El Banco Central precisó que la tendencia alcista del oro mundial se debe a un factor de incertidumbre geopolítica y, en el caso dominicano, no sustituye la liquidez de las reservas internacionales en dólares.
A diferencia de los instrumentos financieros tradicionales, el oro no genera flujos de ingresos, exhibe una volatilidad de precios significativa y presenta una liquidez inferior en comparación con los activos utilizados para intervenciones cambiarias u obligaciones externas, explica el BCRD en su informe de Página Abierta.
Elisa Vilorio de Painter, Ph.D, autora del tema: “El oro en el nuevo entorno internacional: una mirada estructural desde la República Dominicana”, indica que el interés por el metal surge en un contexto de fragmentación del sistema monetario internacional y de elevada incertidumbre geopolítica.
Dice que la evidencia empírica sugiere que el oro desempeña un rol complementario, y no sustitutivo dentro de las reservas internacionales y que su acumulación responde, en muchos casos, a circunstancias específicas de determinados países.
“En definitiva, los mayores beneficios del oro para la economía dominicana se materializan a través del sector real, mediante su impacto sobre los términos de intercambio, las cuentas externas y los ingresos fiscales”, indica.
Sostiene que más que centrar la discusión en la fijación de un nivel mínimo de oro dentro del portafolio de reservas internacionales como respuesta a episodios coyunturales, resulta fundamental alinear el debate con los objetivos de estabilidad macroeconómica y crecimiento económico de largo plazo del país.
La analista del BCRD recuerda que el debate sobre el oro como activo de refugio ha recobrado relevancia y ha aumentado la atención sobre el rol de los bancos centrales como compradores, dentro de un contexto de fragmentación global y de máximos históricos del precio, que este año ha llegado a superar los US$5,000 por onza troy, y que representa un incremento cerca del 75%, respecto al cierre de enero de 2025.
Algunos economistas han planteado la conveniencia de aumentar la participación del oro dentro del portafolio de reservas internacionales hasta alcanzar un nivel mínimo, con el argumento de que permitiría liberar dólares y fortalecer la posición patrimonial mediante una mayor diversificación de activos.
Unos, enfatizan su relevancia dentro del sector exportador y su rol como fuente de ingresos fiscales y otros sugieren usarlo como insumo para procesos de fundición y la producción de joyas para exportación.
Explicación

Lingotes de oro, foto de archivo. / Listín
En el caso de República Dominicana, el debate sobre el oro no debe abordarse desde una perspectiva coyuntural ni como una respuesta reactiva a episodios transitorios de incertidumbre global, dice la analista del BCRD. Por el contrario, indica que resulta pertinente analizar el rol del oro desde un enfoque estructural, que distinga claramente entre su función como activo financiero dentro del balance del Banco Central y su impacto macroeconómico a nivel agregado.
El oro en las reservas
Indica que dentro del total de reservas internacionales, la participación del oro se ha mantenido relativamente estable en el tiempo.
“Aun cuando el precio del oro ha experimentado aumentos significativos en las últimas décadas, las tenencias de oro de los bancos centrales a nivel mundial, medidas en toneladas métricas, se han mantenido estables cercanas a un promedio de 32,800 toneladas métricas durante los últimos 25 años, registrando apenas un incremento aproximado del 10% respecto al año 2000”, señala.
Cita que los bancos centrales con mayores concentraciones de oro son Estados Unidos y en la zona euro, donde el peso del oro responde principalmente a decisiones históricas adoptadas bajo un orden monetario distinto al actual.
Explica que si bien es cierto que algunos bancos centrales de economías emergentes han aumentado sus tenencias en oro en la coyuntura actual, los mayores incrementos se registran en países como Rusia, China, Turquía e India.
En estos casos, la acumulación de oro ha estado estrechamente vinculada a sanciones financieras, restricciones de acceso a los mercados internacionales y estrategias de diversificación frente a riesgos geopolíticos. Este comportamiento no constituye una tendencia homogénea ni generalizable, sino una respuesta a circunstancias específicas de determinados países, agrega.
De hecho, aun considerando el aumento observado en la tenencia de oro como activo de reserva en algunos países, el dólar estadounidense continúa siendo el principal activo de reserva a nivel global, representando el 56.92% de la composición por moneda de las reservas internacionales mundiales al cierre del tercer trimestre de 2025.
Sostiene que la evidencia empírica indica que esta mayor acumulación de oro no ha dado lugar, en términos generales, a un proceso de sustitución del dólar estadounidense, sino que ha obedecido principalmente a decisiones específicas de algunas economías emergentes orientadas a mitigar vulnerabilidades particulares, tales como restricciones de acceso a los mercados financieros internacionales, congelamiento de activos externos o elevada exposición a riesgos geopolíticos, más que a un objetivo explícito de fortalecimiento estructural de la posición patrimonial de las reservas internacionales.
Volatilidad del oro
Desde la perspectiva de la gestión de reservas, el oro presenta características que limitan su uso operativo. A diferencia de los instrumentos financieros tradicionales, el oro no genera flujos de ingresos, exhibe una volatilidad de precios significativa y presenta una liquidez inferior en comparación con los activos comúnmente utilizados para intervenciones cambiarias u obligaciones externas, dice.
En ese contexto, precisa que esas características explican el motivo por el cual muchos bancos centrales aplican tratamientos contables específicos al oro, registrando las variaciones de precio en cuentas separadas o excluyéndolas del estado de resultados. “Este enfoque busca evitar que la volatilidad del precio del oro se traduzca en fluctuaciones visibles del balance, lo cual resulta particularmente relevante para economías emergentes, donde la estabilidad patrimonial del banco central es un componente clave de la credibilidad institucional”, explica.
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Liquidez y enfoque estructural
En el caso de República Dominicana, según el análisis del BCRD, la selección de los activos que conforman las reservas internacionales responde a consideraciones estructurales, entre las que se destacan la composición por moneda de los pasivos externos, la estructura de las importaciones y la necesidad de contar con activos altamente líquidos para enfrentar choques externos y episodios de volatilidad financiera.
Las exportaciones de oro, medidas como proporción del total de exportaciones nacionales, representaron aproximadamente un 31% al cierre del 2025.