Juan Miguel, Amaury y Amín Pérez (Hijos de Bacho)
Entrañable y admirable amigo, compañero de ideas, ejemplar ciudadano, Antonio Thomen figura entre los seres humanos que marcaron la historia del siglo XX dominicano, luchando contra las injusticias y cuidando los fundamentos de la vida, trazando así la ruta de lo que podría —y debe— ser este país en el futuro.
Jurista, escritor, editor y precursor del movimiento medioambiental, Tony fue, ante todo, un gran patriota. Combatió con sus principios, ideas y valor personal a las tropas estadounidenses en 1965, cuando, defendiendo a una adolescente de la persecución que le tenían los soldados yanquis, le puso el pie a uno de ellos, haciendo que rodara por tierra, y, tras haber sido prisionero y padecer varios intentos de fusilamiento, pudo hablarles a aquellos soldados afroamericanos sobre las injusticias raciales que ellos mismos vivían en Estados Unidos, en un gesto heroico trascendental, equivalente al de Rosa Parks en Estados Unidos.
Tony fue, además, un ser humano excepcional que nunca perdió la esperanza de un país más digno para todos sus habitantes, incluida la flora y la fauna que, con tanto rigor, nos enseñó a querer. Tony, amigo entrañable de Bacho, fue también un lector constante de Pancarta. Hoy, ante Mery, María, Laura y Alicia y todos sus seres queridos, juramos lealtad a su legado, luz del porvenir.