Está claro que la agenda que se pone diariamente sobre la mesa y a la vista de todos, no es una agenda antojadiza.
Lucen evidentes algunos paños menores que intentan lograr que todo el mundo concentre su atención en temas especiales o sencillamente se olviden de ellos, para poder seguir adelante con el cocido.
Personajes que han logrado tener peso en la opinión pública, fungen como actores del mismo teatro de títeres, iniciando ladridos en las distintas esquinas y logrando con esto, que los demás caninos de la gran jauría se sumen, a realizar con eco, los distintos ladridos.
La distribución de temas, y los arranquen no lucen ser espontáneos, pues los mismos titulares te atraen para que de una manera u otra te identifiques y puedas realizar su aportes o reflexiones. Pero de alguna manera la alcancía suena mientras la facturación se acerca, y el reparto temático inunda cada día el acontecer nacional.
La estrategia comunicacional es parte integral del opio que mantiene semi dormidos a la gran mayoría, mientras se lucha por subsistir, dentro de un sistema que definitivamente sobrevive con hambre cero.
Los grandes temas nacionales, se enfocan y re enfocan, y la gran mayoría quedan rezagados o escondidos, mientras solo tienen patas y ruedas para andar, aquellos donde el maletín hace su entrada triunfal.
Los compromisos con el maletín son más decididos que los que se tienen con el interés de la patria o el interés de las grandes mayorías. Al fin y al cabo, habrá que esperar a que el hacha vaya y regrese, y cruzar entonces los dedos, para buscar la mejor suerte para la nación.
Está claro que existen teorías que señalan al estado corporación como los grandes influencer para la sostenibilidad del Stablishment. Y que nada que pudiera lograr alguna movilidad en esos intereses sagrados, puede darse sin el consentimiento previo de ese local “estado profundo”.
La clase política esta marcadamente inserta en esta velada teatral, y prácticamente son los principales actores teledirigidos, y quienes reciben las pautas estratégicas para su accionar, por lo que difícilmente se pueda torcer el timón del barco de la nación, para lograr cambios significativos en la calidad de vida de la gente.
Los pasos que se dan son agigantados, las chivas están amarradas y los caballos donde han dicho los señores feudales. La conocida verticalidad permea las decisiones en toda la gestión pública, partiendo de ese acuerdo previo con los sectores realmente representados en el gobierno central y los órganos constitucionales.
Los poderes públicos por ello no se desprenden del pueblo dominicano tal cual lo dice la constitución de la república, pero ante la manipulación feroz que se tiene y las amenazas anti pueblo latentes, Morfeo se ha mezclado con el opio, el sueño se ha adueñado de la gran mayoría de los dominicanos.
Los pasos agigantados están vigentes, nos encaminamos a un secuestro virtual de las libertades públicas. A imponer medidas sin la anuencia popular, apostando a que se tienen de la mano las fuerzas represivas ante cualquier rebeldía o levantamiento popular.
Es triste ver, la gran falta de confianza y de solidaridad que existe hacia estos organismos que en lugar de proteger al ciudadano, insisten en demostrar que tienen el poder y hay que hacer por obligación lo que se ordena a través de sus diligencias.
“el orden es como el oxigeno, que si nos falta perecemos”. ¿Pero el orden para beneficiar a quien?. La respuesta que se da y que se busca, es la de dotar de mayor potencial, fuerza y recursos, a los que saben salir a las calles a atropellar a la población.
Y los farsantes que aspiran llegar al poder, callan, enfocan sus antenas en temas diversos, que no convergen para formar una gran agenda nacional que realmente responda al interés nacional.
Al contrario, callan frente a los temas populares que siempre están frente a sus narices, porque temen, quedar fuera de la visión del estado profundo y titiriteros reales del sistema.
Frente a todos ellos, nunca sobra alguna arenga o algún final de un estribillo: por eso, Olé.
El telón sube y luego baja y los mismos temas que afectan las comunidades siguen sin solución. Desde antes de la poblada del 1984 estoy escuchando sobre los mismos grandes males nacionales. No recuerdo uno solo solucionado cabalmente. Y estamos hablando de haber pasado ya 42 años y todos estos temas insolutos.
Veamos una pequeña lista de los más significativos: educación, salud, justicia, justicia social, policía nacional, financiamiento partidos, corrupción administrativa, control interno y control externo, un congreso nacional cada vez más contaminado y desastroso, no más de 15 medallas olímpicas, transito infernal, seguridad ciudadana, desempleo, deuda social acumulada, abusos de poder, inmunidad luego del saqueo al erario, impunidades, nepotismo, ineptos ocupando cargos solo por ser compañeritos, en resumen: Una burla al pueblo dominicano y un virtual fracaso del sistema de partidos dominicano.
Luego de 42 años ninguno de estos temas se puede decir, que han sido resueltos y todo lo que el pueblo dominicano ha recibido en más de cuatro décadas ha sido siempre más de lo mismo y mucho pan y circo.
Eso sí, mucha jooka, mucho teteo, mucho chapeo, casi un narco estado flotante, puntos de droga supervisados con efectividad y eficiencia, y como 3 millones de haitianos que se han adueñado casi de la isla. Ah, y más de 30 partidos políticos de los cuales el 98% no llega al 0.50% de los votos y más de 100 movimientos políticos, todos recibiendo dinero público y viviendo sus anillos políticos del mas pendejo, es decir, del pueblo dominicano.
Lo que yo no entiendo, ¿Cómo estos resultados pueden ser convenientes para quienes manejan los hilos de esta mini serie de netflix? Al final la canción de esa serie será con un ritmo latino que dirá: Se hunde el barco mi querido capitán, se hunde el barco.