Las tensiones mundiales se agudizaron nuevamente este miércoles tras el anuncio del presidente estadounidense Donald Trump, de que “dará duro” a Irán, acrecentando el conflicto en el estrecho de Ormuz, cuya situación impulsó la volatilidad del precio del petróleo mundial que abrió con un alza de 7% y 5% por encima de la anterior jornada.
El precio del petróleo WTI, que se cotiza en Nueva York, abrió en más de US$75 por barril y cerca de las 2:50 de la tarde de este miércoles se cotizó en US$73.75, para una baja de dos dólares. El cierre fue de US$73.52 pasada las 5 de la tarde.
El crudo Brent, que se cotiza en la bolsa de Londres, abrió en US$78.21 por barril y el cierre fue de US$79.42, según datos de Bloomberg.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) reporta que junto a la Agencia Internacional de Energía (AIE), el Grupo del Banco Mundial (GBM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) se reunió ayer, “como parte del grupo de coordinación de alto nivel establecido en abril para maximizar la respuesta de sus instituciones ante el impacto energético, comercial y económico de la guerra en Oriente Medio”.
Prevé que la reanudación del conflicto provocaría un nuevo aumento de los precios de las materias primas y prolongaría la volatilidad, la escasez de suministros y las presiones sobre los tipos de cambio.
FMI reduce el crecimiento mundial

En el informe de actualización Perspectivas de la economía mundial (WEO), el Fondo Monetario Internacional (FMI) movió ayer a la baja su proyección de crecimiento con respecto al pasado abril, de 3.1% a 3% del producto interno bruto. Para 2027 proyecta una leve mejora, de 3.4% en el PIB mundial. En 2025, la economía mundial creció 3.5%.
Esta leve desaceleración la atribuye a los efectos de la guerra en Medio Oriente, pero afirma que el impacto varía en función del grado en que cada país está expuesto a la guerra y su posición en la cadena de valor tecnológica.
“El crecimiento resiste, pero sigue siendo desigual porque el auge tecnológico destraba el freno de la guerra” señala el organismo financiero multilateral en su informe de ayer y en el cual explica el impacto negativo de la guerra en las importaciones de energía, y a las economías vulnerables.

Se prevé que la inflación general a escala mundial aumente de un 4.1% en 2025 hasta un 4.7% en 2026, para después descender hasta el 3.9% en 2027, señala.
Para la zona del euro proyecta un crecimiento del 0.9% en 2026 y el 1.2% en 2027, 0.2 puntos porcentuales más bajo que el del informe WEO de abril.
En mercados emergentes y en desarrollo, se proyecta que las tasas de crecimiento caigan hasta el 3.8% en 2026 y que luego se recuperen al 4.5% en 2027.

Para China, la previsión en 2026 es que se desacelere hasta el 4.6%, por el aumento de los precios mundiales del petróleo, la prolongada incertidumbre y obstáculos estructurales. India sigue siendo una de las más dinámicas, según el informe que proyecta un crecimiento del 6.4%.
América Latina y el Caribe, se mantendrá en un 2.4% en 2026 y subirá a 2.7% en 2027, 2con diferentes dinámicas entre los países2. Brasil sigue resiliente en 2026 pero que se desacelerará el próximo año. Para México, se proyecta que el crecimiento se acelere moderadamente gracias a unas políticas internas menos restrictivas, aunque la incertidumbre seguirá frenando la actividad.
Reunión de organismos
El FMI) junto a la Agencia Internacional de Energía (AIE), el Grupo del Banco Mundial (GBM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) evaluaron ayer la situación energética, comercial y económica, analizaron la situación en los países vulnerables.
“Alentamos que se sigan avanzando hacia la resolución del conflicto y la reapertura del Estrecho de Ormuz. Los precios del combustible y los fertilizantes han bajado desde nuestra última reunión en junio. Sin embargo, la incertidumbre persiste y los efectos de la guerra podrían perdurar. Los mercados energéticos y el tránsito de mercancías aún enfrentan dificultades”, señaló.
Agrega que “los gobiernos y la comunidad internacional deben mantenerse vigilantes y seguir colaborando para defender el principio de libertad de navegación en el Estrecho y a nivel mundial, apoyar la recuperación económica, proteger el empleo y los medios de subsistencia, fortalecer la seguridad energética y alimentaria, incluso mediante la mejora de la infraestructura portuaria y la facilitación del comercio, e incrementar la resiliencia ante futuras crisis.”
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Recomendaciones
Se necesitan reformas estructurales que promuevan la seguridad energética, la preparación frente a la IA, el reequilibrio interno, y, además, debe reforzarse la cooperación internacional para aliviar las tensiones actuales.
Prestar atención a los elevados niveles de deuda y las presiones inflacionarias que amenazan la sostenibilidad fiscal y la estabilidad social en las naciones vulnerables.
“Los riesgos están más equilibrados que en abril, pero persisten los posibles factores desfavorables de un recrudecimiento de los conflictos y correcciones de precios en los mercados financieros. Las autoridades deben mantener la estabilidad de los precios, recomponer el espacio fiscal y reforzar la capacidad de adaptación.”, indica.
La inversión en Inteligencia Artificial podría impulsar el crecimiento a medio plazo si se adopta de manera generalizada y se logran ganancias de eficiencia.