Es más alta de lo que quien no la conoce personal, puede pensar. Es más humana de lo que refleja su ‘personaje’ en la pantalla. Y sobre todo, es más fuerte de lo que cualquiera puede imaginar.
De hecho, por eso su historia encaja a la perfección entre ‘Los Que No Se Rinden’. Ella es Jessica Pereira. Sí, esa mujer que despierta suspiros entre sus seguidores y, que en algunas ocasiones, también ha sabido enfrentar las críticas de sus adversarios.
Vestida de negro llegó a la Redacción de LISTÍN DIARIO. Una sonrisa, casi tímida, daba señales de que en efecto, la comunicadora que a veces “le mete al bloque”, lo hace porque ese es su trabajo.
“En realidad, a mí me gusta la comunicación más social, más informativa, que contribuya a formar, a orientar… De verdad, me da tristeza cuando llevo al programa ‘Jessica en Punto’ a un experto con un tema superinteresante, y veo que los ‘views’ no pasan de 4,000”. Si es farándula ácida, sobrepasa los 50,000 en poco tiempo.
La cita viene a cuento para ponerlos en contexto sobre cómo actúa y, cómo es en esencia esta mujer que no se deja vencer.
“El mundo no es para los débiles, y mucho menos, en este momento que vivimos hoy día, en el que cualquiera se siente con derecho a opinar sobre la vida de los demás, y sobre todo lo que se hace o se deja de hacer”. Lo expresó con firmeza, mientras se acomodaba su blusa para lucir siempre regia.
Jessica pasa por alto los comentarios negativos que se publican sobre ella. “A mí sólo me importa lo que yo sé que soy, y saber que mi familia, mis amigos y quienes me quieren también lo tienen claro”. Después, que otra persona opine sin conocimiento de causa, como diría Lumy Lizardo: “…le resbala”.

La fortaleza que evidencia en cada enunciado y, hasta en sus pasos firmes mientras camina, es la misma que le ha ayudado a no rendirse ante distintas situaciones que han afectado su salud física y emocional.
Y qué decir, de su experiencia de adaptación lejos de su país y su familia. La mujer que se define como “venedominicana”, lleva más de dos décadas viviendo en República Dominicana. “De aquí no me voy ni ‘matá’, como se dice en buen dominicano”. Se ríe y convence.
Sus peores momentos
Perder un seno por una mala práctica médica, no ha debilitado la fuerza con que va por la vida. “En Venezuela me hicieron un aumento mamario. Todo iba bien, pero después de un tiempo, ya yo viviendo aquí en República Dominicana, las cosas comenzaron a cambiar. El cirujano me decía que era algo normal lo que me sentía, hasta que un día, se me abrió el seno. Fue algo horrible, comencé a botar pus y tuve que ir a un médico aquí, y perdí el seno. A veces salía de curarme y me iba a trabajar”.
Duró alrededor de 15 años luchando con esa situación, hasta que hace dos años, pudo ponerse su prótesis. “Antes de lograrlo, me ponía mi colchita”. Es tan valiente, que lo comunica sonriendo.
Contar estas intimidades, no la avergüenzan. Otro momento difícil en su vida, y que tocó sus fibras más sensibles fue cuando en su natal Venezuela, a su hermana la secuestraron, Jessica estando aquí.
“Cinco hombres abusaron de ella, y eso me afectó bastante”. Le ofreció su apoyo desde la distancia, y terminó trayéndosela para acá, donde hoy día sigue viviendo y, como Jessica, sin tirar la toalla.
“Todo el que viene a República Dominicana tiene el chance de progresar”

Jessica Pereira es una mujer fuerte. Engañan sus delicados gestos y ademanes cuando habla. Su calma no le hace justicia al criterio que tiene de lo que se vive en la actualidad.
“No podemos echarnos a llorar por cualquier cosa, leve o compleja. Hay que echar hacia delante, sin detenernos. No podemos dejarnos arropar por las situaciones que se nos presentan”. Así como lo lee. Para ella, siempre hay un camino por donde salir.
Pensar de este modo a lo mejor es lo que no la ha dejado sucumbir ante los tropiezos que ha tenido en su vida. Cuando llegó a República Dominiaca, no imaginó que casi 24 años después estaría hablando de las penurias que pasó y sobrepasó en un país que no es el suyo, o mejor dicho, que no era. “Soy venedominicana”. Lo mantiene.
“Recuerdo que vine a probar suerte a un ‘casting’, con María Elena Manrique y otras chicas. Luego conseguimos un contrato como promotoras, fuimos haciendo cosas, fuimos trabajando, batallando hasta que pasó lo de Venezuela, y del grupo que vinimos, nos quedamos ella y yo”. Una decisión fuerte, pero que ha hecho a Jessica crecer personal y profesionalmente.
Su éxito se cimenta en su fuerza de voluntad. Pasó hambre y necesidades, la invadía la angustia de tener a su familia lejos y en un país con una realidad distinta a la que ella había dejado.
“Hubo muchos días en los que comíamos arroz con mostaza y tuna, porque no había para más. Eso sí, no pasamos más trabajo porque el dominicano da mucho apoyo, es muy solidario”. Cualquier favor recibido lo paga cuando resume su agradecimiento con este frase: “Todo el que viene a República Dominicana tiene el chance de progresar”.
Saliento adelante
Como las otras chicas, Jessica era una joven que buscaba salir a flote y, fue la comunicación la que le dio su gran oportunidad. Esta mujer de 42 años, aprovechó los conocimientos que tenía en el área, gracias a que estudió dos años de Comunicación Social en Venezuela, y encuentra una oportunidad para ejercerla.
Es así como se convierte en productora del programa de televisión ‘Chill Out’, transmitido por Antena Latina. Por si fuera poco, se convierte en socia del programa ‘Omellette Radio’, transmitido por en Latidos 97.3.
El tiempo seguía corriendo y, amparada en su frase favorita “este mundo no es para los débiles”, se ponía su “capa” y continuaba buscando oportunidades de trabajo que le permitieran progresar y traerse a su familia. Se convirtió también en propietaria de varios salones de belleza.
Pero lo suyo no era eso. Ser modelo y comunicadora continuaba inclinando la balanza hacia los medios de comunicación, al punto que hoy es una de las figuras más conocidas en el país.

Ha conducido grandes espectáculos, ha actuado en el cine, ha laborado en diversos programas nacionales e internacionales, y en la actualidad, tiene su propio espacio llamado ‘Jessica en Punto’, además de trabajar junto a Santiago Matías.
Su lado empático
Ahora bien, sobre su presencia en los medios, todos levantarán la mano para decir que la conocen, pero ¿sabe alguno de ustedes cuál sí es su lado frágil?
Aunque no lo llamó así, por su compromiso con la fortaleza, la conversación con ella la delató. Su lado humano, su interés por ayudar a los demás y su sentido claro de la empatía sí definieron que, detrás de esa Jessica fuerte, que no se rinde, hay una mujer que sí se sabe poner en los zapatos de los más necesitados.