Ese lunes 7 de abril del 2025 el turno para tocar la tradicional fiesta semanal en Jet Set no era para Rubby Pérez. Por una equivocación con la agenda en la oficina de la discoteca se le asignó la fecha, pero su turno real sería el siguiente lunes, 14 de abril. Cuentan que el merenguero aceptó gustosamente el cambio, ya que tenía deseo de viajar a Houston, Estados Unidos, en donde residía su novia, la abogada Leidy Rosario.
Esa noche previo a la tragedia de la madrugada del 8 de abril, el público había llegado temprano a Jet Set y ya a las 11:00 la discoteca estaba totalmente llena. En su mayoría, era fieles seguidores de Rubby Pérez, entre ellos una notable parte de origen venezolano, y una amplia delegación del grupo comunitario “Haineros dorados”. Alrededor de 25 personas del municipio de Haina se contaron entre los 236 fallecidos en el colapso del techo.
Fernando Soto, mánager del artista en Santo Domingo, relató después de la tragedia que sentía un ambiente cargado, o más bien no tenía deseo de permanecer en el lugar, a pesar de que todo marchaba en absoluto orden dentro de lo que era su trabajo artístico.
Misael Abreu, pianista de la orquesta, recordó que le costó salir de su casa esa noche por sentir un sueño constante y un cansancio inusual.

VIDEO. RUBBY PÉREZ CANTANDO «VOLVERÉ» EN JET SET.
MÁS TEMPRANO DE LO NORMAL
Detrás del escenario, ese lunes 7 de abril, algo anormal sucedió y dejó con cara de extrañeza a los miembros de la agrupación: el llamado a subir a tarima se hizo a las 11:50 de la noche. Lo usual era que el merenguero subiera a las 12:30 de la madrugada y tocara un largo set de canciones hasta las 2:00 de la mañana del martes.
Esa última vez, Rubby llegó temprano al Jet Set, vestido elegantemente, con una bufanda que siempre colgaba de su cuello, lentes oscuros y una sonrisa plasmada en su rostro que irradiaba su entorno.
Antes de subir a tarima, se encontraba sentado en su vehículo, estacionado en el parqueo de la discoteca. Allí estuvo recibiendo a sus fanáticos, que al percatarse de su presencia se acercaban a tomarse fotos con sus celulares.
Dentro de la discoteca, Deivis Alberti, road manager del artista, hacía su trabajo, confirmando que los músicos estuvieran listos, con todo lo necesario y un camerino “ready” para “La voz más alta del merengue”.
Deivis llevaba cinco años ejerciendo como road manager y asistente del merenguero. Su función en la orquesta era asistir y estar pendiente del artista y de los músicos en todo lo que se necesitara mientras tocaban ante el público.
Con todos los músicos listos, ya en tarima, se dio inicio a la fiesta a las 11:50 de la noche. Fernando Soto, como siempre, tocó el hombro de Rubby y le dijo: “rompa”, en señal de que sabía que siempre lo hacía excelentemente bien. El merenguero inició su presentación. Llevaba media hora tocando cuando Deivis, que siempre estaba detrás del pianistas, cerca de Rubby Pérez, atento a cada movimiento, a cada necesidad del artista o los músicos, sintió que su trabajo se ponía cada vez más tenso. Mientras, el público comenzó hacer muchas solicitudes de canciones y a pasarle papelitos escritos con mensajes para el artista, pidiendo temas o saludos.
AMBIENTE FESTIVO
Corría el tiempo y “La voz más alta del merengue” cantaba como siempre, acompañado de sus coristas, su hija Zulinka y su yerno Miguel Báez. Minutos antes de la tragedia Rubby comenzó a sentir un calor intenso, y el agua que acostumbraba a tomar en dos horas ya la había ingerido en 30 minutos. En el momento que su yerno estaba interpretando una canción, Rubby se acercó a Deivis y éste le dijo que se quitara la bufanda y aflojara un poco la corbata para que se refrescara.
No había pasado una hora de la fiesta y en varias ocasiones la situación del deterioro del techo había dado claras señales de la grave condición en que se encontraba. Incluso, un plafón que se desprendió hirió a uno de los visitantes, y los miembros de la orquesta que estaban en tarima, incluyendo Rubby observaron el incidente. En primer momento pensaron que se trataba de un altercado.
Mientras, Rubby seguía cantando. Entre las peticiones para que interpretara canciones estuvo la del merengue “Color de rosa” (autoría de la artista mexicana Silvia Tapia, conocida como Prisma), grabado en 1987 al comienzo de su carrera en solitario. Deivis relató que este tema siempre era interpretado por Zulinka, pero ella no estaba en condiciones de salud para cantarlo, así que su padre tomó el lugar de la hija y comenzó a cantarlo.

VIDEO. AMBIENTE TRAS LA TRAGEDIA.
“Color de rosa” es un tema compuesto por cinco estrofas y es en medio de su interpretación que algunos visitantes de la discoteca observan cómo se desprende un pedazo del techo.
Rubby, que continuaba cantando la cuarta estrofa del merengue, se coloca la mano izquierda en la frente, tratando de divisar qué sucedía, pero siguió cantando: “Parece que todas las personas leyeran en mi piel, que estoy enamorado. Mis venas, un torrente son…”. Y justo en ese momento, a las 12:44 de la madrugada del martes 8 de abril de 2025, una oscuridad y un gran estruendo terminó con todo. Acababa de desplomarse el techo por completo de la discoteca, cayendo sobre cientos de personas, incluyendo a Rubby Pérez, de quien se presume falleció tras el acto fatídico.

VIDEO. CRONOLOGÍA DE LA TRAGEDIA

VIDEO. ¿Qué les pasó a los músicos de Rubby Pérez la noche de la tragedia en Jet Set?
El saxofonista Luis Solís también falleció en en el instante al desprenderse una columna de la parte del techo que cubría la tarima que era un anexo. Otros integrantes resultaron heridos como el corista Miguel Báez a quien se le fracturó una pierna.
Deivis recuerda que segundo antes del suceso Rubby estaba mirando hacia su derecha: “Veo que hay un movimiento, es la gente que se está parando hacia la puerta; en ese momento pensé que era una pelea, pero cuando vuelvo y giró la mirada hacia Rubby, yo vi cómo venía todo hacia abajo, ahí me lanzo hacia la izquierda, como protegiéndome la cabeza, porque pensé que era un terremoto”.
La muerte del saxofonista Luis Solís la define como algo extraño. “O sea, los que estábamos en la tarima nos vimos afectados, no por el techo, porque colapsó, sino porque el techo de la tarima era un anexo. A nosotros lo que nos cae encima son todas las estructuras de las luces, las pantallas, los conductos de aire, pero el saxofonista, justamente donde él estaba, se desplomó un bloque de la pared, no del techo”.