El Humanismo Cristiano siempre ha levantado la voz y activado su pluma para custodiar la persona humana, advirtiendo de propuestas que pueden revertirse en su contra. Este artículo mostrará brevísimamente diez amenazas a la dignidad de la persona, de los últimos seis siglos y las respuestas que han equilibrado estos vaivenes de la historia.
La reducción del ser humano a pura razón, sin fe (Siglo XV–XVI). Los humanistas renacentistas Erasmo de Rotterdam y Tomás Moro advirtieron sobre la fractura del saber y la conciencia moral, insistiendo que la persona humana es una única unidad de razón, libertad y espíritu; separarla produce fanatismo y vacío.
La esclavitud y la negación de la humanidad a pueblos enteros (Siglo XVI). Fray Bartolomé de las Casas y Fray Antón de Montesinos respondieron que la dignidad humana es universal, por lo tanto, los indígenas poseen alma.
Explotación del trabajador por el capitalismo industrial (Siglo XIX). El Papa León XIII (1891) en Rerum Novarum, denunció los excesos e injusticias del capitalismo y del liberalismo; propuso la participación de los cristianos en la vida social para universalizar el bien común, la justicia y la solidaridad e hizo, en el mundo moderno, la primera gran defensa de la persona humana sobre el mercado, afirmando que el trabajador no es una mercancía.
El totalitarismo (1930-1940). Jacques Maritain (1936) respondiendo al fascismo, al nazismo y al estalinismo (humanismo antropocéntrico), propuso el Humanismo Integral: la preservación de la dignidad de la persona humana frente a cualquier absolutismo colectivo.
La guerra y la destrucción masiva de vidas humanas (1940-1960). El Papa Pío XII, utilizó alocuciones radiales para hablarle al mundo durante la Segunda Guerra Mundial. El Papa Juan XXIII escribió Pacem in Terris (1963), donde denunció la carrera armamentista y la guerra como negaciones absolutas de la dignidad humana. Afirmó que la paz no es ausencia de guerra, sino condición de lo humano.
La pobreza estructural y el subdesarrollo como violación de la dignidad (1960-1970). El Papa Pablo VI en Populorum Progressio (1967), anunció que “el desarrollo es el nuevo nombre de la paz” y denunció que el hambre, la ignorancia y la miseria no son fatalidades naturales, sino injusticias históricas. Propuso el desarrollo integral: económico, moral y espiritual.
El marxismo y la reducción del ser humano a su dimensión de clase social (1970-1980). El Papa Juan Pablo II, con Laborem Exercens (1981) y Centesimus Annus (1991), respondió a la ideología marxista, afirmando que el ser humano no se define por su posición ante el proceso productivo. La persona es siempre sujeto, no objeto de la historia, por lo tanto, precede a la clase, al partido y al Estado. Sus textos tienen el aval de su experiencia vivida en Polonia.
El relativismo moral y la pérdida del sentido de la verdad (1980-2010). Junto a Juan Pablo II, el Papa Benedicto XVI en Veritatis Splendor (1993) y Caritatis in Veritate (2009) identificaron el relativismo ético como una amenaza contra la dignidad humana, porque sin verdad la libertad queda vacía y la persona queda a merced del más fuerte.
La crisis ecológica y la destrucción de la “casa común” (2010-2020). Para Papa Francisco en Laudato Si’ (2015), la crisis medioambiental es parte de la crisis socioeconómica contemporánea. Propone una “ecología integral” y afirma que el clamor de la tierra y el clamor de los pobres no pueden separarse.
La Inteligencia Artificial y el riesgo de la deshumanización digital (2026). Con Magnifica Humanitas (2026), el Papa León XIV advierte que la técnica, el mercado y el individualismo amenazan con reducir a la persona humana a dato, función o algoritmo; afirma que el ser humano es siempre fin y sujeto, jamás medio o código.
Custodiar la persona humana es hilo conductor de toda civilización auténtica: cuando la historia olvida al ser humano, la humanidad misma está en riesgo.
El autor es rector de la UCNE y presidente de la ADRU