La historia del nadador dominicano Josué Domínguez tiene un origen marcado por su entorno familiar.
Desde joven, convivir con situaciones de salud cercanas, especialmente el proceso de su madre, Jacqueline Domínguez, despertó en el hoy nadador olímpico una inquietud que con el tiempo se transformó en propósito.
No se trató de un momento puntual, sino de una etapa que lo llevó a cuestionarse cómo podía aportar más allá de lo inmediato.
Su madre es sobreviviente de cáncer de mamá. Pero antes de ella sobrepasar ese terrible mal, Josué entendió que una forma de ayudar a futuras pacientes era tratando de encontrar cura a esa y otras enfermedades.
Eso lo fue acercando al mundo de la ciencia.
Mientras avanzaba en sus estudios, entendió que la bioquímica era el camino que mejor conectaba con ese deseo de comprender y ayudar.
“Siempre sentí que me nació ayudar a los demás, y por eso me incliné por la bioquímica. Estuve mucho tiempo tratando de decidir entre la física y la bioquímica, y al final esta última se adaptaba más a mi deseo de ser útil para personas que necesitan salud”, dijo Domínguez al Listín Diario.

En 2018 dio un paso importante al trasladarse a Estados Unidos para continuar su formación académica. Allí, posteriormente, logró insertarse en el ámbito profesional, trabajando actualmente en una compañía vinculada a la bioquímica.
Para Domínguez, ese espacio representa la oportunidad de aportar desde su área de conocimiento, manteniendo viva la motivación que lo llevó a elegir esa profesión.
“Me hace sentir muy orgulloso poder ser parte de algo que a la postre termina ayudando a los demás”, añadió Domínguez.
Paralelamente, la natación ha sido un eje constante en su vida. Lejos de abandonar el deporte, ha logrado desarrollarse como atleta de alto rendimiento, representando a la República Dominicana en importantes escenarios internacionales. Participó en los Juegos Olímpicos de Tokio y ha conquistado múltiples medallas en competencias panamericanas y centroamericanas.
Su recorrido deportivo también incluye la participación en más de ocho campeonatos mundiales de natación, consolidándose como uno de los nadadores dominicanos con mayor presencia en este tipo de eventos.
A esto se suma un logro particular: fue el primero dominicano nacido en el país en competir en los exigentes Campeonatos Universitarios División I NCAA de natación representando a Brigham Young University en Greensboro, Carolina del Norte, Estados Unidos.
*Dualidad*
A pesar de las exigencias que implican ambas carreras, Domínguez ha logrado estructurar una rutina que le permite cumplir con sus compromisos.
Inicia sus días a las 6:00 de la mañana en la piscina, luego se dirige a su jornada laboral de 8:00 a 4:00 y, al finalizar, retoma los entrenamientos físicos en el gimnasio.
Las noches están reservadas para el descanso y el tiempo con su esposa, Grace.
“Es una rutina exigente, pero también divertida. Me mantengo en salud y haciendo las dos pasiones de mi vida”, sostuvo.
En ese equilibrio, Grace juega un papel importante. Casados desde el 2022, comparten no solo su vida personal, sino también la pasión por la natación, entrenando juntos y apoyándose mutuamente en sus objetivos.
Aunque aún no tienen hijos, Domínguez asegura que, de cara al futuro, le gustaría inculcar valores similares a los que han guiado su vida.
“Que practiquen deporte y que también se preparen académicamente, pero que encuentren su propio camino”, señala.
Entre el laboratorio y la piscina, Josué ha construido una trayectoria que combina disciplina, formación y constancia.
Y, sobre todo, su historia refleja cómo una motivación personal puede transformarse en motor para crecer en distintos ámbitos, sin perder de vista el deseo de aportar.