Para Aisha Syed, el violín no siempre fue un pasaporte hacia los escenarios más deslumbrantes. De pequeña, mientras hacía historia al convertirse en la primera latinoamericana en ser admitida en la prestigiosa Yehudi Menuhin School en Londres, atravesaba un momento difícil. Sus padres se estaban divorciando y la familia acababa de recibir a un hermanito de apenas meses. En medio del caos, este instrumento se volvió su mayor refugio.
«Mi madre tuvo que sacrificar mucho. Hay una parte de mí que siente que le robé a mis hermanos tiempo con mi madre por esto», confesó la virtuosa dominicana con honestidad durante una entrevista realizada por Listín Diario.
Aunque su familia le reitera su amor incondicional y celebra cada uno de sus logros, Syed reconoce el enorme peso de esos primeros años. Sin embargo, ese sacrificio cimentó las bases de una carrera que hoy, la lleva a recorrer el mundo.
CIRCUNSTANCIAS
La historia de Aisha con la música comenzó a los cinco años, casi por accidente, luego de que su hermana mayor se desencantara de tocar el instrumento y su madre decidiera inscribirla a ella en clases. Y no fue hasta los ocho, que al escuchar las partituras y sonatas de Johann Sebastian Bach, tomó la decisión que marcaría su destino: «Yo quiero hacer esto por el resto de mi vida», dijo.
A los 11 años debutó con la Orquesta Sinfónica Nacional, saltó a Londres para perfeccionar su técnica y más tarde logró una codiciada beca completa en el Royal College of Music.
Hoy, mira en retrospectiva un currículum que incluye la Filarmónica de Berlín, el Carnegie Hall y el Wigmore Hall de Londres.
SU ACTUAL GIRA
Tras un 2025 histórico en su carrera musical, Aisha se embarca ahora en su gira mundial 2026, que incluye Francia, Nueva York, Arabia Saudita, Corea del Sur y Japón, Chile y Argentina.
El recorrido inicia este mes de febrero en la Salle Mago de Marsella, Francia, acompañada de la pianista Christelle Abinasr. Luego, los escenarios de Nueva York la esperan, específicamente en la sala Bailey Hall de la Universidad de Cornell, donde interpretará el concierto para violín y orquesta del maestro mexicano Arturo Márquez, dirigida por la maestra Gabriela Gómez.
«Arturo Márquez es uno de los compositores contemporáneos latinoamericanos más importantes. Aprender este repertorio nuevo ha sido un enorme reto, pero lleno de satisfacción, porque imagínate representar nuestra región en el plano de la música clásica», explicó.
En su programa, los ritmos folclóricos de la región y obras como el concierto del cubano José White, dialogarán de tú a tú con los clásicos de Bach, Franck, Beethoven y Korngold.
Durante los próximos meses, su música resonará en Arabia Saudita (la primera vez que tocará allá), Japón, Corea del Sur y marcará su esperado debut en el Teatro Colón de Buenos Aires a finales de año, junto al pianista ruso Ivan Rutkauskas e interpretando el concierto para violín y orquesta de J. Korngold, acompañada de la Orquesta Sinfónica de Entre Ríos y dirigida por el maestro Luis Gorelik Gorelik, en Paraná,
«La música clásica es una sola. Tocar a Tchaikovsky aquí o allá es una experiencia bastante similar. La música habla sin tener que utilizar palabras; es un arma muy poderosa y un lenguaje universal», expresó la artista.
en perspectiva
En Marsella y Nueva York, Syed impartirá clases magistrales en conservatorios y universidades locales. En República Dominicana, replica este compromiso a través de su fundación Music for Life, ofreciendo clínicas musicales gratuitas a niños del país.
«En Perú estuve en el hospital del niño y había una pequeña desahuciada… poderle llevar el violín y tocar una piececita tan sencilla como ‘Estrellita’, fue un gran regalo», relató. «Como madre de dos hijos, eso te pone todo en perspectiva. Te inspira a seguir avanzando, más que por la carrera, por el beneficio de esos niños», comentó la violinista.
Con la firme misión de poner en alto la bandera de República Dominicana y dedicando cada triunfo a Dios, aquella niña que encontró consuelo en las cuerdas de su violín, hoy le devuelve el favor al mundo, conectando e inspirando a través de su música.