El creciente uso de medicamentos agonistas del receptor GLP-1 para perder peso ha encendido las alertas de organismos sanitarios ante los riesgos de utilizarlos sin supervisión médica o adquirirlos en establecimientos no autorizados.
En febrero de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) instó a los países de Las Américas a reforzar la vigilancia sobre estos fármacos ante reportes de efectos adversos asociados a su uso indebido. Dos meses después, la Dirección General de Medicamentos, Alimentos y Productos Sanitarios (Digemaps) exhortó a la población dominicana a no adquirir productos para adelgazar en establecimientos no autorizados o a través de redes sociales.
Ante este escenario, Listín Diario conversó con Maricela Ramírez Salazar, médico internista, endocrinóloga, lipidóloga y expresidenta de la Asociación Dominicana para el Estudio de la Obesidad, quien explicó cómo funcionan estos medicamentos y los riesgos de utilizarlos sin seguimiento profesional.
los medicamentos
Los agonistas del receptor GLP-1 imitan la acción de una hormona producida naturalmente por el organismo que interviene en la regulación de la glucosa y el apetito. Aunque inicialmente fueron desarrollados para pacientes con diabetes, posteriormente comenzaron a utilizarse para el tratamiento de la obesidad.
“Los medicamentos que se están utilizando, que son inyectables para la pérdida de peso, en su inicio se diseñaron con el objetivo de normalizar los niveles de azúcar”, explicó Ramírez.
La especialista señaló que fue durante su utilización en pacientes diabéticos cuando se observó una reducción significativa del peso, lo que dio paso a estudios específicos sobre su aplicación contra la obesidad.
“Los medicamentos del GLP-1 y el GIP sirven para la pérdida de peso, pero también se utilizan para diabetes”, sostuvo.
riesgos y efectos adversos
Ramírez advirtió que uno de los principales peligros está en utilizar productos adquiridos fuera de los canales autorizados, debido a que el paciente desconoce su composición y procedencia.
“El problema de utilizar fármacos sin saber su procedencia es que se desconoce dónde fue su fabricación y si la molécula que dicen que están administrando es realmente esa”, indicó.
Explicó que estos medicamentos deben cumplir requisitos relacionados con su composición, dosis, nivel de impurezas y las certificaciones necesarias para su comercialización en el país.
Aun cuando se trate de productos autorizados, la endocrinóloga insistió en que deben utilizarse bajo supervisión médica.
Explicó que medicamentos como Wegovy (semaglutida) y Mounjaro (tirzepatida) comienzan generalmente con dosis bajas que se incrementan progresivamente.
“Estas moléculas se utilizan con la dosis más baja por cuatro semanas y se va escalando cada cuatro semanas”, explicó.
Entre los posibles efectos adversos mencionó náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento y deshidratación. Advirtió que iniciar con una dosis elevada o utilizar el medicamento sin seguimiento puede aumentar el riesgo de complicaciones.
“Si le ponen una dosis muy alta de inicio, algunos pacientes, por tanto vómito, la deshidratación y no ingerir alimentos, pueden desarrollar hasta pancreatitis”, señaló.
La especialista advirtió que el riesgo puede ser mayor cuando existen condiciones de salud desconocidas o no controladas.
“Si el paciente tiene alguna condición y no se ha estudiado, si no está controlado por un médico certificado, puede tener complicaciones muy serias que lo pueden llevar hasta la unidad de cuidados intensivos”, sostuvo.
Otro temor frecuente está relacionado con los nódulos tiroideos y creencias distorsionadas sobre su uso bajo estas condiciones.
“Otro mito es que piensan que todos los pacientes que tienen nódulos tiroideos no pueden utilizar el fármaco. Solamente no deben usarlos pacientes que presentan una enfermedad muy rara de la tiroides, que es el carcinoma medular de tiroides”, indicó.
Más allá de su efectividad, la especialista insistió en que estos medicamentos no deben convertirse en una vía rápida para adelgazar.
“Ya en obesidad utilizamos estos fármacos, pero ojo, hay que utilizarlos con criterio. Debe ser un médico certificado que tenga conocimiento del mecanismo de acción del fármaco”, advirtió.
Para Ramírez, el objetivo tampoco debe ser perder la mayor cantidad de libras en el menor tiempo posible, sino lograr una reducción saludable del tejido graso preservando la masa muscular.
“El éxito del tratamiento de la obesidad no se trata de pérdida de peso abrupta, es pérdida de peso saludable y normalizar este peso”, concluyó.
Desmontando mitos
Las dudas.
Ramírez también aclaró algunas de las principales dudas que han surgido con la popularidad de estos medicamentos. Una de ellas es que necesariamente provocan descensos bruscos de los niveles de azúcar.
“Es un mito y temor muy válido que existe en la población. Sin embargo, no sucede así porque estos productos están diseñados para responder en consecuencia del nivel de glicemia”, explicó.