El homenaje, realizado en presencia del presidente Luis Abinader y la primera dama Raquel Arbaje, se convirtió en una celebración de la música dominicana cuando la cantante Maridalia Hernández interpretó la reconocida composición, acompañada de la Boba Band y un grupo de niños y niñas, provocando que los asistentes se pusieran de pie para bailar.
Guerra recibió la distinción en una ceremonia encabezada por autoridades de la FAO, organismo dirigido por Qu Dongyu, quien también participó en las actividades oficiales desarrolladas durante la semana en la capital italiana.
La canción, publicada en 1989, fue reconocida por su mensaje de esperanza y su representación de las aspiraciones de los pueblos latinoamericanos de superar el hambre, la pobreza y las dificultades que enfrentan las comunidades rurales.
Una canción nacida de una metáfora en Santiago
Al recibir el reconocimiento, Juan Luis Guerra expresó su agradecimiento a la FAO y destacó la presencia del mandatario dominicano, su esposa y la delegación oficial que participó en la ceremonia.
“Nos sentimos honrados con la presencia de nuestro señor presidente Luis Abinader, su esposa Raquel Arbaje, y todas las autoridades dominicanas que hoy nos acompañan”, manifestó el artista.
Durante su intervención, el intérprete de “Bachata rosa” recordó que la inspiración para componer “Ojalá que llueva café” surgió de una metáfora que conoció en Santiago de los Caballeros durante la década de 1980.
“Es un honor recibir este reconocimiento por ‘Ojalá que llueva café’, una canción que compuse inspirado en una hermosa metáfora que encontré en Santiago de los Caballeros en los años 80”, expresó.
El artista explicó que aquella inspiración terminó convirtiéndose en una obra musical que ha trascendido generaciones y fronteras, llevando un mensaje de esperanza a distintos países.
“Lo que era entonces un simple aguacero de yuca y té, se ha convertido en un canto de alegría y esperanza que une a nuestros pueblos latinoamericanos y del mundo”, señaló.
Guerra también relacionó el significado de su composición con los esfuerzos internacionales destinados a erradicar el hambre, uno de los principales objetivos de la FAO.
El cantautor consideró que la solidaridad, la fe y el compromiso colectivo pueden contribuir a construir sociedades en las que todas las personas tengan acceso a una alimentación adecuada.
“La música dominicana se viste de fiesta”
En uno de los momentos más emotivos de su discurso, Guerra expresó la satisfacción que representa para él recibir una distinción internacional por una composición que forma parte de la identidad musical dominicana.
“Por esta razón, nuestros corazones se llenan de gozo y la música dominicana se viste de fiesta para celebrar”, manifestó.
El artista dedicó palabras de agradecimiento a su esposa, Nora Vega, quien lo acompañó durante la ceremonia, así como a su representante, Marilis Germán, sus amigos y los integrantes de su agrupación 4.40.
También destacó el papel de su fe cristiana en su vida personal y artística, al atribuir a Jesús la inspiración que le permitió imaginar el mundo de abundancia descrito en su canción.
“Él me dio la capacidad para soñar en un mundo de arroz graneado, de batatas y fresas, donde lloviera café”, expresó Guerra al concluir su intervención.
Maridalia Hernández pone a bailar al público
Luego de la entrega del reconocimiento, la ceremonia adquirió un ambiente festivo con la presentación de la destacada cantante dominicana Maridalia Hernández.
La intérprete subió al escenario acompañada de un grupo de niños y niñas y de la Boba Band, integrada por músicos de la agrupación de Juan Luis Guerra, para ofrecer una versión especial de “Ojalá que llueva café”.
La actuación se convirtió en uno de los momentos más celebrados de la clausura, cuando los asistentes comenzaron a levantarse de sus asientos y bailar al ritmo de la composición.
La escena reflejó el alcance internacional de una canción que, más de tres décadas después de su lanzamiento, continúa identificando a la República Dominicana y transmitiendo un mensaje de esperanza.
La participación de los niños y niñas también aportó un componente simbólico a la presentación, en un encuentro internacional dedicado a promover mejores condiciones alimentarias para las generaciones presentes y futuras.
Un foro dedicado a combatir el hambre
El Foro Mundial de la Alimentación 2026 se desarrolló del 8 al 16 de octubre en Roma, bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, con la participación de representantes gubernamentales, organismos internacionales, productores, científicos, jóvenes y especialistas en seguridad alimentaria.
La iniciativa, impulsada por la FAO, busca promover soluciones para transformar los sistemas agroalimentarios mediante la innovación, la investigación científica, la inversión y la participación de las nuevas generaciones.
El programa incluyó encuentros de alto nivel, exposiciones, debates y actividades culturales orientadas a fortalecer la producción agrícola y mejorar el acceso a los alimentos.
Entre sus principales componentes figuraron la acción juvenil, la ciencia y la innovación, así como las oportunidades de inversión para desarrollar sistemas alimentarios más sostenibles e inclusivos.
La FAO destacó la participación de América Latina y el Caribe en las discusiones sobre desarrollo rural, producción agrícola, empleo, acceso a mercados y seguridad alimentaria.
República Dominicana también recibe reconocimiento
La clausura del foro también contempló un reconocimiento a la República Dominicana por sus avances en la reducción del hambre y por mantener la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2.5 %, según la información difundida por la Presidencia de la República.
Este resultado fue presentado por las autoridades dominicanas como parte de los avances del país en materia de seguridad alimentaria y cumplimiento de los objetivos internacionales de desarrollo.
Durante su participación en las actividades de la FAO, el presidente Luis Abinader sostuvo encuentros con autoridades del organismo para abordar las políticas públicas relacionadas con la producción agropecuaria, el acceso a los alimentos y la protección social.
El pasado 12 de octubre, el mandatario se reunió con el director general de la FAO, Qu Dongyu, quien destacó los avances dominicanos y anunció una próxima visita al país para conocer las experiencias nacionales en seguridad alimentaria.
Abinader atribuyó los resultados a una combinación de crecimiento económico, financiamiento al sector agropecuario, subsidios a insumos agrícolas y programas sociales dirigidos a facilitar el acceso de la población a los alimentos.
“Ojalá que llueva café”, un himno de esperanza
Publicada en 1989 como parte del álbum del mismo nombre, “Ojalá que llueva café” se convirtió en una de las composiciones más representativas del repertorio de Juan Luis Guerra y su agrupación 4.40.
La canción utiliza imágenes relacionadas con los alimentos y la agricultura para expresar el deseo de abundancia en las comunidades rurales, donde numerosas familias dependen de la tierra para su sustento.
Su contenido combina elementos de la cultura popular dominicana con una reflexión sobre las necesidades económicas y sociales de los trabajadores del campo.
A través de los años, la obra ha sido interpretada en numerosos escenarios internacionales y se mantiene como una de las canciones más reconocidas de la música dominicana.
El homenaje de la FAO adquiere un significado especial al vincular esa composición con los esfuerzos internacionales para combatir el hambre y promover una alimentación digna.
La ceremonia concluyó con una celebración que reunió música, cultura y un mensaje de solidaridad, mientras los asistentes bailaban una canción nacida en la República Dominicana y convertida en símbolo de esperanza para millones de personas.