Joel Embiid castigó a Milwaukee con un triple-doble una noche y quería ir directo contra Detroit e intentar conseguir otro en la siguiente. Así que el afable pívot, con una lista de lesiones en su carrera que cabría en uno o dos pergaminos, hizo una súplica de buen talante ante la prensa para intentar convencer a los 76ers de que lo dejaran jugar en partidos en noches consecutivas.
“¿Pueden ustedes meterles presión?”, comentó Embiid entre risas. “Quiero jugar mañana, así que empiecen a escribir artículos y métanles presión para que me dejen jugar”.
Ni siquiera el poder de la pluma puede ayudar a Embiid a disputar partidos consecutivos.
Los Sixers, con buen criterio, dieron descanso a su pívot All-Star —ningún partido de octubre en la NBA vale el riesgo de un daño a largo plazo— y luego salieron y fueron vapuleados el domingo por la noche por los Pistons.
LeBron James está en Filadelfia, y eso es algo bueno. Jaylen Brown tiene un MVP de las Finales de la NBA en su currículum y está soltando frases ingeniosas en su rivalidad con un excompañero de Boston.
Sin importar el poder estelar añadido a la plantilla, el crecimiento natural del talento formado en casa como Tyrese Maxey y VJ Edgecombe, los 76ers siempre, desde su debut en 2016 podrán llegar tan lejos en los playoffs como Embiid los lleve.
Los Sixers fueron superados en rebotes 54-37 y llegaron a estar abajo por 21 puntos en su primera derrota de la temporada ante los Pistons. Los Pistons castigaron la pintura y anotaron 24 puntos de segunda oportunidad. Consiguieron el tipo de tiros que solo se vuelven más difíciles de intentar cuando Embiid está en la alineación.
Así que sí, con los Sixers ya escasos de profundidad en la zona interior, le tocó a James cubrir una buena parte de los minutos como pívot. James, de 41 años, ganó el salto inicial para los Sixers.
Los Pistons ganaron todo lo demás.
“Vamos a tener esos momentos en los que tengamos diferentes alineaciones ahí afuera a lo largo de la temporada”, señaló James. “Creo que mientras más minutos tengamos, mientras más partidos acumulemos, mientras más tiempo tengamos, sabremos qué funciona bien para nosotros”.
James anotó 18 puntos, capturó dos rebotes y tuvo un -22 al enfrentarse a Paul Reed, y a los Sixers no les quedó más que esperar que su presencia como pívot no fuera más que un cameo.
Los Sixers tuvieron un contundente +49 con Embiid en la cancha durante los primeros tres partidos y un -25 con él fuera.
“Quiero decir, tenemos un MVP ahí”, manifestó James mientras miraba en dirección al casillero de Embiid.
“No estoy aquí para tener un rol sostenible como cinco. Tenemos a Joel Embiid como cinco. No veo que sea un rol sostenible, pero es un rol al que sabemos que podemos recurrir si lo necesitamos. ¿Pero sostenible jugando de cinco? Si yo dijera que firmé aquí para tener un rol sostenible como cinco, no creo que ninguno de nosotros realmente quisiera eso”.
Los Sixers también jugaron sin los hombres grandes Dominick Barlow (espalda), Jabari Walker (rodilla) y Tacko Fall, un pívot de 2,29 metros. Fall aún no ha jugado esta temporada por una distensión en el cuádriceps izquierdo.
“Tenemos allá a un tipo de 2,31 metros que no ha jugado. Eso ayudaría”, bromeó James.
Incluso con Embiid y sus 11 rebotes en la alineación contra los Bucks, los Sixers aun así fueron superados en rebotes 62-39.
Maxey, titular All-Star por primera vez la temporada pasada, tuvo una sugerencia para arreglar los problemas en el rebote.
“Algunos de nuestros tipos altos podrían volver”, dijo Maxey con una sonrisa. “Eso sería genial. Simplemente tenemos que golpear, bloquear el rebote, intentar pelear. Tenemos que resolverlo”.