No es la primera vez que abordamos este tema, pero en el día de hoy por tercera vez veo violentada la entrada de mi oficina, esta vez los cristales rotos, aunque para sorpresa de los delincuentes nadie sabe si enviados por quien, se encontraron con una pared de concreto luego de romper dichos cristales.

El GPS siempre funciona, por alguna razón me inspiró a construir por dentro de estos cristales que lucían oscuros, una pared de block y cemento. Parece ser que ahora tendremos que completar la obra y volver a levantar otra pared en lugar del espacio que ocupaban los cristales. Hierros, cristales, pared y una tanqueta de las fabricadas localmente para amedrentar la población harta de más de lo mismo.
Pero bien, hemos abordado el tema de los que se benefician de la criminalidad en el país en varias oportunidades, a notar los despropósitos sin dudas planificados que a diario cometen los uniformados, como si no tuvieran la mas mínima idea de cuál es su rol protector de la ciudadanía. Tiene que haber un plan para destruir la Policía Nacional.
Salir a la calle a detener personas bajo un argumento pretencioso de que se trata de una persona sospechosa, se ha hecho un habito que ha causado mucho daño moral, emocional y hasta físico a personas que no están haciendo algo incorrecto cuando los fusileros del DICRIM les detienen.
Miles de casos en todo el territorio nacional apuntan a la pésima imagen que proyecta esta entidad del “orden” en el país, y da la impresión que todo es parte de una estrategia, de un plan, para destruir a la policía nacional y privatizarla.
Aunque me va a costar algunos pesos el levantar esa pared o el reponer los cristales rotos, lo que más duele es donde está ubicada la oficina nuestra y quienes son nuestros “vecinos”, a quienes tenemos años favoreciéndole con el uso de nuestros parqueos.
Por mala suerte, me refiero a la Superintendencia de Vigilantes y Seguridad Privada. Caramba vecinos, ustedes con muchísimos guardias que no entiendo que hacen ahí que no sea engordar, no son capaces ni siquiera por responsabilidad social, mantener protegido el vecindario.
Y es que queda clarísima, la razón de ser de esta entelequia y no es el pueblo dominicano y su seguridad, sino proteger los intereses de sus socios, sus afiliados, sus “supervisados” que son las empresas privadas de seguridad, que crecen mientras la policía nacional se auto destruye.
Y más que una pregunta, ya me planteo varias hipótesis serias: ¿“Los enemigos de la policía nacional existen y se pueden ubicar en los que se benefician con la mala imagen de la PN y sus pésimas y posible planeadas ejecutorias”?.
Pero preguntémonos, ¿Quiénes son los propietarios de las empresas de seguridad privada?. ¿Acaso son personas que nunca tuvieron algún rango superior en cualquiera de las instituciones castrenses y la policía nacional?.
Y esta pregunta las hacemos a propósito, porque sabemos que un porcentaje que supera el 90% de los propietarios de las empresas de seguridad privada son ex militares y ex policías, todos retirados de alto rango, todos saben por dónde le entra el agua al coco.
Pero todos somos parte del botín de guerra que se reparte en el país. Cada quien tiene sus espacio y pedazo del pastel, la piñata da para todos, sobre todo para los que son parte del anillo de poder y sobre todo si se han tenido altos rangos.
Pero necesariamente son enemigos de la policía nacional, aquellos personajes invisibles para la opinión pública, que dan las instrucciones de abusar de la población cada vez que pueden, de provocar y terminar una detención en supuestos intercambios de disparos, cuando en realidad son ejecuciones extra judiciales.
Los que dan las instrucciones y los que la reciben, ambos grupos son parte de los grandes enemigos de la policía nacional, quien con triste franqueza nos atrevemos a plantear otra hipótesis: ¿|boicotean lo que se ha denominado la reforma policial?.
Miles de millones de pesos envueltos y tiempo precioso en estas reformas, tocando múltiples aristas, y “un grupo terrorista de estado, infiltrado, deshonesto, enemigos de la patria y de la policía nacional”, festinando cada iniciativa noble que se intenta llevar hacia adelante.
Pero a quien le podemos echar este reto de investigar seriamente sobre el cumplimiento de esta hipótesis, ¿habrá algún organismo de seguridad confiable y no mafioso en la que se pueda confiar?.
Pero suponemos que “no es gratuito, esto por obligación tiene financiamiento y promesas a futuro”. Esta es la tercera hipótesis.
Es que nada de lo que se hace y que implique combinaciones, de gente de afuera pero que conoce lo de adentro, gente de adentro de arriba y de abajo, y otras patas de un súper pulpo enemigo de la policía nacional, nada de esto se puede lograr sin mucho dinero por el medio.
¿Quién va a arriesgar su pellejo solo por acatar instrucciones malditas graciosamente?. Necesariamente deben existir mentes criminales y perversas detrás de todo este hipotético entramado. Pero que tal vez es una de las posibles explicaciones, para que no se perciban de hecho avances donde la gente se sienta segura, no solo por el combate correcto y oportuno a la criminalidad, sino cuando se encuentra cerca de alguien que supuestamente debe protegerle, pero que se ha convertido en el enemigo público número uno del país, los agentes de la policía nacional.
¿Quién se siente seguro al lado de una patrulla o de algún motorizado o agente a pie, o los famosos DICRIM que han acabado con media juventud?.
Cuando estos son los resultados palpables que todo el mundo ve, pués los medios no cesan de informar sobre nuevos abusos, sobre todo las redes sociales que se pretenden combatir desde el estado, aunque las mentiras y los abusos han sido tantos, que la principal Fake News del país ha quedado como trofeo sin revanchas a cualquier versión oficial.