Como cada año, la Iglesia Católica utiliza el Sermón de las Siete Palabras para invitar a la reflexión sobre el sacrificio, el perdón y el amor de Cristo.
A través de las últimas frases pronunciadas por Jesucristo en la cruz, la institución busca llamar la atención sobre los problemas que afectan al pueblo dominicano.
Este Viernes Santo, desde la Catedral Primada de América, la Iglesia mostró una postura de autocrítica y profundidad espiritual, sin dejar de lado las denuncias sociales, ambientales y económicas.
En la primera palabra, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, el reverendo Francisco Benito Alvarado Herrera, administrador parroquial de Nuestra Señora de la Fe, pidió perdón por la propia Iglesia.
“La Iglesia clama perdón por las veces que ignora la verdad de Jesús, entretenida en proyectos personales… perdónala si resulta ser mejor amiga del funcionario y el escritorio que del enfermo, el anciano o el inmigrante”, declaró.
Aunque la Iglesia denunció males crónicos como la corrupción y la desigualdad, las críticas de este 2026 marcaron una diferencia respecto a 2025.
Mientras que el año pasado el discurso fue directo y confrontativo, atacando temas específicos como la minería en Sánchez Ramírez y la construcción de la presa de colas de Barrick Gold, este año el enfoque se centró en la pérdida de valores y la crisis de empatía.
En la segunda palabra, se observaron similitudes en la denuncia de la brecha salarial.
Sin embargo, mientras en 2025 la queja se centró en el sector salud frente a los legisladores, en 2026 el padre Mario De la Cruz Campusano generalizó el reclamo hacia toda la clase trabajadora, comparando sueldos mínimos de 16,000 pesos con los salarios millonarios de altos funcionarios.
Respecto a la tercera palabra, el enfoque cambió de la inseguridad ciudadana, el tema central en 2025, hacia la dignidad de la mujer.
El padre José Rosado Acosta comparó el dolor de María con el de las madres dominicanas que sostienen solas sus hogares frente a la violencia y el abandono.
En la cuarta y quinta palabra, las denuncias de 2026 se enfocaron en el desempleo juvenil y el servicio de los políticos al pueblo. En contraste, el 2025 estuvo marcado por la preocupación ante los accidentes de tránsito y la situación de vulnerabilidad en las prisiones dominicanas.
Finalmente, el sermón de este año cerró con una fuerte crítica cultural. En la séptima palabra, Lourdes Martínez Arcángel deploró la “destrucción de los valores familiares” debido a lo que llamó “educación exportada” y la promoción de música con contenido explícito.
Esto difiere del cierre de 2025, cuando el clamor final fue exigir que los feminicidios fueran declarados como una emergencia nacional.