Con una niñez marcada por el mar y por la hospitalidad que vivió y sintió en un negocio familiar, Avis Marie Reprich creció convencida de que superarse es crecer sin perder la esencia de lo que se es.
“No se trata solamente de alcanzar metas visibles, sino de convertirse en una persona más fuerte, más consciente y más preparada en el proceso”.
No deja de lado resaltar que, echar hacia delante también es aprender a transformar las dificultades en dirección.
Su historia se cuenta porque Liliana Soriano, quien sugirió la entrevista, entiende que cualquier persona, aunque venga de una familia pudiente, puede enfrentar momentos adversos que pongan en entredicho su capacidad de fortaleza.
LISTÍN DIARIO atendió su solicitud y, en efecto, la protagonista de hoy ha tenido que probar las verdes y las maduras para lograr sus sueños.
Irse a un país lejos de su familia para formarse en lo que le gusta, la puso a prueba. Mientras la enfrentaba, fue aprendiendo que los procesos importantes no se construyen de un día para otro.
“He vivido momentos difíciles personales y profesionales, pero siempre he tratado de mantenerme enfocada en el propósito”.
Para ella, no rendirse no quiere decir que nunca se cansó o que nunca ha tenido dudas. “Significa que, aun en esos momentos, intento volver a lo esencial: mi familia, mi fe, mi formación y la responsabilidad de construir algo con sentido”. Ha trabajado para ello.
Viendo la filosofía del negocio familiar, Avis Marie tenía entre ceja y ceja, como se dice en buen dominicano, aportar al desarrollo de éste. No quería hacerlo sólo trabajando en él, sino transformando la hospitalidad que, por naturaleza lo distingue, en una herramienta de fortaleza.
Para ello, se fue a Europa. “Me formé en hospitalidad y gastronomía en Suiza, en Les Roches Global Hospitality Education, donde obtuve mi formación en International Hospitality Management. Fue una experiencia muy transformadora, porque me permitió ver la industria desde estándares internacionales, entender la operación desde adentro y desarrollar una mirada más amplia sobre el servicio, la excelencia y la experiencia del cliente”. Estaba clara en lo que buscaba.
Visión y sacrificio

Avis Marie vivía en una zona de confort: con su familia, en su país que ama, y con una vida cómoda que bien pudo ponderar para no salir a enfrentar vicisitudes. Pero había algo más poderoso que este trípode de bienestar.
“Me fui a estudiar fuera buscando preparación, crecimiento y una visión más internacional de la hospitalidad. También era un sueño muy importante de mi padre, Claus Reprich, conocido por todos como ‘El Alemán’. Él quería que yo pudiera formarme en Suiza en una carrera conectada con el mundo de Neptuno’s”. Estaba decidida a volver con herramientas, criterio y una visión propia.
No era simplemente irse a estudiar; era prepararse con seriedad para algún día poder aportar algo real. Se fue con ideas claras de entender que la hospitalidad tiene un poder enorme: puede crear emociones, recuerdos y momentos importantes en la vida de las personas.
“Desde pequeña vi cómo un restaurante podía convertirse en parte de la historia de una familia, de una celebración o de una tradición. Eso me marcó mucho. Me di cuenta de que no se trata sólo de servir comida, sino de crear experiencias humanas”. Estaba consciente de que encontraría trabas en el camino y que también los momentos difíciles pueden tener propósito.
Para esta mujer que no da su brazo a torcer, toda persona que asume una responsabilidad grande en la vida, tiene momentos donde se siente cansada, presionada o incluso con miedo de no estar a la altura. A ella también le ha sucedido.
“Pero, en el camino, uno de los mayores obstáculos que he tenido que afrontar, ha sido aprender a liderar en una industria muy exigente, siendo joven y estando frente a una marca con tanta historia”. Eso implica demostrar con hechos, no con palabras, que se está preparado.
“Los procesos más lentos son los que construyen las bases más fuertes”

“Ganarme el espacio desde el trabajo, la disciplina y la preparación ha sido siempre mi meta”. Con esta cita Avis Marie Reprich, no sólo invita a los jóvenes a crear una base firme para sostener sus sueños. También deja claro que no importa la posición económica que tengas en la vida, sino la comprensión de que todo cuesta.
Su reflexión cae como anillo al dedo en un momento en que algunos jóvenes van por lo fácil dejando a un lado la milla extra, la pasión y la entrega por el trabajo que debe hacerse para lograr el propósito.
A pesar de que sin esfuerzo podía estar al frente de Neptuno’s, el negocio familiar, prefirió capacitarse para estar a la altura de lo que éste representa. Por ello se formó en la carrera de hospitalidad y gastronomía en Suiza, en Les Roches Global Hospitality Education.
Son los conocimientos adquiridos a base de sacrificio lejos de su país y de su familia, los que le están permitiendo aportar a la transformación de lo que más que una empresa, para ella, es un legado, un patrimonio, una historia… Por atreverse a abandonar su zona de confort es que ha podido lograr su pretensión. Eso sí: “Desde una mirada nueva, pero sin perder el respeto por todo lo que me trajo hasta aquí”. Es fiel a lo construido por su padre.
La joven que hoy protagoniza esta historia de superación y fortaleza, es la misma que con nostalgia recuerda que este restaurante ha sido parte de su vida desde que era muy pequeña.
“Crecí viendo cómo mi familia trabajaba para hacer sentir bien a otras personas”. Reconoce que para seguir ese ejemplo necesitaba mucho más que buenas intenciones. La hospitalidad como herramienta le ha ayudado a continuar con esta filosofía.
La fe ha sido su mayor sostén

Para llegar hasta el punto en donde hoy se encuentra, Avis Marie ha librado muchas batallas, especialmente, emocionales. “
Asumir un legado familiar tiene mucho peso, y hacerlo siendo joven también trae retos. Pero he tenido ángeles muy importantes en el camino: mi mamá, mi familia, personas que han creído en mí, y sobre todo, Dios, que ha sido una guía fundamental en este proceso”. Ha salido adelante porque no niega las situaciones difíciles, sino que las usa para construir algo mejor.
Claro, es un ser humano, y en ocasiones también ha querido tirar la toalla. “Lo que me ha impedido rendirme es recordar el propósito. Reconocer que ese negocio familiar, no es sólo un proyecto profesional para mí, sino que es parte de mi historia, y de la de muchas personas que han creído él”. Es firme en que la sostiene mucho su fe y el ejemplo de su mamá, que ha sido una figura de fortaleza enorme para ella.
En su niñez vivió momentos emocionalmente fuertes, “pero eso me enseñó desde temprano el valor de la resiliencia, de la familia, del trabajo y de seguir adelante, incluso cuando las cosas no son fáciles”. La fortaleza la consiguió en la infancia.
Ahora, vencidas las dificultadas en el camino, esta mujer de armas tomar, dice con firmeza que el no haberse rendido le deja gratitud. “Gratitud por lo aprendido, por las personas que estuvieron, por la fe que me sostuvo y por la oportunidad de seguir construyendo”. Se siente satisfecha con lo logrado.
“Muchas veces uno no entiende lo que está viviendo en el momento, pero con el tiempo se da cuenta de que esas experiencias nos prepararon para lo que da el Señor”. Esto es lo que la ha ayudado a continuar teniendo metas.
“Mi mayor sueño es construir una nueva etapa de ese legado, que pueda trascender de generación en generación, manteniendo su esencia, pero llevándolo hacia el futuro con una visión más moderna, humana y consciente”. Al descubierto queda su formación en hospitalidad.