Un hogar donde sentirse seguros, con alimentación, cuidado y acceso a educación, debe ser un derecho de todos los niños y niñas; sin embargo, no siempre ocurre así y muchos viven abandonados a su suerte y los peligros de la calle.
Realzando la labor que realizan sacerdotes de la orden salesiana en el hogar de acogida “Quédate con Nosotros”, ubicado en la Plaza Educativa Don Bosco, en Hainamosa, Santo Domingo Este, que alberga 12 niños y necesita el empoderamiento de la sociedad para brindarles una mejor calidad de vida.
“Necesitamos mucha ayuda, porque estos niños necesitan especialistas en el trato con ellos, porque vienen con conductas patológicas, que hay que erradicarlas”, destacó el sacerdote Juan Linares al exponer las carencias de la casa en el encuentro “Listín en el Barrio”, encabezado por el director del diario, Miguel Franjul y el editor en jefe, Juan Eduardo Thomas, donde externaron las principales necesidades que presentan.
Una de estas carencias es un minibús, con capacidad de al menos 12 personas, para poder trasladar a los niños entre 9 y 12 años a la Universidad Iberoamericana (Unibe) donde son atendidos por estudiantes de término de Psicología en cada una de las patologías que de manera individual presentan los menores, en su mayoría rescatados de la calle.
“Necesitamos tener un vehículo, porque los estamos llevando a psicólogos, estamos con Unibe, que aquellos psicólogos que ya están terminando lo ven”, expresó Linares, al tiempo de señalar que los niños reciben estas terapias los jueves de cada semana.
“Quédate con Nosotros” funciona como un hogar de paso solo para varones, quienes viven en la plaza durante un año, tiempo en que son reformados y reintegrados en sus familias, en el caso de quienes tienen, se reinsertan al sistema educativo y formación en oficios o carreras técnico-profesionales.

En 25 años de recorrido, esta labor ya ha impactado al menos 90 niños, hoy adultos, insertados en la sociedad con su propio núcleo familiar y fungiendo como activos generadores de desarrollo, a través de su trabajo y buenas acciones.
“La primera etapa es de buscar al niño, o sea el niño no tiene que venir a nosotros a pedir, el niño es la víctima y somos nosotros quien tiene que ir a buscarlo, porque la sociedad lo ha marginado, un niño que no tiene familia, él no es el culpable de no tener familia, somos los adultos los culpables de todo eso; la segunda de acogida, que es de conocer al niño en su situación; la tercera es de socialización, que es donde nosotros integramos a la escuela, al deporte, si tiene fe a la catequesis, es decir, le asociamos. Y luego ya viene la etapa de acompañamiento para que se forme en talleres sea un mecánico, sea un electricista y pueda servir a la sociedad”, explicó el sacerdote.
Ahora, los niños que se encuentran albergados, lo hacen en un espacio provisional, mientras terminan la reconstrucción de la casa que tendrá capacidad para 20 niños y dos cuidadores, de forma permanente.
La casa estará compuesta por dos dormitorios y baño común, cada uno con un espacio privado para el cuidador y un baño; dos oficinas, lavandería, cocina industrial, sala, comedor, área de visita y área de juegos.
Construcción que se realiza con fondos del Consejo Nacional para Niñez (Conani) y una ONG española, no obstante, aspiran a la construcción de un segundo nivel con tres habitaciones, cada una con su baño, para poder recibir a voluntarios que quieran sumar su esfuerzo en colaboración, para lo que necesitan más recursos.
Asimismo, urge continuar ampliando la verja perimetral para poderle brindar mayor privacidad a los niños, ya que algunos vecinos han construido sobre la existente, teniendo visibilidad a las actividades del hogar.
Una vez terminada la casa, requerirán de camas y gaveteros, para que cada niño pueda tener su espacio y pertenencias en orden, así como otros enseres propios del hogar.
“Una idea es que cada niño tenga su cama, su mesilla, sus cosas ordenadas para irle educando al orden, la disciplina, la belleza y no al desorden”, instó el padre Linares.
Padrinos
Algunos menores tienen familiares, con los que el centro ha establecido contacto, sin embargo, otros no cuentan con la misma suerte, razón por la que padrinos que puedan brindar algún acompañamiento a cada niño, es una necesidad presente del hogar.
“Una de las cosas que estamos viendo es en qué medida pudiésemos apadrinar a estos niños, ya sea alguien, una familia, una empresa, que quisiese acompañarle en todos los sentidos, no solo diríamos económicamente, que es muy importante, sino en la educación y escuela, y que fuese un núcleo en que él se da cuenta que pertenece, incluso que en algún momento pudiese ir con motivo de una fiesta a compartir con ellos”, aseveró Linares, quien invita a quien se sienta motivado acercarse a ellos.