Los dominicanos movilizándose contra el presidente Donald Trump y su policía migratoria en Washington Heights me encendieron la imaginación. Imaginé a los haitianos del barrio “la Pequeña Haití”, en Santo Domingo, movilizándose contra el presidente Luis Abinader y sus políticas. ¿Tendrán incidencia electoral?
La mayoría de los votantes estadounidenses son blancos, divididos en dos grandes grupos. Uno desprecia a los inmigrantes; el otro quedó aterrorizado cuando Joe Biden abrió las fronteras y entraron millones de desconocidos, incluidos delincuentes.
Esos dos grupos, junto con negros y latinos, llevaron a Trump al poder para “sacar del país” a los inmigrantes. Esa mayoría está “satisfecha” con la policía migratoria, que comete tantos excesos, como toda policía, pero cumple con su deber, y la voluntad popular, mientras Trump cumple su promesa electoral.
Los dominicanos de Washington Heights confunden sus deseos con la realidad; como ninguno votará republicano, creen que nadie lo hará en ningún lugar. Aceptemos que un puñado de dominicanos en Estados Unidos es menos que medio puñado de arena en la orilla del mar.
Es cierto, los combustibles y el costo de la vida están muy caros, esto empezó con la guerra de Ucrania y las sanciones a Rusia en el 2022. Trump es responsable de no resolverlo y de agravarlo con la guerra contra Irán.
Trump, sin embargo, tiene cosas a su favor. Nadie pierde elecciones por deportar inmigrantes; al contrario, eso aumentó la popularidad de Bill Clinton y Barack Obama. Ningún partido dividido, como el demócrata, gana elecciones.
Además, las naciones de la OTAN que antagonizan a Rusia en Ucrania y abrieron sus fronteras —Biden hizo ambas cosas— están inestables y demandan deportaciones masivas.
Trump armonizó con el presidente ruso, Vladimir Putin; aseguró el suministro de energía e, internamente, Estados Unidos está “muy bien” comparado con Francia, Bélgica, Italia, Inglaterra y Alemania.
Los habitantes de la Pequeña Haití, en Santo Domingo, nunca influirán en el voto dominicano; los dominicanos de Washington Heights, tampoco influirán en el voto popular estadounidense. Esa es la pura verdad.