Hasta el año 2012, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) de Santiago funcionaba, casi en su totalidad, dentro del hospital José María Cabral y Báez.
La sala de autopsias operaba en la morgue, los médicos legistas evaluaban y diagnosticaban pacientes en la parte trasera del centro, donde permanecen parte de sus instalaciones y allí mismo coexistían la subdirección y otras áreas administrativas y técnicas.
Pero en 2013, con el inicio de la remodelación del Cabral y Báez, ese equilibrio comenzó a fracturarse, cuando se acordó ceder parte de las instalaciones del Inacif para habilitar espacios provisionales destinados a ingenieros, contratistas y áreas en desplazamiento, bajo la promesa de que, una vez concluida la obra, la institución contaría con un espacio nuevo que nunca terminó de materializarse como se había planteado.
El resultado fue espacios recortados para la atención al usuario, laboratorios en condiciones deplorables y todo su personal disperso en diferentes localidades y departamentos.
Cuando iniciaron los trabajos de la readecuación de este centro de salud, el espacio físico del Inacif fue disminuido, permaneciendo solamente la subdirección médica donde actualmente se trabajan todos los informes médicos legales y las documentaciones que realiza la institución, con dos secretarias digitadoras, y el laboratorio de anatomía patológica, rodeados de un montón de archivos.
La doctora Fátima Frómeta, directora del Inacif en Santiago, explicó a LISTÍN DIARIO que con el recorte de sus instalaciones, se vieron en la obligación de trasladar a los médicos legistas, ya que no contaban con un lugar para realizar las consultas y evaluaciones medicas-legales, ni sala de espera para los usuarios, ni parqueos para el personal que allí laboraba.
Actualmente, esos médicos legistas brindan sus servicios en la antigua base área de Santiago, compartiendo local con el Departamento de Denuncias y Querellas de la Procuraduría Fiscal de Santiago.
En tanto que otros médicos legistas, se encuentran dispersos en San José de las Matas y Navarrete, y los médicos forenses en el cementerio del Ingenio en Santiago Oeste. Además, los departamentos y laboratorios de balística, sustancias y documentos, en un local ubicado frente al Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS).
otra institución ocupa local destinado al inacif
Con el proyecto de remodelación del Cabral y Báez, se construyó un local en el área frontal del centro de salud, que estaba destinada para el funcionamiento integral del Inacif, contemplándose las operaciones de la oficina de la subdirección médica, dos oficinas para realizar las evaluaciones médicas de los médicos legistas, una sala de espera para los usuarios, un área para el laboratorio de anatomía patológica, una cocina y dormitorios para el equipo que trabaja en servicios de 24 horas.
La infraestructura, que estaba a cargo del ingeniero Marcos López, fue entregada en el año 2022, y contaba con un letrero enorme, de color rojo, que señalizaba que allí funcionaría el Inacif, así como mobiliario que consistía en escritorios, sillas y camarotes para los empleados que les tocaban las guardias nocturnas.
Sin embargo, de acuerdo a la directora del Inacif en Santiago, Fátima Frómeta, las instalaciones nunca fueron entregadas al Instituto Nacional de Ciencias Forenses, no obstante, se han visto en la obligación de hacerse cargo de las facturas de la energía eléctrica y el agua potable que consume la otra institución de Salud Pública que allí funciona.
Frómeta asegura que el letrero del local fue quitado de manera abrupta y sin ningún tipo de comunicación ni consultas, entregando el edificio a la Dirección Regional de Habilitación de Servicios y Establecimientos de Salud.
“Trabajamos bajo condiciones críticas, mientras tanto la inversión se destruye sin utilizar”, dijo Frómeta a LISTÍN DIARIO.
El edificio donde funciona actualmente el Inacif, ubicado en la parte trasera del Cabral y Báez, fue destinado en el año 1982 al doctor Bolívar García, quien era médico patólogo forense, para que allí funcionaria el Instituto de Patología Forense de la ciudad de Santiago. Para el año 2004, fue convertido en el Instituto Nacional de Ciencias Forenses.
Situación
Deplorable
Anteriormente en el Cabral y Báez funcionaba también la sala de autopsias. Sin embargo, estos procedimientos ahora se realizan en las instalaciones del cementerio del Ingenio, en condiciones deplorables, efectuándose autopsias y necropsias en un mismo laboratorio, sin aumentar siquiera el personal de limpieza.