Las reservas de biosfera tienen bien establecidos sus criterios de uso. ¿Se cumplen esos criterios en las reservas de República Dominicana? ¿Se involucran las comunidades en los programas de gobernanza? ¿Falta que más instituciones asuman compromisos vinculados a las políticas que tienen asignadas? ¿Qué papel juega la educación en ese aspecto?
El técnico biólogo y ornitólogo Héctor Andújar, técnico encargado de restauración ecológica con participación comunitaria del Grupo Jaragua; y el ingeniero agrónomo Benjamín Toral, vicerrector académico de la Universidad Católica y Tecnológica de Barahona (Ucateba), agricultor y experto en suelos y riego, conocen bien el tema.
Haciendo referencia de manera especial a la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, ambos responden estas preguntas y comparten impresiones con los lectores del Encuentro Verde de Listín Diario.
LISTÍN DIARIO: La reserva se creó en 2002, ¿cómo marcha la gobernanza y cómo involucran a las comunidades en esa gobernanza?
Héctor Andújar: Las instituciones locales, los grupos locales de apoyo, las comunidades, los empresarios y las instituciones gubernamentales que forman la alianza para que funcione la reserva de biosfera como un engranaje entre sí, entre todos, realmente no ha funcionado como tiene que funcionar a nivel de la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo.
Hay varios factores. Esa región no tiene empresas muy fuertes que puedan aportar recursos para apoyar ciertas actividades dentro de la reserva. También hay factores relacionados con las instituciones gubernamentales, que no entienden qué es una reserva de biosfera y piensan que es un área protegida más que tiene que ser manejada por el Ministerio de Medio Ambiente. Y no tiene que ver con eso.
Esto incluye instituciones que se benefician directamente de las reservas de biosfera, como Turismo y Cultura, que las mantienen aparte y ni siquiera las mencionan. Se ha ido trabajando en la reserva de biosfera, pero no se ha involucrado a las comunidades como debió hacerse para que puedan tener un manejo efectivo.
Se han hecho actividades, pero siempre participa la misma gente que tiene preocupación por la conservación de las áreas protegidas. La reserva no es un parque nacional más. Es un área donde las comunidades en las que nos criamos pueden desarrollarse y realizar actividades.
Todos los beneficios que reciben los pueblos de las cuatro provincias que conforman la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo provienen de la reserva: el agua, el ambiente para poder desarrollar la agricultura, la pesca y la ganadería. Si no se tiene esa reserva de biosfera manejada y conservada, no se van a tener esos recursos.

Héctor Andújar: Las comunidades, que es el tema en el que más me desenvuelvo, no han tenido un papel tan importante en la Reserva de Biosfera debido a que no se les ha dado la participación que realmente necesitan. La gente vive de espaldas a la reserva porque no se le ha educado. La gente ve la reserva como un enemigo, como un parque más que le quitó su territorio, porque no se ha trabajado ese tema. Entonces, hay que trabajar con las comunidades, hay que involucrarlas y buscarles alternativas sostenibles dentro de la misma reserva para que vean que, en vez de quitarles, la reserva les aporta. Pero hay que trabajar en eso.
En los años 2016 y 2017 empezamos un plan de trabajo en toda la reserva. Iniciamos un plan de restauración, específicamente de restauración ecológica. Podemos decir que somos pioneros en la restauración ecológica del bosque seco de la isla. Comenzamos con eso y con la agroforestería. Había comunidades a las que no podíamos ir porque vivían directamente de la extracción de carbón vegetal para exportarlo a Haití. Incluso, ese carbón llegaba hasta Jamaica y Bahamas.
Con la extracción de ese carbón vegetal de un área protegida se estaban extinguiendo las especies endémicas más grandes de nosotros, las iguanas Cyclura cornuta y Cyclura ricordi.
Más adelante, llegó un programa del IAD (Instituto Agrario Dominicano) a un área protegida para destruir un bosque completo y establecer un campamento agrario dentro de ella, en uno de los sitios más importantes para la reproducción de la iguana Cyclura ricordi, en La Florida. Tuvimos un inconveniente con las autoridades porque le dieron un permiso a un sitio donde no debían hacerlo. El IAD tenía sus razones, pero estaba trabajando sin mucha planificación.
La comunidad estaba empoderada y, si nosotros íbamos a esa comunidad, teníamos que salir y darle la vuelta completa al lago Enriquillo porque, si regresábamos, nos quemaban.
En el año 2017 empezamos un programa de restauración con alpargatas (Consolea moniliformis) en el bosque seco y logramos involucrar a la gente. Llegamos a tener hasta 100 familias trabajando. Estábamos restaurando el bosque y proporcionándoles el alimento que consumen las iguanas, porque prácticamente les habían quitado todo.
Con ese programa estábamos evitando la producción de carbón vegetal y el saqueo de los nidos y las madrigueras de las iguanas. Hoy en día, gracias al involucramiento de esas comunidades, como Las Baitoas y Vengan a Ver, hemos logrado reducir prácticamente a cero la producción de carbón vegetal dentro de las áreas protegidas de la Reserva Biológica Loma Charco Azul y el lago Enriquillo.
También hemos logrado reducir prácticamente a cero el iguaneo, como le dice la gente en las comunidades. Se refieren a las personas que salen al campo y, mientras hacen su horno de carbón, necesitan proteína para alimentarse porque no tienen otros recursos. Entonces, sacan a las iguanas de sus madrigueras y las cocinan allí mismo con algunos víveres. Esa práctica también logramos reducirla prácticamente a cero.
Ese programa de conservación involucró a las comunidades y, gracias a eso, las especies han logrado recuperarse. Esto ha contribuido a que se mantengan sus poblaciones. Programas como ese se necesitan en toda la Reserva de Biosfera, porque ayudan a conservar las especies, permiten que la gente tenga una visión diferente de la reserva, reducen la presión sobre las autoridades y las áreas protegidas y, además, generan beneficios económicos para las comunidades.
Este trabajo lo ha realizado el Grupo Jaragua, involucrando a las comunidades y contando con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente, a través de subvenciones, así como de otras instituciones internacionales. Actualmente, estamos trabajando con fondos del Ministerio de Medio Ambiente.
El programa no se quedó ahí, sino que se extendió al otro lado de la reserva, hacia la costa, en la zona de Oviedo, y en la comunidad Los Olivares, cerca de Pedernales. También hemos apoyado una parte del proceso de restauración en la frontera con Haití, específicamente en Anse-à-Pitre, donde existe una especie en peligro de extinción, la misma iguana Cyclura ricordi.
Todo este trabajo lo estamos haciendo con las comunidades. Prácticamente, el Grupo Jaragua tiene técnicos comunitarios en los pueblos clave de la Reserva de Biosfera, que son quienes realizan el trabajo.
También estamos trabajando con comunidades de la montaña, en Loma del Toro, en la sierra de Bahoruco y en Puerto Escondido, con el diablotín (Pterodroma hasitata) y con algunas especies de plantas endémicas de esa zona, como la sabina rastrera y la tachuela.
Estamos involucrando a la gente y explicándoles que la reserva no es un área protegida más, sino un espacio de uso que puede desarrollarse, siempre y cuando se respeten los criterios necesarios para el manejo adecuado de una reserva de biosfera.

Héctor Andújar: Hay instituciones que deben involucrarse. Por ejemplo, el Ministerio de Cultura debería empezar a trabajar en todo lo relacionado con la cultura en cada una de las localidades de la reserva, para que la gente conozca y pueda darle un valor agregado al patrimonio cultural que tenemos.
En el área de turismo, el Ministerio de Turismo debe comenzar a trabajar con los guías de la zona y con todas las personas que se van a involucrar en esta actividad, incluyendo a quienes tienen restaurantes y hoteles. Es necesario explicarles qué es la reserva, cuál es su función y cómo ese conocimiento puede convertirse en un valor agregado y en un paquete más para ofrecer a los visitantes.
El Ministerio de Educación también debe involucrarse, trabajando desde las escuelas. El Ministerio de Medio Ambiente tiene que asumir su rol y procurar involucrar a las demás instituciones que hemos mencionado. Debe explicarles, desde los niveles más altos y entre los propios ministros, qué significa una reserva de biosfera y cuál es su importancia. Los otros ministerios creen que este es un asunto exclusivo de Medio Ambiente porque no han recibido la orientación necesaria. Por eso, hay que educarlos y explicarles que las reservas de biosfera no son responsabilidad de un solo ministerio, sino que les pertenecen a todos.
Para que una reserva de biosfera funcione tienen que involucrarse todas las instituciones, incluyendo los ayuntamientos, que, en general, no tienen ni idea de que están dentro de una reserva. Los alcaldes y los regidores muchas veces desconocen esta realidad. Hemos tenido alcaldes que se han empoderado, como en Villa Jaragua, Polo y Paraíso, pero son la minoría. Hasta que no haya una integración de todos los actores que están dentro de la reserva, que son parte de ella, y que entiendan que una reserva de biosfera no es un área protegida más, sino un espacio que hay que manejar entre todos para poder aprovechar sus beneficios, la reserva no va a funcionar como debe. Esa gobernanza de la que tanto se habla en el papel no está funcionando como debería.
En cuanto al sector empresarial, no me quejo tanto, porque la actividad empresarial en las provincias de Barahona, Pedernales, Independencia y Bahoruco es mínima. Allí no están esos grandes empresarios que ustedes van a encontrar en la Reserva de Biosfera Madre de las Aguas.
LISTIN DIARIO: ¿Qué aportes se pueden hacer desde la investigación y la academia?
Benjamín Toral: El Sur es un gran amasijo de problemas que requiere la implementación de un amplio plan de ordenamiento, tanto en materia hídrica como en la gestión de los recursos naturales. Asimismo, como señala Andújar, es fundamental promover la concientización de la población. En el caso de nosotros, en la Ucateba, estamos incorporando la asignatura de Sostenibilidad en los rediseños curriculares de todas las carreras, de manera transversal y en todos los planes de estudio. Actualmente, nos encontramos trabajando en ese proceso de rediseño.
La reserva de biosfera tiene establecido el ordenamiento de uso. Está compuesta de un núcleo, que es la zona de protección total, una zona intermedia y una zona de amortiguamiento. Ya una reserva tiene delimitadas sus condiciones de uso.
LISTÍN DIARIO: ¿Qué hay que hacer entonces para que funcione?
Benjamín Toral: Educar a la población, no solamente desde el punto de vista ambiental, sino también en términos generales, porque, al igual que existe un ordenamiento territorial, también hay un ordenamiento del tráfico.
LISTÍN DIARIO: Suponga que se educa a la población, de hecho, se ha avanzado mucho en ese sentido gracias a que científicos, ambientalistas, técnicos y expertos comparten hoy día mucho conocimiento con la población, ¿de qué sirve si al final se hace lo que diga el Gobierno de turno?
Benjamín Toral: La educación lleva a la población a incidir.
Yvonne Arias: El movimiento ambiental le sale difícil al Gobierno porque tiene conocimiento.
Benjamín Toral: Educado, un funcionario va a tener la conciencia de proteger. Ahora, si no hay educación, no se va a lograr nada. ¿Sabes cuántas personas dependen de las dos reservas de biosfera que hay aquí para la obtención del agua? En la isla, no solo en República Dominicana, son diez millones. Del río Artibonito, que nace en Madre de las Aguas, dependen 1.3 millones de personas del otro lado. Lo único que considero que puede revertir el estado de las cosas es la educación. La educación implica muchas cosas, desde un rediseño curricular que incorpore la sostenibilidad en la formación de los profesionales que van a egresar, para que tengan un criterio sobre cómo manejar y proteger no solo el medioambiente, sino también la interacción que existe entre las dimensiones social, económica y ambiental, que es el concepto real de sostenibilidad. Se trata de promover, a través de la educación, el manejo de los recursos naturales y todo lo necesario para que estos se aprovechen y protejan adecuadamente.
Una condición que contribuye a esto es que nuestra población tenga la suficiente educación para comprender que, si no hay un ordenamiento territorial que establezca qué corresponde a cada espacio, tampoco puede haber planes y proyectos a largo plazo como nación para la protección de los recursos naturales y de la sociedad, porque, si se acaban los recursos naturales, se acaba la sociedad.