A partir del 13 de diciembre del 2024, el Tribunal Constitucional nos entregó la posibilidad de votar por candidatos y candidatas independientes.
Este derecho está hoy en peligro. El Senado aprobó un proyecto de ley que persigue la eliminación de los artículos de la ley que dan sustento a las candidaturas independientes.
Para justificar esta movida política, se han pretendido crear varios mitos. La publicidad pagada desde el Estado logra crear una caja de resonancia a los que dicen nuestros gobernantes y pretenden seducir a la ciudadanía a pensar que las candidaturas independientes contaminarían la democracia dominicana y que su eliminación es la única salida lógica.
Algo así como: muerto el perro, se acabó la rabia.
Este artículo pretende abordar todos esos mitos, enfrentándolos con la realidad.
1. La Constitución no habla de candidaturas independientes:
Esto no es cierto. La Constitución dice que tenemos el derecho a ser elegibles para los cargos que ella establece (art. 22.1) sin imponer ningún requisito adicional. Lo mismo ocurre con los requisitos para los cargos. Ninguno de ellos establece que para ser Presidente, senador, alcalde o cualquier otro, debemos ser presentados por un partido político.
Entonces, de lo que NO habla la Constitución es de la obligación de inscribirse en un partido para participar como candidatos en las elecciones.
2. Sería imposible votar en las elecciones con tantas boletas por la gran cantidad de candidatos que tendremos disponibles.
Falso. Para ser candidato independiente, desde su inserción en nuestro ordenamiento jurídico (hace 100 años) se debe contar con apoyo popular para presentar las candidaturas independientes.
En los términos de la sentencia 788/24 se sometió a los candidatos y candidatas independientes a los mismos requisitos de apoyo popular que los partidos políticos.
3. El narcotráfico se apoderaría de las elecciones.
Un poco tarde para esta preocupación.
El narcotráfico ha invadido las filas de los partidos políticos. Es ingenuo pensar que un miembro del crimen organizado, que vive naturalmente en la clandestinidad, se expondría a una candidatura independiente para generar relevancia política si en los partidos políticos encuentra cobijo, apoyo y anonimidad.
De todos modos, debemos llevar controles efectivos tanto a los partidos políticos como a los candidatos independientes.
4. Las candidaturas independientes debilitarían a los partidos políticos.
Todo lo contrario. Las candidaturas independientes crean una especie de clima de competencia perfecta, forzando a los partidos a mejorar la calidad de la oferta para competir con opciones independientes fuertes.
5. Tendríamos un outsider o un influencer en la política.
De esto no tenemos precedente. No existe una sola crisis política en Latinoamérica, desatada por un candidato o candidata independiente.
Ahora bien, el fenómeno de los influencers es una dosis de realidad que nos empuja a reflexionar. ¿Qué ha pasado a los políticos de nuestros días que han perdido la conexión con el electorado cediéndolo a figuras de la farándula?