vez poco común entre mujeres, pero que hoy le apasiona, y la convierte en un ejemplo a seguir para quienes en algún momento difícil, han querido tirar la toalla.