Nueva York es conocida como la capital del mundo o la ciudad que no duerme desde hace mucho tiempo.
Sin embargo, si es por el éxito de sus equipos del deporte profesional masculino en las cuatro ligas más importantes de los Estados Unidos bien se le podría llamar la ciudad que no gana o la capital de los perdedores.
En sentido general, su alegría más reciente se produjo en el 2012 cuando los Gigantes se impusieron a los Patriotas de New England en el Super Bowl de la NFL. Los Jets, de su lado, tienen una sequía de 57 años (1969).
Los Yanquis ganaron por vez más reciente en el 2009, pero el título 28 de su historia le ha sido esquivo durante 17 temporadas. Los Mets están peor. Triunfaron en 1986, hace 40 años, con Series Mundiales perdidas en 2000 y 2015.
En la NHL, el hockey sobre hielo, los “niuyorquinos” se impusieron hace 32 años con los Rangers (1994), mas los Islanders (1983) tienen 43 años «sin ver a linda».
Pero el caso más llamativo lo integran sus franquicias de la NBA: los Knicks alzaron la corona por última vez en 1973 -una espera de 53 años-, mientras que los Nets todavía deben registrar su nombre en la columna de los campeones.
Estos últimos entraron a la liga en 1976 tras la absorción de cuatro equipos de la ABA y tienen 50 años sin ningún éxito colectivo. Sumando los equipos del baloncesto en Nueva York van por 103 temporadas sin el «anillo».
contraste
En ese lapso, es decir desde el 2012, Los Angeles ha ganado títulos en las cuatro ligas con los Dodgers, Lakers, Rams y Kings.
Boston ha celebrado con los Patriots, los Medias Rojas en la MLB y los Celtics en la NBA, mientras que en el área de la bahía californiana (San Francisco/Golden State), los Gigantes de las Grandes Ligas y los Warriors en el baloncesto han establecido dinastías.
Incluso mercados más pequeños como Tampa Bay ha «gozado» en la NHL con los Lightning dos veces y en la NFL con los Buccaneers y Kansas City ha reinado con tres Super Bowls de los Chiefs y una Serie Mundial de los Reales.
excepción
En 2024, en el baloncesto profesional femenino (WNBA), las Liberty de Nueva York lograron el título, el primero de su historia, tras una espera de 27 años.