“Si algo he aprendido de quienes me rodean, es a valorar la importancia de la determinación. A dar todo de mí con enfoque y honestidad contra todo pronóstico y probabilidad”. Haber tomado a bien este consejo es lo que le ha permitido a Betesha Bloise Ponciano, no sólo cumplir su sueño de estudiar en Parsons School of Design, sino de graduarse a los 22 años con altos honores.
Su historia de éxito a tan temprana edad, hoy se cuenta porque detrás de los lauros, hay un camino de piedras y espinas que ella supo recorrer fuera de su país y de su familia. Su madre, Cándida Ponciano, quien laboró por mucho tiempo en LISTÍN DIARIO, quiso que ella contara sobre sus esfuerzos para llegar a la meta y superarse.
Si bien ha sido un camino incierto el que tenía por delante esta jovencita, sus deseos de llegar hasta donde quería, ignoraron por completo las trabas presentadas.
“En mi mente sólo tenía claro que cada día trae un nuevo reto, y que había que tener determinación para dar la talla sin importar lo que tuviera que exigir de mí misma”. Claro, al inicio, rodeada de circunstancias nuevas y ajenas, su pensamiento fue de no convertirse en su propio obstáculo en la búsqueda de sus metas.
Ahora, habiendo terminado sus estudios en Parsons, y empezando una nueva etapa laboral, su pensamiento es el mismo. Tiene por costumbre darle la bienvenida a las sorpresas del porvenir con la fuerza que le han dado todas las personas que le han ayudado a llegar hasta donde hoy se encuentra.
Por pensar y actuar de esta manera, el portafolio de estudios logrados por Betesha, parece no estar a la par con los 22 añitos que tiene esta dominicana que brilla en Estados Unidos. Tiene una licenciatura en Ilustración con mención en Diseño Gráfico, en Parsons The School of Design, 2024-2026, con honores generales & honores departamentales, en Nueva York, NY. Cursó un intensivo en animación 2D, en Parsons, en 2022, Nueva York. Obtuvo otro título en Ilustración, en Chavón la Escuela de Diseño, 2021-2023. Ahí mismo realizó un curso de verano en Diseño Gráfico, en 2019.
¿Por qué se puede decir que eres una persona que no se rinde?
Con la madurez que la caracteriza, Betesha dio respuesta a esta interrogante. “Fueron muchas las trabas y luchas en el camino, pero no me rendí. Estudiar en Parsons sería la realización de un sueño, aunque debo decir que, la realidad de cumplirlo implicó un esfuerzo continuo, lleno de incertidumbre. Si bien había recibido una beca de matriculación para estudiar en otoño de 2023, debo decir que los costos de sostenimiento en la ciudad, eran demasiados para afrontar en el momento”. Por esto, tuvo que aplazar la beca un año, con la esperanza de cambiar el futuro.

Poner en marcha un plan B, se hacía necesario. Durante ese tiempo decidió trabajar. “Entré como diseñadora gráfica en Lendof & Asociados, ahorrando al extremo para crear un fondo. También contaba con el soporte de mis padres”. Para no perder la beca, se dirigieron a diversas instituciones gubernamentales solicitando patrocinio. No tuvieron éxito.
Este fue un tiempo difícil, de mucha ansiedad e incertidumbre. No olvida que, al culminar este período, con el comienzo de las clases cada vez más cerca, tuvieron que tomar una decisión. La joven que no se deja vencer, encontró más fuerza en las palabras de su madre.
“Recuerdo que me dijo: ‘vete por fe, que verás que por falta de recursos no tendrás que abandonar tu sueño’. Así, sin los recursos suficientes, pero confiada en Dios, me fui”. Hoy disfruta de los resultados obtenidos gracias a su fe y a sus esfuerzos y los de su familia.
Otro motivo que la hace ser una persona que no tira la toalla, es cuando tuvo que enfrentar el reto de una nueva vida. “Si bien estaba en la ciudad donde ‘los sueños se hacen realidad’, comenzaba una nueva etapa en un mundo desconocido. Sin familia cercana donde vivir, me mudé en el sótano de una familia amiga, adaptándome por primera vez a vivir en un contexto totalmente ajeno. Igualmente, la ciudad, con sistemas, estructuras, idioma, hábitos y formas completamente diferentes me enseñaban algo nuevo cada día”.
Le costó adaptarse, inclusive no sabía dónde era arriba o para abajo. Andaba toda la ciudad y en el transporte público con la ayuda de Google Maps. Esta joven estaba clara en que debía darlo todo para cumplir con sus nuevas responsabilidades. Por eso, nunca se rindió.
A Betesha Bloise, la pasión por el arte le ayudó a no rendirse

¿Qué es el arte para ti? Fue una de las interrogantes que sí o sí, había que hacerle a Betesha Bloise Ponciano, quien por él ha sabido probar las verdes y las maduras. De hecho, su pasión por éste es lo que no la ha dejado tirar la toalla ni en los momentos más comprometedores de su carrera fuera de su país y de su familia.
Una respuesta sensible, pero contundente fue la que ofreció como era de esperarse. “El arte es a través de lo cual podemos materializar las experiencias e inquietudes que no pueden ser expresadas de otro modo. Es una forma de relacionarme con el mundo y conmigo misma, explorando mis realidades internas y conectándome con aquellas que se ven reflejadas en él”. Sus palabras dan por sentado el amor que siente hacia lo que la ha llevado hasta donde ha querido.
Su explicación no se queda ahí. Complementa su parecer cuando enfatiza: “El arte es producto de un lente por medio del cual entiendo las realidades que me rodean. Igualmente, creo que es una de las formas de expresión más sinceras con las que contamos como personas para proyectar lo inexpresable”. Tal vez es este sentir el que también le ha permitido sobresalir en un mundo donde las destrezas y el talento ponen en acción el pensamiento.
Ella está consciente de su fortaleza en esta profesión que cada día robustece más con el conocimiento. Eso sí, es humilde y, trae a la mesa un dato interesante: “Una fuente de inspiración continua para mí, ha sido compartir con compañeras que como yo, iniciaron esta etapa, atestiguando su determinación, entereza, positividad y resiliencia de afrontar retos continuos en un mundo nuevo”. Con esta cita destaca lo hecho por muchas otras jóvenes dominicanas.
“Me consta el hambre creativa de muchachas y muchachos de mi país en diversas áreas de las artes”. A esta manera de vivir el arte es que le atribuye la entrega y los esfuerzos que hacen para perseguir sus sueños y cumplirlos pese a todo pronóstico.
Desde la infancia supo que el arte era lo suyo

Desde niña, Betesha supo que dibujar era lo que de adulta llenaría su vida de alegría. “Tuve una niñez feliz junto a mis padres. En ella se remonta la presencia del arte en mi vida. Tengo claro en mi memoria un día en Prekínder que, con lápiz en mano, intentaba dibujar un perro de caricatura en la carátula de mi cuaderno de líneas”. Tenía como tres añitos.
Durante su niñez y adolescencia pasó por varias clases de dibujo y pintura, culminando en la Escuela de Arte Eliosnet, donde estudió por varios años. En ella consiguió sus primeros conocimientos artísticos en el dibujo. Esto la impulsó a continuar por el camino de las artes a través de ‘Hilvanando Ilusiones’, que son las exposiciones anuales que realizaba el centro.
Habiéndose graduado de la secundaria, sus estudios continuaron en Chavón. “Inicialmente, me inscribí en la carrera de Bellas Artes, habiendo sido beneficiada con el aporte de un ‘sponsor’ internacional debido al portafolio que presenté para entrar a la institución”. Luego hizo la transición a la carrera de Ilustración. Fue un tiempo de mucho aprendizaje, enfoque, disciplina, esfuerzo creativo y académico, y de inspiración rodeada de compañeros y profesores dedicados y genuinos.
Gracias a Chavón, obtuvo la oportunidad soñada de estudiar fuera. “Debido a su colaboración con Parsons, aplicó como tantos otros a los programas intensivos de verano y 2+2 en NYC, los cuales pude cursar en 2022 y, a partir de 2024 respectivamente”. Hoy sus esfuerzos son una prueba de que rendirse nunca fue una opción para ella.
La gratitud en el centro de su vida
La historia de Betesha Bloise Ponciano es un milagro que esta joven agradece a Dios y al apoyo de una cantidad innumerable de personas. “Le agradezco a Dios, a la dedicación abnegada de mis padres Cándida Ponciano y Humberto Bloise, quienes con su fe inquebrantable y su empeño hicieron que lograra mi meta”. Es agradecida y no deja fuera a su hermano Humberto Luis, a sus abuelos, tíos y muchos otros familiares que siempre han estado ahí para ella.
“Y, cómo olvidar a las tantas amistades que se solidarizaron, y a los profesores que han cambiado mi forma de pensar. A las personas que me dieron alojamiento en esta tierra lejana, y a aquellos empleadores y clientes por medio de los cuales pude ahorrar”. Así se expresa hoy esta joven dominicana, quien reside en New Jersey, Estados Unidos.
Con gratitud, mencionó también a la galería Arte San Ramón en Santo Domingo, con la que ha podido colaborar en exposiciones colectivas desde justo antes de irse a Nueva York. Igualmente, agradece a las personas que ha conocido en Nueva York, quienes le han abierto puertas y aconsejado. Como Juan Carlos García, de Nahualli Gallery en el World Trade Center, quien desde un inicio le dio su soporte y le presentó al renombrado pintor Jaime Vasquez, con quien aprendió nuevas técnicas de pintura.
“Junto a Carmen y Dahiana Paredes, Nahualli Gallery me dio la oportunidad de exponer en sus colectivas ‘Into the Inner World’, resaltando su dedicación a impulsar el arte hispano en el exterior y las voces de artistas emergentes. Todos estos y muchos más son ángeles que han hecho esta aventura posible”. Así lo deja saber quien desea un mundo donde se le dé mayor importancia a las humanidades, que son disciplinas que forman el desarrollo tanto personal como colectivo.