En la República Dominicana, el 6.4% de los niños y adolescentes viven con sobrepeso y el 4% con obesidad, una enfermedad crónica caracterizada por el exceso de tejido graso en el organismo y que extralimita la voluntad de quien la padece.
Para los especialistas, estas cifras son “alarmantes” y se atribuyen a una alimentación basada en la ingesta de carbohidratos complejos, ultraprocesados y menor actividad física en los menores de edad.
La nutricionista Maricela Ramírez explicó que lo complejo de estas patologías es que, una vez que los pacientes las padecen, suelen desencadenar diabetes mellitus tipo II y daños a órganos internos.
Estas informaciones fueron ofrecidas en el diálogo “Hablar te quita peso de encima”, durante el Congreso Más Allá de la Obesidad 2026, celebrado el 24 de julio en el Hotel Secrets Tides, Punta Cana.
La actividad, dirigida a periodistas y comunicadores, fue convocada por Adium Pharma.
En este contexto, Ramírez también señaló que el 29.8% de las mujeres en edad reproductiva viven con obesidad; mientras que a nivel general, más de un 70% de la población dominicana y más de mil millones de personas en el mundo padecen de obesidad o sobrepeso.
Además, destacó que la República Dominicana entra en la cifra más alta en el crecimiento, el desarrollo y la evolución de la obesidad.
más allá de la voluntad
Sin embargo, la obesidad y el sobrepeso van más allá de acumular grasa y de la fuerza de voluntad de quienes las padecen, observan las especialistas.
La nutricionista Maricela Ramírez y la endocrinóloga especialista en obesidad, Hilda Escaño, reiteraron que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja y “no una falla del carácter” como socialmente se estima.
“La obesidad es una enfermedad crónica; no se trata de la fuerza de voluntad, porque si de voluntad se tratara, usted haría hasta lo imposible para no ganar peso. Es una enfermedad que está por encima de la voluntad del ser humano”, expresó Ramírez.
Explicó que desde la Organización Mundial para el Manejo de la Obesidad trabajan para desestigmatizar algunas creencias con relación a esta enfermedad y actualizar el lenguaje médico hacia personas que padecen alguna patología.
Por ejemplo, subrayó el desuso de las palabras “gordo” o “paciente obeso”, indicando que lo correcto es decir “paciente que vive con obesidad” o “paciente que vive con diabetes” y no diabético.
“Usted no es su enfermedad. Yo soy una persona que tiene más valores y me pueden clasificar con otras características que no es mi enfermedad”, expresó Ramírez.
personas delgadas también padecen obesidad
“Sí, las personas delgadas también pueden padecer de obesidad”, aseguró también Ramírez.
La especialista en obesidad y sobrepeso explicó a reporteros de Listín Diario que esta patología no solo se limita a la estética del paciente, sino que se trata de tejido graso que se localiza en áreas estratégicas del cuerpo y puede causar daños alternos a órganos, además de provocar otras enfermedades, como el cáncer, diabetes mellitus tipo dos, problemas cardiovasculares y, en casos extremos, la muerte.
Explicó que la obesidad en personas delgadas se suele determinar partiendo de la composición corporal, que es el porcentaje de tejido graso que debe tener un individuo.
“Recordemos que la base del diagnóstico de la obesidad de la manera clásica es midiendo el índice de masa corporal, entonces si tenemos un índice de masa corporal por debajo de 25, el paciente es normopeso (peso corporal normal o adecuado en una persona); sin embargo, pacientes que tienen ese índice de masa corporal, cuando se les hace un estudio que se llama bioimpedancia, nosotros evidenciamos que tienen un porcentaje de grasa alto que lo clasifica como un paciente con obesidad o adiposidad”, explicó la especialista.
clasificación de la obesidad
Según la Comisión The Lancet Diabetes & Endocrinology, existen dos tipos de obesidad: la primera es la preclínica; se da cuando existe un exceso de grasa en el organismo, pero todavía no ha afectado a los órganos, el paciente maneja los parámetros normales y no tiene limitantes; mientras que la clínica sucede cuando la enfermedad está establecida y el paciente presenta signos y síntomas.
Ramírez explica que, dependiendo de dónde esté distribuido el tejido adiposo en el cuerpo, mayor será el impacto de enfermedades y mortalidad en el paciente.
Señaló que la grasa corporal que más amenaza la salud es aquella que se aloja en el área abdominal, afectando al hígado y el páncreas, trasladándose al corazón. A medida que la grasa se extiende, causa disfunción de esos órganos.
Ante esto, se recomiendan cambios en el estilo de vida y el uso de la medicina preventiva con chequeos rutinarios para un diagnóstico a tiempo de la enfermedad progresiva y evitar daños orgánicos.
Explica que del 80% al 85% de los pacientes que logran bajar de peso suelen recuperarlo en un período de 3 a 5 años, por lo que el tratamiento no solo consiste en medicación, estilo de vida saludable, sino en un acompañamiento integral basado en educación continua, motivación y apoyo conductual, nutrición adecuada y no restrictiva, ejercicio y preservación muscular y cambios conductuales sostenibles.
La obesidad fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2013, pero no fue hasta el 2025 que la entidad determinó que los fármacos para el manejo de la enfermedad debían ser incluidos en los medicamentos esenciales, explicó la endocrinóloga especialista en obesidad, Hilda Escaño.
Medida que permitió que algunas aseguradoras respaldaran el tratamiento para la cirugía bariátrica para obesidad mórbida.
El tratamiento para la obesidad supera los 20 mil pesos mensuales, sin tomar en consideración el cambio de estilo de vida y alimentación saludable, concluyó Escaño.