En abril de 2026, Gabriela Bidó dio a luz a su bebé vía parto por cesárea en la Maternidad Nuestra Señora La Altagracia de la ciudad de Santo Domingo, pero lamentablemente fue una de las madres que llegó a su hogar sin su recién nacido vivo.
“Yo había tomado la decisión de enterrar este tema; sin embargo, me di cuenta recientemente de que yo no fui la única persona que llegó a su casa con un corral vacío”, con estas palabras Bidó inicia el relato de su historia por medio de un audiovisual en sus redes sociales.
Sus declaraciones surgen en medio de la polémica por la muerte de al menos 17 recién nacidos en La Maternidad Nuestra Señora de La Altagracia en Santo Domingo durante el mes de agosto. Solo tres de esos decesos fueron atribuidos por las autoridades a infecciones.
Por otro lado, Salud Púbica reportó en su boletín epidemiológico semanal 40 muertes en los últimos 7 días del mes de agosto.
Bidó empieza explicando que, pese a que todas sus analíticas médicas eran “saludables”, se le administraron corticoides para la maduración pulmonar de su bebé y antibióticos profilácticos para proteger al neonato de infecciones y bacterias en lo que llegaba el momento del parto.
“Estas son dos estrategias médicas preventivas normales”, aclara. Continúa narrando que a raíz de que ella misma presentara un “código rojo” durante la cirugía de parto y por el tiempo en reposo recomendado, pudo ver a su bebé al día siguiente.
Su hijo nació de ocho meses y medio de acuerdo al calendario obstétrico y de 5.6 libras; sin embargo, relata que cuando logra verlo, el personal médico le explica que “se le puso una canulita de oxígeno porque luego de un tiempo de respirar, él se queja”.
“Yo le pregunté a la chica de información qué es lo que tiene que pasar para poder llevarme mi niño a la casa. Ella me explica que lo único que él necesita para poder llevarlo a casa es aprender a succionar al mismo tiempo que a respirar. Que son dos acciones que al nacer a ellos se les dificulta. Eso era todo lo que tenía el niño”, explica Bidó.
Al tercer día, continúa narrando la madre, los médicos le informan que el bebé está presentando una condición debido a una bacteria localizada en sus intestinos. “¿De dónde salió esa bacteria? Todavía no sé”, se cuestiona y responde. “Yo les pregunto qué procede en ese caso y ellos me dicen que les van a realizar un análisis para poder determinar qué tipo de bacteria es la que están combatiendo para poder atacarla de forma agresiva”, comenta.
No realizaron análisis
Sostiene que la persona que le ofrece la información le asegura que la mantendrán al tanto de la situación del niño y la bacteria al día siguiente; sin embargo, le dice que el personal médico “tomó la decisión de no hacerle ningún análisis al niño y seguirlo tratando con antibióticos para ver cómo él mejora o cómo avanza”.
“Lógicamente, la pregunta que yo me hice fue: ¿Cómo tú vas a saber el tratamiento correcto que le vas a poner a mi bebé si no sabes con qué bacteria tú estás lidiando, ni tampoco sabes
Un cuerpo.
“El niño no está conectado a oxigenación; el niño aprendió a respirar muy pronto. Yo cargo a mi hijo por dos o tres horas. Elegí cantarle por una hora para que él supiera que se le estaba esperando en la casa, ya que todo estaba bien, según el criterio de ellos mismos”, señala.
“Me llaman para que cargue un cuerpo”
Sin embargo, al día siguiente Gabriela Bidó fue contactada por el hospital para informarle del fallecimiento de su bebé.