Nuestro rumbo de la Polinesia Francesa a Auckland, Nueva Zelanda durante la vuelta al mundo del Regent Seven Seas Mariner este invierno nos llevó a visitar múltiples islas exóticas incluyendo Fiyi, Vanuatu, Nueva Caledonia y Samoa.
Por el camino –un total de 19 días navegando y haciendo escalas en islas—disfrutamos de numerosas experiencias incluyendo momentos con personas inolvidables. Entre estos, bailarines de la Villa Cultural de Samoa en Apia quienes, a pesar de un fuerte aguacero que azotaba, presentaron un espectáculo de bailes tradicionales al aire libre, pues no cuentan con un teatro .
El show incluyó una interpretación de la danza del fuego, esta última cuando amainó un poco la lluvia. ¡Fue sencillamente espectacular y nos llenó de admiración ver cómo estas personas no dejaron que un contratiempo arruinara el día!

Otro personaje inolvidable fue Iune Uimau Mattealani Teruya, una dama Hawaiana que sirvió de embajadora de su cultura en el barco y que nos acompañó por el trayecto hasta Nueva Zelanda, ofreciendo clases de baile de hula y sesiones de artes manuales donde nos enseñó cómo hacer collares y brazaletes típicos de las islas Polinesias.
Su entusiasmo por su cultura resultó contagioso, con muchos participantes en sus clases. En mi caso, salí de sus programas con gran aprecio a la música, bailes, artes manuales y todo lo Polines.
Sitios inolvidables incluyeron dos en Noumea, Nueva Caledonia, un territorio de Francia, donde visitamos la Villa Cultural Tjibaou, una obra del famoso arquitecto Renzo Piano, diseñador del Museo Pompidou en París.

La Villa no es un edificio, sino varios, incluyendo 10 casas típicas de la gente nativa, Kanak. Diseñadas con madera laminada, se ven muy naturales entre los árboles del sitio.
Un museo tiene muestras y artefactos de los Kanaks incluyendo esculturas de madera tallada. Otro sitio que nos encantó en Noumea no fue un edificio sino una iglesia al aire libre, Notre Dame du Pacifique (Nuestra Señora del Pacífico).
La gente local católica quería mostrar su devoción a la Virgen María, pero no tenían fondos para construir una basílica o iglesia. Así que se pusieron a trabajar y crearon su iglesia al aire libre en terrenos en la cima de una colina con vistas de la ciudad.
Una compuerta de madera pintada en azul y blanco tiene asentado el nombre “Notre Dame du Pacifique” y varios arcos de hierro flanqueados por arbustos con flores dan la impresión de que uno está entrando en un edificio.
Hay una serie de bancos de madera, un altar sencillo, un Vía Crucis, y un promontorio pintado en azul y blanco y coronado con una estatua de 11 pies de la Virgen María.
La estatua mira a la ciudad de Noumea a sus pies, y cuando hay misa le dan vuelta para que esté al frente de los fieles. Personas dejan notas agradeciendo a la Virgen por su intercesión en curas. Es un sitio apacible con bellas vistas, y que como las estructuras de piano, es único, lindo, e inesperado.
Después de estas escalas, llegamos a Auckland, Nueva Zelanda en un día soleado con lindas vistas de sus impresionantes rascacielos, la torre Sky Tower y Puente Harbor Bridge.
Llamada “la Ciudad de las Velas” por sus numerosos veleros y yates, Auckland tiene en registro 235,000 botes. Está ubicada en un istmo en la Isla Norte de Nueva Zelanda entre dos puertos (Waitemata y Manukau Harbors).

Es una ciudad cordial y cosmopolita con 1.47 millones de habitantes. Ha atraído a un gran número de gentes de islas del sur del Pacífico al igual que asiáticos.
La mayor ciudad de Nueva Zelanda, Auckland es una escala popular para cruceros a Australia y tiene mucho que ofrecer a los viajeros, así que nos gustó tener dos días aquí.
Reservamos una excursión para visitar puntos de interés en ciudad incluyendo la torre Sky Tower, ícono de Auckland, con 1,076 pies de altura en el corazón de la ciudad y parece salida de un libro de ciencia-ficción.
Es uno de los edificios más altos del Hemisferio Sur, y sirve de torre de telecomunicaciones y es sede de un hotel, casino, restaurantes (incluyendo uno que da vueltas), elevadores con frente de cristal, y plataforma de observación para vistas panorámicas de la ciudad.
En la plataforma de observación partes del piso son de cristal y se puede ver la tierra 610 pies abajo. También se puede optar por una caminata por el exterior del edificio a una altura de 130 pies (¡solamente para los intrépidos!) !Ay¡, y hablando de intrépidos: hay más aún, se puede practicar el deporte de puentin.
Nuestra excursión también visitó el acuario Kelly Tarlton’s Sea Life Aquarium, una atracción muy popular por sus pingüinos (Nueva Zelanda es sitio conveniente y apropiado para verlos pues es punto de partida a expediciones a Antárctica por su proximidad al Continente Blanco), tortugas y otras criaturas marinas, incluyendo un túnel de cristal para ver tiburones y otra vida marina.

En Nueva Zelanda también disfrutamos de un evento especial para los pasajeros de la vuelta al mundo: una visita exclusiva al Museo de Auckland con su colección de artefactos de la cultura nativa de los Maori, un espectáculo con sus danzas y música tradicional, y una cena con carnero y otras especialidades locales.
Algunos superlativos de nuestra ruta y visita a Nueva Zelanda
• Más divertido: Ver a los simpáticos pingüinos del acuario de Kelly Tarlton.
• Más impresionante: Subir a la torre Sky Tower.
• Más exótico: el espectáculo de música y baile de los Maoris.
• Más anticipado: los próximos puertos de nuestra vuelta al mundo con escalas en Australia e Indonesia, incluyendo una visita a “la isla de los dioses,” Bali.