Mons. Ramón Benito de la Rosa y Carpio
En este Viernes de Dolores, la humanidad gime con múltiples sufrimientos: guerras, violencia, hambre, pobreza, enfermedad, soledad, división familiar, pérdida de valores y falta de fe.
También nuestro país carga sus propios dolores: alto costo de la vida, inseguridad, corrupción, desempleo, desigualdad, crisis en la educación, incertidumbre en los jóvenes y cansancio en los hogares.
Son dolores que se sienten y se viven cada día. Pero, como la Virgen Dolorosa, permanecemos de pie, confiando en que Dios no abandona a su pueblo y que, aun en medio del dolor, sigue naciendo la esperanza. Hasta mañana, si Dios, usted y yo lo queremos.